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Aprendizaje de la lectura en pandemia Opinión

Aprendizaje de la lectura en pandemia

Carmen Sotomayor
Por : Carmen Sotomayor Instituto de Estudios Avanzados en Educación-CIAE Universidad de Chile
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La Unesco nos informa que con la pandemia, a nivel mundial, 100 millones de niños se sumaron a los 483 millones que ya no contaban con competencias suficientes en lectura. Esto es, que no lograban leer textos simples de manera comprensiva. Se esperaba bajar en el 2020 a 460 millones, nos dice la Unesco, pero contrariamente, el problema se agravó por la inesperada situación de cierre de colegios, y la dificultad de enseñar y desarrollar la lectoescritura con los estudiantes de primeros grados de educación primaria en forma remota.

Más allá de la pandemia, estas cifras son sorprendentes. ¿Por qué la lectura es una habilidad que no se logra tan fácilmente? ¿Qué pasa en nuestras escuelas que un número importante de estudiantes no logra aprender a leer comprensivamente?

La lectura es una habilidad que involucra varias dimensiones del aprendizaje. En primer término, la dimensión lingüística y cognitiva, que implica aprender el sistema alfabético, es decir, a reconocer y segmentar los sonidos de las palabras y asociarlos a símbolos que son las letras. Esta tarea es muy difícil para los escolares, porque requiere una conciencia fonológica y una memoria de trabajo, aún incipiente. Asimismo, se requiere un dominio cada vez más amplio de vocabulario, es decir,  del conocimiento de palabras en su forma y su significado, porque esto va a ayudar a los niños a decodificar y comprender las palabras que leen. Desarrollar esta dimensión lingüística y cognitiva es tarea fundamental de los y las docentes. Es en la escuela donde se debe trabajar sin descanso para que los estudiantes logren dominar el sistema alfabético y ampliar al máximo su vocabulario oral y escrito.

Pero también existe una dimensión cultural, tal vez tan importante como la lingüística y cognitiva, que acabamos de esbozar. Esta implica fundamentalmente la valoración social de la lectura, es decir, percibir que la lectura es útil e importante y que, además, es entretenida y produce placer. Los estudios actuales muestran con insistencia que los niños, niñas y adolescentes que han visto leer a sus padres o familiares en el hogar o que tienen modelos de personas que leen en la escuela o en la comunidad son los que logran tener hábitos lectores y mayores competencias de comprensión lectora.

Por otra parte, es esencial que existan muchos y diversos tipos de textos escritos accesibles para los estudiantes. Pero no sólo textos impresos; también textos digitales, que suelen combinar lenguaje verbal, visual y auditivo, constituyen oportunidades interesantes de leer y de practicar sus competencias lectoras.

Por esto, las cifras que nos reporta la Unesco son un llamado de atención a la escuela y a la sociedad en su conjunto. No son suficientes las metodología de enseñanza de la lectura y escritura que puedan esgrimir las profesoras de educación primaria. También es indispensable que directivos de escuela, profesores de otras asignaturas, personal paradocente y familiares sean referentes lectores, es decir, que lean y que muestren con hechos que la lectura es útil, entretenida y que genera un gran placer.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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