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"Hubo gente que pensó que había una oportunidad única de hacer reformas que por largo tiempo habían estado a la espera", señala

Guillermo Larraín: “Hubo exceso de voluntarismo, pero el tiempo va a mostrar que el conjunto de las reformas es positivo para el país”

por 11 abril, 2016

Guillermo Larraín: “Hubo exceso de voluntarismo, pero el tiempo va a mostrar que el conjunto de las reformas es positivo para el país”
Hace tres años el economista escribió que “el modelo” estaba agotado. Ahora, con la polémica Reforma Laboral aprobada y La Moneda diciendo a los cuatro vientos que la obra gruesa del programa ya está hecha, el economista y académico de la U. de Chile hace una profunda radiografía de las reformas de Michelle Bachelet. Su análisis tiene valor especial: Larraín es considerado un histórico de la Concertación, fue miembro del equipo de campaña de la actual Mandataria y formó parte de su Gobierno hasta el año pasado.
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Hace casi tres años el economista y académico de la Universidad de Chile, Guillermo Larraín, afirmó en un polémico y exitoso libro que el modelo chileno de desarrollo estaba agotado.

Larraín, junto a Fernando Atria, José Miguel Benavente, Javier Couso y Alfredo Joignant, aseguraron en El Otro Modelo que era posible desafiar la hegemonía predominante del neoliberalismo y apuntar a un nuevo modelo de desarrollo, en el cual el interés público tuviera un rol protagónico.

El libro criticaba que el modelo imperante “entronizaba al mercado como único asignador de los recursos productivos y la entrega al mismo de la gestión de buena parte de los servicios públicos de salud, educación, transporte, cárceles, entre otros, con el argumento de ‘soluciones privadas para problemas públicos’; la supeditación del problema de la desigualdad al de la superación de la pobreza y el desprecio por los problemas distributivos; el rechazo de las políticas universalistas no contributivas; y una fuerte desconfianza hacia la sindicalización, la huelga, la negociación colectiva y, en general, a lo que fortaleciera la capacidad negociadora de los trabajadores…”.

Ese año Larraín, quien había sido superintendente de Valores y Seguros durante el primer Gobierno de Michelle Bachelet, era miembro del equipo programático de la campaña de esta para volver a La Moneda y se discutía abiertamente que el libro era el sustento intelectual del programa reformista con que Bachelet fue reelegida. El hecho de haber sido la propia Bachelet quien presentara el libro, dio aún más sustento a ese relato.

Ahora, con la primera mitad cumplida del segundo mandato de Bachelet , la Reforma Laboral aprobada y La Moneda diciendo a cuatro vientos que la obra gruesa del programa ya está hecha, el economista y académico de la U. de Chile hace una profunda radiografía de las reformas durante una extensa entrevista con El Mostrador Mercados.

“Hubo exceso de voluntarismo, pero el tiempo va a mostrar que el conjunto de las reformas es positivo para el país”, es la conclusión de Larraín.

Reconoce que “hubo gente que pensó que había una oportunidad única de hacer reformas que por un largo tiempo habían estado a la espera, gente que le bajó un poquito la impaciencia de avanzar rápido en algunos temas que fueran un poco sustanciales, como lo tributario y como lo político, ambas cosas se hicieron”.

Su análisis tiene un valor especial. Mal que mal, Guillermo Larraín es considerado un histórico de la Concertación.

“Yo creo que como todos los proyectos de cambios ambiciosos tiene muchos aciertos y también muchos errores. Lo importante es si los errores que se han cometido se pueden corregir o en realidad fueron errores estratégicos, o errores más bien en la implementación. Mi impresión es que ha habido errores que han tenido que ver más con la implementación de ciertas reformas que con las reformas en sí mismas, y espero que, ya sea en lo que le queda a este Gobierno –en los dos años que quedan– o cualquiera sea el Gobierno que siga, que se continúe con el perfeccionamiento de algunas reformas que puedan tener cosas que se puedan mejorar”, se explaya.

Cree, asimismo, que la mejor forma de crecer y desarrollarse como país es por medio de grandes acuerdos y con un línea de continuidad.

Manifiesta que la Reforma Tributaria es algo sobre lo cual había potencial de consenso, pero que hubo errores en cómo el Ejecutivo definió el debate y su implementación.

“Uno piensa en el tema tributario, donde había bastante acuerdo y bastante transversal, no solo actores políticos, incluyendo la derecha, sino que incluso de actores sociales, incluyendo al empresariado, respecto de la necesidad de incrementar la carga tributaria en torno a 3 puntos del PIB. El punto es cómo lo íbamos a hacer. Entonces, yo creo que la reforma tributaria forma parte de esta continuidad, de esta idea de que el país llegó a un punto de desarrollo, a un punto de inclusión social, donde ciertas cosas que antes parecían naturales –por ejemplo, la segregación en el sistema escolar–, ya no eran aceptables en el Chile del siglo XXI, no por lo menos en el grado que teníamos 2 o 3 años atrás. Y para poder combatir eso, era necesario tener un grado de recaudación tributaria muy superior al que teníamos antes. Todo eso yo lo veo como parte de una continuidad", sostiene.

¿Dónde hubo una discontinuidad?

"Creo que el tiempo nos va a permitir identificar mejor si hay continuidad o no. Creo que al inicio del Gobierno se cometieron muchos errores en el ámbito comunicacional que dieron la idea de que lo que antes se discutía o se debatía, ahora se imponía por la fuerza de los votos, que efectivamente el Gobierno tenía desde el principio. En esto la derecha ha sido bastante dura en decir que no hubo diálogo, que se acabó el diálogo, que se impuso, y yo creo que, con la perspectiva que nos va a dar el tiempo, nos vamos a dar cuenta de que hubo más diálogo del que se pensaba, pero es verdad que hubo también errores. Yo recuerdo también ese video donde se decía que la reforma tributaria la iba a pagar el 1% más rico, y que era básicamente una pelea entre ricos y pobres, 'los poderosos de siempre'. Eso era una cosa que no había ocurrido en el régimen democrático postdictadura. Entonces, yo creo que hubo desencuentros en ese periodo por una gestión política del Gobierno que en sus primeros meses fue bastante deficiente”, sostiene.

La Reforma Laboral

Larraín es más crítico con la Reforma Laboral. Más allá de lo que resuelva el Tribunal Constitucional, el economista estima que lo aprobado “hace una apuesta para la cual el país está un poco inmaduro”. Aunque es optimista en cuanto a que esa madurez se pueda alcanzar con el ejercicio de los derechos sindicales y del diálogo social.

Al respecto, expresa: “La reforma hace una apuesta muy fuerte por el diálogo social entre trabajadores y empresarios, y lo bueno que puede surgir de ese proceso de diálogo. Mi opinión hoy es que es una apuesta que tiene complejidades, por esa inmadurez que hay entre trabajadores y empresarios”.

Crecimiento Potencial

Larraín opina que no estamos condenados a crecer al 2% para siempre, “pero eso depende de lo que hagamos. Lo muestran un montón de países que han crecido por un montón de más tiempo que nosotros a tasas altas. Yo creo que se puede llegar al 4% o al 5%, pero eso requiere que hagamos muchas reformas. La educacional va en la dirección de darle al país capacidad de crecimiento en el largo plazo. De lo que tenemos que preocuparnos, es fundamentalmente el problema de la productividad”.

Para ver la entrevista completa, pinche aquí o entre directamente a El Mostrador TV.

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