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Baja alfabetización financiera de los jóvenes en Chile: uno de los efectos del modelo económico actual y una deuda país

por 11 octubre, 2021

Baja alfabetización financiera de los jóvenes en Chile: uno de los efectos del modelo económico actual y una deuda país
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La alfabetización económica es un ítem del que poco se conoce a pesar de la relevancia que tiene para nuestra vida, el poder manejar conceptos y herramientas para administrar las finanzas personales. Sin embargo y de acuerdo con la prueba PISA, Chile está por debajo que sus pares de la OCDE en este tema. El puntaje promedio del país en alfabetización financiera según la última encuesta PISA del 2018, cuyos resultados fueron entregados en 2020, fue de 451 puntos, por debajo de los 505 puntos promedio de la OCDE y del promedio de 478 puntos de los 20 países participantes.

Por ello, en la Universidad de la Frontera junto al Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) realizamos un diagnóstico de conocimiento financiero con el objetivo de pesquisar las actitudes y prácticas económicas en una muestra representativa y compuesta por 400 jóvenes de la Araucanía. Los resultados, que, si bien son de un grupo objetivo específico del sur de Chile, son extrapolables a jóvenes de cualquier urbe del país, ya que es una radiografía clara de una realidad que afecta el bienestar financiero y la calidad de vida de la población joven.

Entre los principales resultados que arrojó la investigación, se pudo apreciar que al menos un 84,8% posee una alfabetización económica baja o media lo que implica que no poseen las herramientas para tomar decisiones en el ámbito financiero. La situación es alarmante, considerando que más del 50% de los encuestados no podría afrontar una emergencia económica y más de un tercio contaba con deudas vigentes (la mayoría de ellas responde a créditos por estudios, deudas bancarias y de consumo, entre otras).

Estos negativos resultados, desde mi perspectiva, obedecen a dos cuestiones fundamentales. Por una parte, a la penetración transversal de las premisas del modelo económico actual en el proceso de construcción de identidad de los jóvenes, los cuales ven en el consumo una vía para satisfacer necesidades simbólicas y afectivas de estatus y de pertenencia, vinculadas a la ilusión de libertad de elección y de felicidad que ofrece el propio modelo, y, por lo tanto, el endeudamiento aparece como la vía para lograr sus sueños, más allá de sus propias posibilidades económicas.

La gran tarea pendiente es lograr instalar en los jóvenes y en la ciudadanía en general, una mirada crítica del sistema en el cual están insertos y las herramientas para poder tomar decisiones económicas y financieras racionales que mejoren su calidad de vida. Y para ello, la una educación financiera de calidad es esencial. Si bien Chile, posee una estrategia nacional de educación financiera aprobada el año 2018, ella permanece como letra muerta porque no se ha articulado las acciones y la sinergia necesaria para su puesta en marcha y articulación multisectorial.

Aportando a este desafío, la UFRO ha dado un paso relevante en esa línea, creando un modelo educativo de educación financiera, científicamente fundado que ya ha sido implementado por Banco Estado en su plataforma en Fácil y en Chileno y por el Centro de Políticas públicas de la PUC para su programa online El futuro es Ahorra. Se trata de una iniciativa que busca intervenir en los tres ámbitos que la investigación ha mostrado como claves: el pensamiento crítico y la capacidad de planificación financiera; conceptos y destrezas básicas que permiten un mejor manejo del dinero, del riesgo y de la previsión de futuro, y un tercer ámbito de actitudes y valores fomenta el autocontrol, diferenciación entre necesidades y deseos, tolerancia a la frustración y la postergación de impulsos. Todos elementos claves para ejercer una ciudadanía económica responsable y activa.

Pero este esfuerzo no es suficiente por sí solo, necesitamos que el Estado asuma de manera real la responsabilidad que significa la estrategia nacional de educación financiera. Es una deuda país que deberíamos empezar a pagar si queremos efectivamente que los temas financieros sean una puerta al bienestar y la satisfacción vital y no un problema que se sume a las precarias condiciones de vida de mucha de nuestra población. ¿Seremos capaces de afrontarlo?

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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