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Feminista y de matriz anarquista debutará el próximo año en el Congreso

Gael Yeomans, la diputada libertaria del FA: “La Nueva Mayoría no da el ancho”

por 20 diciembre, 2017

Gael Yeomans, la diputada libertaria del FA: “La Nueva Mayoría no da el ancho”
La militante de Izquierda Libertaria se sintió incómoda en el Congreso, le molestó la diferencia entre los parlamentarios y los funcionarios, quienes tienen comedores y ascensores diferenciados, asegura que no quiere el estatus de “honorable” sino que quiere ser una igual, cumplir una función en el Parlamento. Respecto a la Nueva Mayoría, señala que como FA “no queremos oxigenarlos. El desafío para este sector es construir una nueva alternativa, si hay sectores de la NM que quieren ser parte de esto, son bienvenidos”. Por otra parte, afirma que la derecha experimenta una tensión interna entre las vertientes social y económica del sector, que van a estar en pugna.
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Gael Yeomans es la primera diputada libertaria que llega a la Cámara. Parlamentaria electa del Frente Amplio (FA), específicamente en el distrito 13, que incluye a las comunas de El Bosque, La Cisterna, San Ramón, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y Lo Espejo. Es abogada por la Universidad de Chile y militante de Izquierda Libertaria, una de las organizaciones que vio su origen en el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL), fundado el 21 de mayo de 2003. Una organización de matriz socialista, libertaria, marxista y anarquista.

La semana pasada visitó el Congreso, lugar en donde deberá trabajar los próximos cuatro años, y salió en estado se shock. “Las diferencias son brutales, hay un comedor para diputados, otro para funcionarios y ascensores para diputados y ascensores para el resto”, cuenta. Tiene claro que esas diferencias le van a incomodar, tanto como que la llamen “honorable”, un estatus innecesario, que la aleja de su objetivo, ser “una representante cercana, una igual, no creo en esos estatus superiores, porque yo estoy cumpliendo una tarea, una función”.

Proviene de la zona sur de Santiago, de la comuna de El Bosque, parte de esos espacios en los que aún ni se proyecta la llegada del Metro. Es uno de los rostros femeninos más fuertes del nuevo conglomerado, reconocida dentro de los círculos más de izquierda. Miembro de una de las organizaciones de mayor antigüedad del FA. Llevó las banderas del feminismo en su candidatura, “sin ningún tapujo”, y señala que es una de sus prioridades legislativas, principalmente “levantar una agenda de transformaciones, tener una ley integral de violencia de género, esa disputa tenemos que ganarla, generar hegemonía respecto a eso”.

Pero, además de la temática de género, priorizará el tema del trabajo, un espacio un tanto abandonado por el Frente Amplio, pero muy propio del mundo socialista libertario, ligado históricamente a las luchas sindicales de 1900. Además de impulsar la propuesta de No+AFP, pilar de su campaña parlamentaria, buscará levantar una “agenda laboral, que muchas veces no es parte del relato del FA. Es necesario articular al mundo sindical, que sea un actor relevante en la discusión. Hasta ahora no ha logrado tener un papel relevante en las políticas públicas”.

-Más allá de los estereotipos –habrá muchos que prenderán las alarmas–, ¿qué significa que una militante del mundo socialista libertario llegue al Congreso, no es un poco contradictorio?
-El mundo libertario ha tenido un largo debate interno, nosotros también hemos sido parte de ese debate. Partimos por discutir si ir o no a las elecciones de federación, hasta ahora, que tenemos una diputación de Izquierda Libertaria. Este ideario libertario hoy en día no es contradictorio con ser parte de las instituciones, creemos que las instituciones son una herramienta también, eso no quita que lo libertario se tiene que ver reflejado en una forma de hacer política. Aunque en el FA ahora todos dicen lo mismo, que hay que hacer una nueva forma de hacer política, tener mayor participación, pero eso se traduce en cuestiones concretas, como, por ejemplo, que nosotros somos profundamente democráticos, nos interesa llevar la democracia a la ciudadanía, llevar la institucionalidad a la ciudadanía, y nosotros vamos a estar enfocados en esa tarea. Y, por otra parte, generar un rol activo en los espacios sociales organizados.

-Para hacerlo un poco más esquemático, en la pluralidad de líneas políticas del FA, ¿qué los diferencia a ustedes de Revolución Democrática (RD)?
-Estamos en un mismo frente, con un programa de transformaciones, pero, cuando lleguemos a lograr eso, creo que ahí se mostrarán nuestras diferencias. Nosotros tenemos una estrategia política diferente, nosotros somos socialistas, nos definimos así. Tenemos una tesis política para el periodo, que en eso podemos tener coincidencias, pero la verdad es que veo en RD un partido con un aporte muy importante para el FA, aunque no veo esas definiciones en términos ideológicos y estratégicos. Bueno, además, porque somos un proyecto de más años.

Cuatro años con Piñera

-¿Cómo toman los resultados de las elecciones de este domingo, en donde la derecha tuvo un inesperado triunfo, con 9 puntos de ventaja y ganó prácticamente en todo Chile?
-Lamentamos los resultados de estas elecciones, no es para nada gratificante que la derecha tenga una amplitud tan grande con respecto al candidato de la Nueva Mayoría (NM), eso nos da para reflexionar cuál va a ser la postura y contrucción de la izquierda en Chile. La NM es un proceso que está fracasando, y eso se visualiza con estos resultados, no solamente en esta pasada sino también en las parlamentarias. Lo que nos lleva a repensar, como Frente Amplio, la forma en que construimos alternativa, cuáles son nuestros puntos programáticos más fuertes, la diferencia con el proyecto de la Nueva Mayoría, y qué es lo que queremos construir de manera distinta.

Proviene de la zona sur de Santiago, de la comuna de El Bosque, parte de esos espacios en los que aún ni se proyecta la llegada del Metro. Es uno de los rostros femeninos más fuertes del nuevo conglomerado, reconocida dentro de los círculos más de izquierda. Miembro de una de las organizaciones de mayor antigüedad del FA. Llevó las banderas del feminismo en su candidatura, “sin ningún tapujo”, y señala que es una de sus prioridades legislativas, principalmente “levantar una agenda de transformaciones, tener una ley integral de violencia de género, esa disputa tenemos que ganarla, generar hegemonía respecto a eso”.

-En primera vuelta, los resultados llevaron a concluir que la idea de transformaciones y de cambios había ganado. Pero ahora, desde la derecha se lee que finalmente triunfó la lógica de la transición, de los consensos. ¿Es tan así? ¿La derecha también gana a nivel de subjetividad, en el cambio cultural?
-Ese no es el triunfo de la derecha, si no, no se explicarían los resultados de la primera vuelta, que son muy distintos a la segunda vuelta. La Nueva Mayoría no construyó un proyecto político que se enfrentara contra la derecha, había mucha ambigüedad, no se sabía con claridad la postura ante la demanda por No+AFP, el tema educacional, por lo tanto, en esa estrategia de quedar bien con todo el mundo, en una misma candidatura, lo que no se quiere.

-Entonces, ¿es la Nueva Mayoría la que no dio el ancho?
-Sí, la Nueva Mayoría no da el ancho, porque tiene que decidir qué camino va a emprender: por las grandes transformaciones o va a seguir defendiendo el modelo, porque dentro de sus filas hay militantes, líderes históricos, que están en ambas posturas, entonces, esa ambigüedad le pasó la cuenta.

-¿Cómo ven el trabajo parlamentario, y en los lugares sociales comunes, con esta Nueva Mayoría que agoniza entre el mundo concertacionista y los sectores más progresistas?
-Yo veo el trabajo del FA en dos ámbitos. Por un lado, la relación con el mundo social, que tiene que ver no solamente con el activo social que se moviliza y va a las marchas, sino que también quienes votaron y apoyaron este proyecto. Y eso pasa por un trabajo territorial fuerte, acercar la política a la gente, que son cuestiones básicas. En esta campaña nos dimos cuenta de que la política, a pesar de que influye de forma concreta en la vida de los ciudadanos, se considera sumamente lejana, como si no fuese importante tomar posición política, cuando es decidora a la hora de mejorar los sueldos y las pensiones. Entonces, acercar la política a la gente es un desafío, y ahí el Frente Amplio tiene que lograr ser innovador.

-¿Esa innovación cómo se ejecuta? ¿Cómo se mantiene la ilusión plasmada en las elecciones durante los próximos años, sin que los coma la máquina legislativa, y teniendo en cuenta que como alianza recién comienzan a cuajar una orgánica?
-Para eso es bueno recoger experiencias de otros países, por ejemplo, nosotros nos juntamos con un senador uruguayo del Frente Amplio y nos explicaba cómo se organizaban. Construyeron una orgánica que les permitía generar cercanía con la ciudadanía, a través de sus bases, sus comunales, que son abiertos, cualquiera puede ser frenteamplista y tiene un voto. Además, con la obligación, de quienes son parte del Parlamento uruguayo, de responder a esa base frenteamplista. Esta es una duda que hay que resolver, porque nos permite tener mayor fortaleza y que existan más frenteamplistas que den a conocer nuestro proyecto.

Por otra parte, hay que generar una participación activa con los movimientos sociales, pero también hay que lograr cercanías desde las mismas diputaciones en los territorios en que salimos electos. Por ejemplo, en mi distrito, nosotros vamos a tener sedes parlamentarias en todas las comunas, nos interesa generar diálogos, cuentas públicas, una política cercana, porque lo que más se criticaba en la campaña es que los diputados salen electos y después no se les veía más.

-Tiene que ver con esta disyuntiva de cuánto se deben a sus partidos y cuánto se deben a los electores de su distritos…
-Yo creo que nosotros nos debemos al programa del Frente Amplio, por la defensa de esos elementos programáticos, más allá de que nuestras orgánicas nos puedan decir cualquier cosa.

-Se ha establecido que hoy se vive un proceso de impugnación al modelo y que, quizás, el segundo Gobierno de Piñera podría vivir el momento más álgido de dicha descomposición, pero con la experiencia del 2011 y la aparición de la “derecha social” de Ossandón, se comienzan a desdibujar las diferencias discursivas con proyectos como el FA. ¿Cómo le harán frente a ese discurso?
-Hay que visualizar la diferencia real con postulados como esos, que se parecen más a la Nueva Mayoría: gratuidad vía voucher, que mantenga los pilares del modelo en la educación. Nosotros decimos que hay que cambiar esto, que el financiamiento es a la institución. Yo creo, que nuestro principal problema es explicar eso, ahí tenemos que tener un rol pedagógico y que nuestro lenguaje sea más cotidiano. Por otra parte, yo veo a una derecha que tiene tensión interna, incluso Ossandón hace la diferencia entre la derecha social y la económica, que van a estar en pugna, y ahí tiene un desafío la derecha, de saber cómo va a gobernar con una unidad que se va a traducir en un intento de dialogar con actores políticos de la Nueva Mayoría. Hay sectores de la DC que apuntan al centro político, y se va a ir reconfigurando el panorama político, hasta en sectores progresistas que dialogan con nosotros.

-¿Cómo toman las señales desde un sector de la NM para la derecha, frente a los espacios progresistas que los miran más a ustedes? ¿Como Frente Amplio van a ayudar a tensionar esos espacios?
-Para el Frente Amplio el desafío no es ayudarlos a ellos a revivir algo que tiene fecha de término, no queremos oxigenarlos. El desafío para este sector es construir una nueva alternativa. Si hay sectores de la NM que quieren ser parte de esto, son bienvenidos, nunca hemos sido sectarios, lo importante es que los contornos de este proyecto estén claros. Aquí hay un desafío tremendo y no basta la relación entre partidos político. En estas elecciones, aunque los principales líderes del FA llamaron a votar por Guillier, eso no se tradujo en que él ganara. Entonces, no es suficiente la articulación entre partidos, sino que hay que crear un proyecto nuevo y de izquierda, que dé capacidad de gobernabilidad en dichos términos, no en los de la derecha.

-¿Cargan con alguna culpa por el fracaso de Guillier?
-Es muy simplista el análisis de que los resultados se reduzcan a que por nuestra falta de apoyo explícito perdieron. Creo que hace falta un análisis profundo de la Nueva Mayoría, lo que pasó con el Partido Socialista es preocupante hasta para su propia militancia, tanto el tema de las inversiones en SQM como el tema del narcotráfico metido en un municipio, eso los tiene que hacer pensar. ¿Cómo un electorado los va a seguir apoyando? Por otro lado, el no considerar que ese proyecto político no tiene fuerza social que lo respalde, ni siquiera las reformas impulsadas por Michelle Bachelet. Se decidió ser ambiguo para tener más votos y ahí está el error.

-¿La sociedad exige más certezas? 
-La ambigüedad hoy día no sirve, y en eso la derecha fue mucho más clara, incluso estuvo dispuesta a generar apertura en puntos muy específicos.

Alianza de izquierda en el Frente Amplio

-No se ha visto –aún–, pero hay un proceso de reconfiguración interna en el FA, tras la primera vuelta. ¿Cómo ves los equilibrios de fuerzas internos, con el poder de RD y una izquierda más debilitada?
-No hay una fuerza dentro del FA, que se identifique con la izquierda clásica, que tenga la fortaleza para imponerse frente a otros. Porque la mayoría está en proceso de construcción, no hay muchas definiciones, recién están creciendo de forma abrupta, entonces, en ese mar de organizaciones va a haber un reordenamiento. Los resultados parlamentarios tienen implicancias, las organizaciones que tienen parlamentarios se ven con un peso fáctico, no es uno que queramos a nivel orgánico, pero tenemos que generar puentes de diálogos, al menos los que tenemos posiciones estratégicas. Nosotros desde Izquierda Libertaria hemos levantado una tesis que busca converger, dialogar, tener un horizonte ideológico y estratégico en conjunto, con un sector del Frente Amplio.

-¿Con qué sector del Frente Amplio?
-Nosotros, con Nueva Democracia, hemos generado diálogo desde el mundo estudiantil, Movimiento Autonomista, el Partido Humanista, puede ser incluso más amplio que eso, para configurar un espacio político de izquierda.

-Entonces, ¿cómo ves el rol de un muy fortalecido Revolución Democrática, en este contexto de reordenamiento, y en el Parlamento?
-Yo veo que hay voluntades de ellos, de mirar al Frente Amplio primero que todo, pero no me atrevería a postular que ellos no quieran articularse con otros sectores dentro del Congreso, porque es lo que, de una u otra manera, vamos a tener que hacer como Frente Amplio. Pero creo que es importante que el trabajo de la bancada sea articulado, no porque RD tenga más parlamentarios puede generar articulación con otras fuerzas por sí solo.

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