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Hacia un nuevo pacto social para “González y Tapia”

por 16 mayo, 2021

Hacia un nuevo pacto social para “González y Tapia”
Un dato potente –advertido en los últimos años (Latinobarómetro 2020, PNUD 2020– es el espacio ganado por nuevos derechos, como la equidad de género y diversidad sexual, a vivir en un medioambiente sano y la gestión de los recursos naturales, particularmente el agua. Claramente en el primero existe un sentido común compartido entre la mayoría de las listas, mientras los últimos son banderas importantes entre listas independientes, de izquierda y centroizquierda.
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Estamos viviendo un “fin de ciclo” con respecto a la forma en la que ha venido organizándose la sociedad y la relación entre esta y el Estado. La pandemia exacerba tendencias presentes en Chile desde hace una década o más, que reflejan un agotamiento en la manera en cómo se produce y distribuye la riqueza; cómo y quiénes son responsables de la provisión de los bienes y servicios públicos; cómo se toman las decisiones, sobre qué materias y cómo se procesa la participación política de los ciudadanos; y, finalmente, sobre cómo nos relacionamos con nuestro ecosistema.

Estas dimensiones estarán presentes en el debate constitucional que se avecina, pero lo exceden largamente, ya que la nueva configuración requiere debates de ideas, arreglos institucionales y políticos de más largo aliento, leyes específicas, nuevos enfoques en políticas públicas y un mayor involucramiento de ciertos actores. En suma, estamos en medio de un debate ideológico y en un proceso de experimentación, de ensayo y error de nuevos marcos institucionales e instrumentos de política. Ejemplo de esto son las discusiones sobre un nuevo sistema de pensiones, la Renta Básica Universal o la gratuidad de la educación superior.

Es probable que estos puntos de convergencia y disenso no sean novedad. Estaban en el ánimo de muchos desde hace mucho. El cambio medular después del domingo es si ellos se institucionalizan y conforman las bases de un pacto social distinto al vigente.

El nuevo estudio del Observatorio Nueva Constitución, que contiene un análisis de las propuestas de las candidaturas a la Convención Constitucional, permite advertir cómo se desplegarán algunas de estas dimensiones, dependiendo de cuáles sean las listas elegidas este fin de semana y la fina línea de corte que significa el quórum de 2/3.

De las casi 32 mil propuestas que presentaron los 1.468 candidatos(as), cerca del 60% se concentra en 6 temas muy concretos: valores y principios, la forma del régimen político, los derechos sociales, los nuevos derechos, pueblos indígenas y el modelo jurídico del Estado. Existe una clara preeminencia en las propuestas que subrayan los nuevos derechos y los derechos sociales.

Vale la pena describir dónde estarán los principales consensos y divergencias de lo que será la piedra angular de un nuevo pacto social que está en proceso de construcción, al menos en cinco de las materias señaladas.

Con respecto a los principios sobre la democracia, la dignidad humana, hay consensos transversales entre los partidos de izquierda, centroizquierda y centroderecha, así como entre las candidaturas independientes. Hay también un alto consenso respecto a la incorporación en la Constitución de valores con respecto a la ecología y la igualdad de género, en la que las candidaturas de centroderecha tienden a desmarcarse.

Igualmente, hay una amplia convergencia con relación con avanzar hacia un modelo de Gobierno semipresidencial o presidencial con fuertes modificaciones y, también, sobre la posibilidad de tener un Estado unitario descentralizado con un énfasis en la dimensión política y fiscal de dicha descentralización. Conviene advertir que, sobre todo en las candidaturas independientes y de regiones, es donde esto tiene una consideración central.

En los derechos sociales es notoria la importancia que tienen los derechos de los trabajadores, la seguridad social y los derechos a la educación y la salud. Los dos primeros, en sus aspectos vinculados con el derecho a la huelga, a la negociación colectiva y a la idea de una justa remuneración, así como una reforma profunda a las AFP y su reemplazo por fórmulas mixtas o de reparto solidario son gravitantes para las listas de izquierda y centroizquierda.



Un dato potente –advertido en los últimos años (Latinobarómetro 2020, PNUD 2020– es el espacio ganado por nuevos derechos, como la equidad de género y diversidad sexual, a vivir en un medioambiente sano y la gestión de los recursos naturales, particularmente el agua. Claramente en el primero existe un sentido común compartido entre la mayoría de las listas, mientras los últimos son banderas importantes entre listas independientes, de izquierda y centroizquierda.

Es probable que estos puntos de convergencia y disenso no sean novedad. Estaban en el ánimo de muchos desde hace mucho. El cambio medular después del domingo es si ellos se institucionalizan y conforman las bases de un pacto social distinto al vigente.

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