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Bolsonaro, los generales y el dilema del erizo

por 12 diciembre, 2018

Bolsonaro, los generales y el dilema del erizo
El electo presidente brasileño necesita hacer confluir a sus cinco equipos. Su apuesta es a que los generales constituyen su grupo principal, atendida su experiencia ad hoc en Haití y en el Congo, su escaso rechazo en la sociedad civil y, en principio, por la sintonía con los demás integrantes de su entorno. En las próximas semanas, se verá cómo funciona esta novedad de la democracia brasileña.
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Para abordar las cinco grandes tareas que se propone, Bolsonaro ha formado cinco equipos, que aunque poco o nada tienen en común, se necesitan. Uno: reformas económicas neoliberales delineadas por el Chicago boy Paulo Guedes. Dos: agenda valórica conservadora, encabezada por Damares Alves, una pastora de la Iglesia Evangélica Cuadrangular. Tres: lucha frontal contra la corrupción, liderada por el ex juez Sergio Moro. Cuatro: reposicionamiento externo y alineamiento con EE.UU. de la mano de experimentados diplomáticos de Itamaraty, como Ernesto Araújo, Rubens Barbosa y Sergio Amaral. Cinco: traslado de la seguridad ciudadana al ámbito de la seguridad nacional entregado a un grupo de ex oficiales de las Fuerzas Armadas.

Son cinco grandes áreas que, salvo en ambientes fanatizados, nadie podría negar que se corresponden con los cinco grandes tema-país del Brasil de hoy. Entre los críticos se dice que la preponderancia de ex oficiales de las FF.AA. no solo se observa en temas de seguridad y defensa, sino que cruza todas las áreas. Y algo de eso hay.

Un tercio de los 22 ministros son militares. Gabinete de Seguridad Institucional (gral. Augusto Heleno), Defensa (gral. Fernando Azevedo e Silva), Secretaría de Gobierno (gral. Carlos Alberto Dos Santos Cruz), Infraestructura (cap. Tarcísio de Freitas), Minas y Energía (Alm. Bento Costa Lima), Ciencia y tecnología (Tte. Crl. Marcos Pontes). También dos secretarías de Estado con rango ministerial: Asuntos Estratégicos (Maynard de Santa Rosa) y Comunicaciones (Floriano Peixoto Vieira Neto); más Salud (Dr. Luiz Mandetta, un Tte. de Sanidad del Ejército).

Para comprender esta faceta de los enormes cambios que se avecinan, conviene recordar que Bolsonaro, si bien es un experimentado político, no tiene un partido grande detrás suyo (como lo tuvieron Cardoso, Lula y Dilma), y que el panorama a nivel de partidos y del Poder Legislativo está fracturado y desprestigiado. Y hay una cifra pavorosa, 63 mil homicidios durante 2017, algo visto únicamente en países en guerra civil.

Un tercio de los 22 ministros son militares. Gabinete de Seguridad Institucional (gral. Augusto Heleno), Defensa (gral. Fernando Azevedo e Silva), Secretaría de Gobierno (gral. Carlos Alberto Dos Santos Cruz), Infraestructura (cap. Tarcísio de Freitas), Minas y Energía (Alm. Bento Costa Lima), Ciencia y tecnología (Tte. Crl. Marcos Pontes). También dos secretarías de Estado con rango ministerial: Asuntos Estratégicos (Maynard de Santa Rosa) y Comunicaciones (Floriano Peixoto Vieira Neto); más Salud (Dr. Luiz Mandetta, un Tte. de Sanidad del Ejército).

Para abordar estas problemáticas, Bolsonaro no tiene otra vía que recurrir a generales e ingenieros militares en retiro. Se podría argumentar que tal decisión responde a una visión autoritaria de la seguridad. Y, desde otro punto de vista, que las FF.AA. brasileñas gozan de un prestigio inigualable a nivel sudamericano. Ello explica que 32 parlamentarios provenientes del área de la Seguridad y Defensa hayan sido elegidos, que se apoye la despenalización de la represión, así como la reducción de la edad mínima para imputar crímenes, el libre porte de armas y su uso contra los delincuentes.

Resulta interesante comprobar que en este equipo hay varios generales que comandaron en Haití. Aparte de Heleno, Azevedo y Dos Santos Cruz (que comandó además las tropas de la ONU en Congo donde venció a la temible milicia tutsi M23), hay otros veteranos de Haití, como Florian Peixoto Vieira Neto, Ajax Porto Pinheiro y Edson Leal Pujol.

Interesante conjunción: Haití, Zaire y Brasil.  En realidad, las situaciones que se viven en Cite Soleil en Haití o Rutshuru-Kiwanja en el Congo son bastante parecidas a cualquiera de las miles de favelas aglomeradas en las grandes ciudades brasileñas desde los 50 y donde tuvieron sus nidos las bandas formadas en torno al jogo do bicho. Este es un singular juego de azar del siglo XIX, que se convirtió, por medio del lavado de dinero en los carnavales, en el germen de las grandes mafias brasileñas, hoy enteramente trasnacionalizadas. Los mejores ejemplos son el Comando Vermelho y el Primero Comando da Capital, con ramificaciones regionales mucho mayores a las que habitualmente se cree.

En un primer diagnóstico, el equipo de seguridad parte de la base de que todas las instituciones existentes están en condiciones de abordar el problema y han carecido de coordinación y de resuelto apoyo político. Por eso, Bolsonaro se apresuró en alabar la muerte de un delincuente abatido por un policía mientras trataba de escapar llevándose una anciana de rehén y cuyas imágenes recorrieron las redes sociales.

Además, existe consenso respecto a que este asunto dejó de pertenecer al ámbito de la seguridad ciudadana para transformarse en un problema de seguridad nacional y que ello justifica la utilización focalizada del instrumento militar. Por lo tanto, se reforzarán las policías (Federal, Civil, Militar y las llamadas Unidades Pacificadoras) y los casi 400 mil efectivos de las FF.AA. se destinarán al control de armas y férrea vigilancia fronteriza.

Con cierta curiosidad se esperan los cambios que introducirán en la Agencia de Inteligencia (ABIN), que experimentó un relativo –aunque muy selectivo– crecimiento hacia materias externas, básicamente en la frontera norte, durante estos últimos cuatro años. Todo hace pensar que las demandas internas serán las prioritarias en el cuadro que comienza a formarse y, que las 26 oficinas estaduales (superintendencias) aumenten en número. Es posible también que las unidades estratégicas en Foz y Tabatinga eleven sus capacidades.

El general Heleno ha anticipado que las variaciones en esta materia serán graduales debido a su buen funcionamiento y habría cambiado de opinión respecto a la ABIN, luego de examinar con sus analistas antecedentes de Adelio Bispo de Oliveira, quien atentó contra Bolsonaro en Juiz de Fora, estado de Mina Gerais.

Bolsonaro necesita hacer confluir a sus cinco equipos y evitar aquello que Schopenhauer llamaba el dilema del erizo, esa imposibilidad de acercarse para darse calor, pese al frío reinante, por temor a pincharse unos con otros. Su apuesta es a que los generales constituyen su grupo principal, atendida su experiencia ad hoc en Haití y en el Congo, su escaso rechazo en la sociedad civil y, en principio, por la sintonía con los demás integrantes de su entorno. En las próximas semanas, se verá cómo funciona esta novedad de la democracia brasileña.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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