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Incitando al odio II: "Bastardos sin gloria"

por 24 septiembre, 2017

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Ahora que la simple opinión discordante se ha transformado en “Incitación al odio”, mencionaremos sólo una de las categorías y hechos recientes para poner en discusión que lo que ayer era resistencia hoy es puramente violencia sujeta a penalización.

A poco más de 60 días un sólo bus bastó para incendiar los medios de comunicación masiva, redes sociales y de paso; sirvió para concientizar a la ciudadanía sobre lo negativo que es incentivar al odio; palidecieron, además, las acusaciones a la concejera de “defensa del Estado” (no dice nada de niños por suerte) Javiera Blanco y las responsabilidades de otros que en su momento no hicieron mucho al respecto. Cuestión que favorece, queriéndolo o no, la adopción homoparental; pero, al mismo tiempo, se anuncia el cierre de Punta Peuco; dos carabineros son atrapados en la frontera con Bolivia los que fueron liberados rápidamente en nombre de la “Patria grande”, lo que me sorprendió gratamente. “Deliberadamente o no”, punto para Evo y Blanco. La digitación de las manos del titiritero ya se las querría el conocido David Copperfield. Hechos muy convenientes para opacar en algunos casos y  concientizar en otros.

Al bus de la libertad se le opone el nombre de “El bus del odio”…el bus que “incita al odio”, por lo tanto, “hay que quemarlo por intolerante” o mejor multarlo según el Proyecto de Ley que tipifica el delito de incitación al odio racial y religioso firmado por la presidenta Bachelet. Pero ¿quiénes están detrás y qué nos dice la historia de esta lucha cultural?

Nos remontaremos a los años 20 del siglo pasado y específicamente al Instituto de Investigación Social, más conocida como la erróneamente llamada Escuela de Frankfurt dado que fue en universidades de Columbia y Harvard donde sus teorías toman fuerza, y a uno de sus más conspicuos representantes. Herver Marcuse, el padre de la nueva izquierda –el que lo mordió la mano a Heidegger, su mentor-, quien se enrola en la Office of strategic services u OSS americano en el marco de la guerra fría -para los del norte- con el fin de estudiar la filosofía de masas e informar sobre la sociedad alemana y rusa para iniciar una guerra psicológica a solicitud del patrón del Norte. Este tuvo la habilidad de conjugar el materialismo histórico de Marx con la teoría del Psicoanálisis de Sigmund Freud y remasterizada luego por Erick Fromm.

Previo a la caída de la dictadura, aún se recuerdan varios de los términos “talismanes” para buscar la grieta en el discurso del régimen; “Diálogo”, “Delito de opinión”, “Libertad de expresión”, “El derecho a pensar distinto” entre otros. ¡Que frágil es la memoria Sra. Presidenta! Hoy, su ley me prohíbe opinar, expresar, pensar y por último enrabiarse u odiar como un desenfreno emocional ¿Por qué no? Si como decía Nietzsche, sólo somos “Humanos, demasiado humanos”. Recuerde que el delito de opinión se lleva mejor con las dictaduras que con las democracias.

Proponen que la represión sexual es el germen de la violencia. La revolución en adelante no se encontraba en la esfera de lo político-económico-social, sino en la cultura. Aunque esto ya había sido propuesto Antonio Gramsci, con la diferencia en que no se enfocaba sólo en la sexualidad como motor del mundo, sino en la lucha entre la hegemonía y contra-hegemonía en un mismo reducto (algo de decencia le quedaba dirían los marxistas clásicos). Los textos “Eros y la civilización” y “El hombre unidimensional” de Marcuse fueron el acicate para la revolución de las flores bajo los principios de “sexo, drogas y Rock and roll” en EEUU y el mayo del 68 en París bajo el lema “Prohibido prohibir”, respectivamente. ¿Será necesario recordarle a la Sra. Bachelet que la izquierda renovada o cultural es la que sirvió de fundamento para el “éxito” de sus respectivos mandatos?

Theodor Adorno y Max Horkheimer -participantes de la misma escuela- hacen un buen diagnóstico de la sociedad consumista de acuerdo a los principios mecanicista y tecnócrata del capitalismo. Adorno en tanto, es contratado por un miembro de la inextinguible familia Rockefeller para formar parte del proyecto “Radio” donde estandarizan los contenidos radiofónicos, televisivos y musicales con temas funcionales a la erotización y a la masificación social.

Ahora bien, toda la teoría de la Escuela de Frankfurt fue llevada a la práctica por el Instituto británico Tavistock de relaciones humanas dos décadas después. Allí se estudiaba el comportamiento de las masas, principalmente, para “explorar las formas de congelar y descongelar valores”. Uno de sus componentes es el National training laboratorios, conocido también por el Instituto Internacional de Ciencias Comportamentales Aplicadas, que emitió recomendaciones tales como; liberalizar las leyes del aborto, también el uso de drogas, la enseñanza del control de natalidad en escuelas públicas, que se convierta la toma de drogas en una delito no criminal, legalizar la homosexualidad, ofrecer gratificaciones a las familias que hacen planificación familiar, entre otras. (Byron T. Weeks 2001 & Estulin, 2011). No hay que ser ciegos para notar que la mayoría de estas ideas fueron adoptadas y legisladas por los gobiernos de la Sra. Presidenta.

A mediados del siglo pasado se corroboran estas estrategias para cercenar atavismos sistémicos, retazos de la deontología católica, que abrirían el camino para otra moral social. En un documento fechado de Mayo de 1979 y  encontrado el 7 de Julio de 1986 en una fotocopiadora IBM comprada en una subasta de material militar, que por negligencia (o fuga intencional), ha estado en posesión de los servicios secretos de la US Navy. (Cooper, 1991) propone algunas acciones para controlar la sociedad; “la satisfacción de los deseos en exceso, comida basura para el pensamiento” para despojarlos de lo que realmente se necesita; “ocupar las emociones, incrementando su autocomplacencia y su desenfreno en actividades físicas y emocionales mediante la incesante confrontación con constantes bombardeos en los medios con sexo, violencia y guerras.

No obstante, ante el desenfreno del ser natural para la liberación, por lo visto predestinado, emergen voces discordantes para recordarnos que All that glisters is not gold. Es el caso de Camille Paglia, (Rossi, blog del rotativo italiano Il Giornale) la primera mujer en declararse lesbiana, feminista y atea en la Universidad de Yale, que mantiene un discurso absolutamente contrario al zeitgeist  impulsado por los grupos de presión LGTB, asevera que “sin los códigos morales de la civilización estaríamos abrumados por la barbarie caótica del sexo y de la tiranía de la naturaleza”. Opinión desde las minorías que encajaría perfecto con el odio a las minorías sexuales. ¿A quién se penalizará en este caso?

En consecuencia, la sociedad es redirigida de antemano desde un plano conciente y racional hasta uno inconsciente basado en la liberación sexual para alcanzar la libertad plena. El peligro radica en que la posverdad –me refiero a los acuerdos preestablecidos que se muestran como colectivos y espontáneos- no se apoya sólo en mentiras piadosas, sino en la instauración hegemónica de ella con incompatibilidades que llevan a la confusión tales como, acusar intolerancia en los otros por no aceptar la posición propia y castigar las opiniones discordantes bajo la manoseada frase “Incitación al Odio”. Dos visiones de mundo, suponiendo que no hay una tercera o cuarta, en disputa que deben someterse a la discusión pública apelando al derecho de opinión. Insisto en que una democracia sólida debiera ser capaz de cobijar a todos a no ser que haya sido, con un alto porcentaje de probabilidad, un engaño.

Previo a la caída de la dictadura, aún se recuerdan varios de los términos “talismanes” para buscar la grieta en el discurso del régimen; “Diálogo”, “Delito de opinión”, “Libertad de expresión”, “El derecho a pensar distinto” entre otros. ¡Que frágil es la memoria Sra. Presidenta! Hoy, su ley me prohíbe opinar, expresar, pensar y por último enrabiarse u odiar como un desenfreno emocional ¿Por qué no? Si como decía Nietzsche, sólo somos “Humanos, demasiado humanos”. Recuerde que el delito de opinión se lleva mejor con las dictaduras que con las democracias.

Por último, el sujeto revolucionario de ayer es sustituido o desechado en pro de minorías o mayorías invisibilizadas. Sólo digo: no vaya a ser que los que hoy abogan por preceptos en boga, una vez concluida la presente y desconocida etapa, sean los “bastardos sin gloria” del mañana como lo fueron los pobres y obreros de los siglos XIX y XX en consideración al marxismo cultural, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) respecto del PC (Rodríguez, 2017), los jóvenes de las protestas en contra de Pinochet respecto de la Concertación por la Democracia (Riquelme, 2011). La cuestión no era “Prohibido prohibir” Presidenta ¿a qué le teme?

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