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Donald Trump

Por: Pedro Cuevas, gestor cultural


Señor Director: 

La prepotencia de Donal Trump insulta a Latinoamérica. Cuando ese personaje fantoche que pretende  dirigir a la nación más poderosa del mundo viaja hasta México como quien va de paseo a una especie de circo, insultando a un pueblo milenario, y vuelve a EEUU para reírse públicamente de las consecuencias de su viaje que dejaron esquirlas repartidas en el gobierno mexicano y de paso amenazar con el muro de los ricos contra los pobres.

La amenaza es más humillante cuando pretende que además sean los pobres quienes lo financien.

El mundo debiera ponerse en alerta, un personaje como Trump, podría inaugurar un nuevo tipo de fascismo. Trump, adelanta en sus planes un fortalecimiento militar, como si lo que tiene EEUU  en este terreno  fuera insuficiente, salvo que detrás de este excéntrico millonario esté camuflada una conspiración siniestra.

Hoy, el mundo es capitalista, eso nadie lo discute. La lucha de las potencias está marcada por la obsesión tecnológica. Desde la bomba atómica, desde Hiroshima y Nagasaki, las potencias saben que  una guerra entre ellas significaría una muerte mutua asegurada. La obsesión tecnológica va mucho más allá de la batalla comercial. Evidentemente, la gran batalla es por la tecnología que no para de sorprendernos.

A grandes rasgos pareciera que nuestra civilización tiene sólo dos opciones, o se enfrenta al desafío inédito de diseñar un mundo para todos, o entre todos habremos fracasado.

Donal Trump representa un retroceso, quiere volver a los muros medievales, su manera visualizar el futuro seguramente está marcado por las consolas de juegos virtuales. Quizá todavía juega a la guerra y se está imaginando EEUU como una fortaleza inexpugnable. Pero los muros no detienen huracanes ni hacen sombra a un Sol cada vez más candente. Al señor Trump debieran internarlo cuanto antes para evitar un término precipitado de la especie humana.

Pedro Cuevas, gestor cultural

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