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Longueira recargado

por 27 julio, 2011

Longueira recargado
Es evidente que hay una serie de tareas y reformas sociales que sólo podrán ser puestas en marcha bajo este Gobierno, pues no sólo son parte del programa comprometido de oportunidades y seguridades, sino porque el factor confianza que éstas exigen entre la autoridad y quienes deberán acatar las propuestas redistributivas para acortar la brecha social, es mayor que la que existía entre aquellos y los anteriores Gobiernos.
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El Ministro de Economía, Pablo Longueira, desde su nueva atalaya en el Poder Ejecutivo, es decir, en el poder que ejecuta, no sólo ha dicho que defenderá los intereses de los consumidores, sino que ha iniciado una actividad 24/7 para materializar esas promesas. En efecto, a sólo días de su asunción, el secretario de Estado ya ha apuntado hacia diversos aspectos que, correspondiendo a su cartera, apuntan a dar cuenta de los intereses de quienes ha colocado en el centro de su accionar: los pobres y las capas medias, “porque los ricos se cuidan solos”, como dijera Joaquín Lavín hace algún tiempo.

Por de pronto, junto al Director del Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) Juan Antonio Peribonio, anunció una demanda colectiva en contra de la tarjeta “Presto” por haber incurrido en faltas a la Ley del Consumidor, manteniendo a más de 11 mil deudores “novados” en la lista negra del Dicom y, no obstante que la firma los sacó rápidamente  del registro, con cargo a su propia billetera, mantuvo la decisión de seguir adelante con la querella, debido a que considera de toda justicia que aquellos que fueron perjudicados con la acción unilateral sean compensados.

Luego convocó al conjunto de los directivos del retail chileno a una reunión en la que –con la sola ausencia del representante de Presto, de quien calificó de inaceptables sus declaraciones sobre supuestos motivos “políticos” de la citada querella- quiso asegurarse que la industria no volverá a actuar indebidamente, mientras un par de días antes había conseguido un acuerdo unánime con la oposición concertacionista para enviar al Congreso, antes que termine este mes, el dilatado proyecto de Sernac Financiero, afirmando desde ya su rápida aprobación y puesta en marcha.

Siendo los actuales administradores los “padres del modelo”, saben mejor qué hacer con él que sus “padres adoptivos” y, por consiguiente, ni unos ni otros quieren desmantelarlo. Por el contrario, parece ya haber acuerdo nacional en que la estabilidad social es indispensable para la estabilidad económica y que aquellas pasan por la protección de los más débiles en la asimétrica relación entre consumidores y empresas, para darle viabilidad de largo plazo al sistema de libertades.

Al mismo tiempo, junto al Ministro de Hacienda (r) y actual Ministro de Energía, Rodrigo Álvarez, dijo que se analiza la tasa máxima convencional, de muy difícil pago y aplicada habitualmente a los sectores más riesgosos y vulnerables -y que implica casi duplicar las deudas en un par de años- una práctica que, a propósito de La Polar, fue calificada como abusiva por el propio New York Times.

También se ha preocupado de estudiar cambios al Sistema de Protección al Contribuyente del Impuesto Específico a los Combustibles (Sipco), apuntado a evitar alzas bruscas de estos bienes, en particular, de la parafina, cuyos altos precios estacionales afectan la economía de millones de hogares de menores recursos, sin descartar una reforma tributaria, si fuera necesario.

A mayor abundamiento, el ejecutivo secretario de Estado se ha puesto de cabeza a impulsar el proyecto “Chile Paga”, cuyo objetivo es reducir sustancialmente los plazos que demora el sector público en cancelar a sus agobiados proveedores, una buena parte de los cuales pertenecen al segmento Pyme, el cual Longueira busca favorecer en la medida que entiende se trata de un área que representa más del 70% de la fuerza de trabajo y que mientras más emprendedores haya, más empleo se genera, provocando, de paso, aumentos en la productividad y las remuneraciones, en la medida que disminuye la oferta de desocupados en las diversas áreas que crecen, tal como está sucediendo en la actualidad en la construcción, minería y el agro.

Se ha informado que el Ministro se integrará a un Comité Político distinto al que opera semanalmente en La Moneda y al que están invitados otros secretarios de Estado con experiencia política. El Presidente sabrá los motivos. Pero cualquiera sea la fórmula, lo relevante es que el Mandatario escuche los puntos de vista de dirigentes fogueados respecto de los problemas que están en la base de los desequilibrios sociales observados en los últimos meses, porque tan relevante como la estabilidad macroeconómica, es la estabilidad social, base de una sana convivencia que asegure el “orden de la polis”.

Pareciera innecesario señalar que el dinamismo demostrado por Longueira aumenta las posibilidades de convertir en goles las buenas ideas que circulan en el Gobierno, pero que no se han materializado debido a diversas razones, entre ellas, la descoordinación e impericia política de algunos jugadores. Por lo demás, es evidente que hay una serie de tareas y reformas sociales que sólo podrán ser puestas en marcha bajo este Gobierno, pues no sólo son parte del programa comprometido de oportunidades y seguridades, sino porque el factor confianza que éstas exigen entre la autoridad y quienes deberán acatar las propuestas redistributivas para acortar la brecha social, es mayor que la que existía entre aquellos y los anteriores Gobiernos.

El Presidente Piñera agradecía recientemente el nuevo clima de colaboración que se comienza a perfilar en el país. No cabe duda que es resultado de la voluntad de unidad que ha mostrado el mandatario, pero también de la oportuna integración al Gabinete de dirigentes políticos fogueados, como los ex senadores Longueira, Allamand o Matthei, cuestión que, por lo demás, era una insuficiencia que la ciudadanía constataba desde muy recién iniciado la actual administración.

Hay quienes han buscado generar la idea de un supuesto conflicto de poder entre el Ministerio de Hacienda y el de Economía y cierta dicotomía entre supuestos “populistas” y “conservadores” en el Gobierno.  Lo que no se ha señalado es que siendo los actuales administradores los “padres del modelo”, saben mejor qué hacer con él que sus “padres adoptivos” y, por consiguiente, ni unos ni otros quieren desmantelarlo. Por el contrario, parece ya haber acuerdo nacional en que la estabilidad social es indispensable para la estabilidad económica y que aquellas pasan por la protección de los más débiles en la asimétrica relación entre consumidores y empresas, para darle viabilidad de largo plazo al sistema de libertades.

De allí que sea promisorio que el Mandatario haya seguido avanzando por la línea de traspasar a los políticos lo que es de los políticos y a los técnicos a su papel de buenos y obedientes asesores de aquellos. Así, con toda seguridad, el equipo de Piñera no se lucirá sólo por los buenos pases y juego en el medio campo de las ideas, sino porque comenzará a ejecutarlas con la eficiencia y eficacia que exige transformar la estrategia en goles.

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