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Cultura - El Mostrador

Marcela Said: "El Opus Dei está haciendo una revolución silenciosa"

por 25 febrero, 2007

Una de las organizaciones religiosas más poderosas del mundo es el Opus Dei. A pesar de que representa un porcentaje mínimo en la iglesia Católica, su relación con la clase alta y el manejo del poder, le permiten mantener una posición donde el totalitarismo, la caridad y el trabajo bien hecho se complementan. Algo que queda de manifiesto en ''Opus Dei: una cruzada silenciosa''.
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Chile es uno de los países en el mundo que concentra la mayor cantidad de miembros del Opus Dei, la obra fundada por el sacerdote español José María Escrivá de Balaguer (1902-1975).



El religioso, ocho meses después del golpe militar de Pinochet, arribó al país, reclutando varios adeptos al movimiento. Además, el contar con una dictadura de derecha generó condiciones para que la denominada "Obra" aumentara su contingente de simpatizantes.



En su mayoría, se trata de personas que ocupan cargos importantes dentro de la sociedad y que, por convicciones religiosas y de pensamiento, se encuentran obligados a hacer proselitismo de sus ideas en universidades, colegios e incluso en la arena política.



El mejor caso en Chile es el de Joaquín Lavín, ex candidato presidencia en dos ocasiones, además de ser un miembro activo de esta comunidad, bajo la etiquetación de "súper numerario".



Un buena excusa que la documentalista chilena Marcela Said ("I love Pinochet"/2001) aprovechó para internarse en un mundo donde "el secreto" es un factor fundamental y que ha mantenido a las actividades y redes de trabajo de la organización, precisamente, en secreto.



El resultado del trabajo que la realizadora inició en 2002 y que concluyó en 2005 es la película "Opus Dei: una cruzada silenciosa", que a partir del próximo 8 de marzo tendrá su estreno en el Cine Arte Alameda, y que comenzará a distribuirse en todos los kioscos capitalinos.



"Tener un candidato presidencial que era miembro de la Obra y que nadie en Chile supiera de qué se trataba el Opus Dei, hizo legítima la idea de hacer esta película", cuenta Marcela Said en entrevista con El Mostrador.cl



No todo es fanatismo al interior del Opus Dei como la mayoría piensa. Este "brazo armado de la iglesia católica", como muchos de sus detractores lo definen, también cuenta con características que están lejos de generar desconfianzas.



Su principio fundamental "santificar el trabajo, santificarse a través del trabajo y santificar a los demás a través del trabajo bien hecho", los convierte en excelentes profesionales, perfeccionistas que deambulan realizando sus tareas prácticamente sin errores.



Una comunidad ligada al trabajo sistemático con los pobres y a las obras sociales también evangelizan al movimiento, visto desde la vereda de enfrente como "la dictadura del catolicismo", algo que el filme reivindica, aunque tampoco deja de lado las aristas cuestionables, explica Said.



"El poder de este grupo radica en el secreto y cuando se logra penetrar ese secreto, se puede apreciar muy bien cuál es el verdadero poder que tienen y cómo operan. Por ejemplo, que no se sepa quiénes son los miembros del movimiento. Pero cuando ya sabes qué es el Opus Dei a fondo, la verdad es que se vuelve un poco más banal", cuenta la directora.



-¿En qué sentido se vuelve banal?
- Dentro del "Opus" hay de todo. Tienen cosas buenas y tienen cosas malas. Obviamente el movimiento tiene que tener aspectos buenos, porque si no fuera así, no habría tanta gente a la que le interesaría pertenecer a este movimiento.



-Esas cosas buenas, de alguna forma, hacen pensar que el movimiento es mucho más normal de lo que piensan los chilenos. ¿Dónde radica esa normalidad?
-Lo más admirable se encuentra en términos individuales al interior de la "obra". Cómo se supone que la gente que está ahí busca santificarse a través del trabajo ordinario, son personas que están luchando día a día por ser mejores personas, son mejores padres, son rigurosos, perfeccionistas y mantener eso no es fácil, en un medio donde hay altos índices de corrupción. Por ejemplo, si tú vas a ver a un doctor que pertenece al "Opus", se puede tener la seguridad que hará bien su trabajo.



-El perfeccionismo es una búsqueda a nivel general, pero a nivel personal, ¿cuál es la búsqueda de los adherentes al Opus Dei?
-La gente que adhiere al movimiento busca seguridad. En sí el grupo entrega mucha seguridad, porque proporciona muchas respuestas. Tienen un código súper preciso de comportamiento moral y que hace que las familias puedan darle respuesta precisas a sus hijos. Los miembros casados, a los que yo llamo así, son lo más rescatable que tiene el Opus Dei.



-¿Qué aspectos fundamentan esta apreciación?
-La gran mayoría de estos miembros, los súper numerarios, que son personas casadas con hijos, que reciben de la "obra" una dirección espiritual, que van una vez por semana a retiros, son los que reciben lo mejor del "Opus". En cambio, también hay otros miembros que se hacen llamar "el estado mayor de Cristo", que son el gobierno de la obra. La mayoría son médicos, abogados o intelectuales que se hacen llamar laicos seculares, hacen votos de castidad, pobreza y obediencia. Pobreza en el sentido que entregan todo lo que ganan a la obra, no porque sean pobres. Ellos son los miembros numerarios y es en este ambiente donde se generan las contradicciones del movimiento.



Cúpulas peligrosas



Este documental no ha sido tarea fácil para Said. La investigación le ha valido la enemistad, pública incluso, de miembros de la cúpula mayor del Opus Dei en Chile y que aparecen en la película. Entre ellos, se encuentra el historiador Gonzalo Rojas Sánchez, director honorario de la Fundación Pinochet, miembro del directorio de la revista "Realidad" -ligada a la Fundación Jaime Guzmán-, integrante numerario del Opus Dei, catedrático de la Universidad Católica y abierto defensor de Augusto Pinochet.



"¿Cómo un personaje que tiene un currículum tan dilatado, que es historiador y profesor de una de las universidades más grandes de Chile, además de ser miembro de la obra, puede defender a Pinochet?", se pregunta Marcela Said, quien ha sido protagonista junto al académico de ácidos dimes y diretes a través de los medios de comunicación, por la crítica de la realizadora a su posición "pinochetista".



Una molestia que se generó luego que Said afirmara a través de una radio local que Rojas Sánchez era "un hombre peligroso", dicho que tuvo eco a través de una carta que el académico envió a la directora y a la cual tuvo acceso El Mostrador.cl.



"Ud. reconoce mi libertad general, pero me la niega para apoyar a un Gobierno determinado. Para privarme de ese derecho, se basa simplemente en su propio criterio, en una supuesta autoridad moral suya por la que ud. incluso se permite condenarme. No cita ud. declaración eclesial alguna en la cual pueda ud. apoyar esa condena. No puede hacerlo, porque esa declaración no existe. El criterio para ejercer la libertad es muy claro y siento que no quiera reconocerlo: quienes, sacerdotes o laicos, están a favor o en contra del Gobierno de Augusto Pinochet en tal o cual materia o en su conjunto, gozan todos de la misma libertad; la ejercieron durante ese período histórico y la tienen ahora para evaluarlo..."



-¿Por qué Gonzalo Rojas Sánchez podría ser una persona peligrosa?
-Porque creo que es peligroso que una persona tan premiada y destacada en su profesión, defienda un régimen ilegítimo, que defienda a un asesino y a un torturador. Eso me parece peligroso, es una mala señal que se les está dando a los jóvenes y no sólo a ellos, también a sus alumnos y a todas las personas con las que hable.



-Su principal defensa, según queda claro en la misiva enviada, es la libertad que tiene para defender a Pinochet de manera independiente. ¿No es válido a su juicio eso?
-Él dice que tiene la libertad de defender a quien quiera, pero yo creo que no, porque, por ejemplo, uno no tiene libertad para defender a Hitler. Él es libre de defender a Pinochet, pero tiene que tener claro que está defendiendo a un asesino.



-¿Ese peligro entonces radica en los puestos que ocupan estas personas en la sociedad y que pueden caer en proselitismo?
-Esta gente, por ejemplo un profesor que es miembro numerario, que está 24 horas al día sobre 24 horas al día al servicio del Opus Dei, trabaja como académico para una universidad del Opus y otras universidades y, obligadamente, tendrá que hacer proselitismo, porque es una labor que la obra le encomienda y ellos se consideran a si mismo en esta misión "soldados de Cristo". En ese sentido, están haciendo una revolución silenciosa que implica peligro.



- Considerando estas apreciaciones, ¿qué tipo de sociedad es la que quiere construir el Opus Dei?
-Lo interesante de la película es que no centra su atención en un grupo que quiere o tiene poder, sino saber para qué quieren ese poder, eso es lo importante. Y ese tipo de sociedad es la que grafica este trabajo cinematográfico. Por supuesto no voy a contar más detalles, porque la idea es que vean la película (cuenta con humor).



Nanas Opus



Uno de los aspectos fundamentales que retrata el documental "Opus Dei: una cruzada silenciosa" es la relación de sus integrantes, todos pertenecientes a clases sociales acomodadas, con el resto de las capas del país, donde también existen algunos miembros de la obra. Uno de estos ejemplos son las "nanas Opus", cuyo discurso, según Marcela Said, parece aprendido de memoria.



-¿Existe posibilidades de una masificación del Opus Dei como forma de pensamiento?
-Sí y no. Lo que hacen ellos es permear muchas capas de la sociedad. Trabajan con la elite y les interesa la elite para contar con más miembros, pero una de sus prácticas más frecuentes es el lobby de ideas y como sus miembros están en todos lados. Es por ahí que van diseminando sus principios. Por ejemplo, ellos trabajan mucho con los pobres. ¿Por qué? Primero, porque les interesa santificarse a través de esta labor, pero también porque si tú quieres una sociedad donde no haya revolución y conflicto social, tienes que partir por ahí, porque el mensaje final es que cada cual, en su sitio, debe servir a Dios estando contento.



-¿Cómo irrumpen las nanas Opus en este contexto de diferenciación social al interior de la obra?
-Bueno, ellos sin nana no son nada. Se les cae el sistema sin sus nanas porque ellas son que hacen el aseo de todos estos tipos y son miembros numerarios, específicamente "numerarios auxiliares".



-¿Qué implica para ellas trabajar como asesoras del hogar y ser investidas con esta etiquetación?
-Estas chicas hacen votos de castidad, pobreza y obediencia y hacen el aseo y eso está registrado en la película.



-¿Cómo son sus testimonios?
-Tienen un discurso bastante cliché, como la mayoría de los miembros numerarios. Cuando todos piensan lo mismo y responden los mismo, para mi eso es signo de que nadie está pensando. Lo que más sorprendió a mi es la falta de espontaneidad de los numerarios, porque hay gente encantadora, súper buenos y gentiles como Ronald Bown (presidente de la Asociación de Exportadores de Chile), que es súper encantador. Pero los miembros numerarios adolecen de una falta de espontaneidad impresionante. Yo podía entrevistar a 20 numerarios y todos me contestaron con las mismas respuestas y los mismos ejemplos. Eso es bastante chocante.

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