sábado, 17 de agosto de 2019 Actualizado a las 23:32

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La necesidad de un Fondo de Adaptación al Cambio Climático

La necesidad de un Fondo de Adaptación al Cambio Climático
Ante la incertidumbre del esfuerzo fiscal que la crisis climática significa, nos parece fundamental contar con una alternativa de financiamiento específica que tenga como fin contribuir a la estabilidad macroeconómica, permitir financiar ciertos pasivos contingentes y cumplir con la estrategia climática de largo plazo, como con los planes sectoriales de adaptación. Para ello, proponemos utilizar parte de los remanentes acumulados por la antigua Ley Reservada del Cobre para crear un “Fondo de Adaptación y Resiliencia Climática”, que tendrá por fin generar capacidad de ahorro y brindar un margen presupuestario que haga frente a la crisis climática.
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Chile es un país con alta vulnerabilidad a la crisis climática, debido a sus particularidades geográficas y, por lo mismo, con mayor probabilidad de sufrir importantes efectos nocivos a nivel económico y social. Tal como lo han dicho científicos y organismos internacionales, sectores productivos tales como la minería, agricultura, ganadería, forestal, pesca y acuicultura se verán afectados en una magnitud y gradualidad todavía incierta.

El Protocolo de Kioto, el Acuerdo de París y los acuerdos de la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible han enfatizado la necesidad de contar con un financiamiento para la crisis climática que promueva la movilización de recursos públicos y privados para enfrentar los desafíos de mitigación y adaptación climática. Si bien Chile ha avanzado en institucionalidad y reconocimiento de sus vulnerabilidades, todavía no cuenta con financiamiento específico para aquello.

Una clara muestra es el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, que pese a recoger con bastante integralidad las diferentes tareas de adaptación, no considera financiamiento propio y recurre a instrumentos ya existentes, los que tienen poco margen para realizar inversiones de mayor alcance, o avanzar de manera decidida en la cobertura de programas gubernamentales.

Lo anterior no solo posibilitaría una mayor holgura fiscal, necesaria para la adaptación a esta crisis, sino que también permitiría al país estar más alineado con las recomendaciones internacionales sobre los destinos e inversiones que debiesen tener los ingresos generados por los recursos naturales extractivos, de manera de convertirlos en beneficios sustentables de largo plazo para la ciudadanía.

Es por esta razón que la bancada de Revolución Democrática presentó al ministro de Hacienda, Felipe Larraín, una propuesta para que el Gobierno asuma un compromiso con la crisis climática y comprenda que no podremos hacer frente a este problema sin un plan serio de financiamiento.

Ante la incertidumbre del esfuerzo fiscal que la crisis climática significa, nos parece fundamental contar con una alternativa de financiamiento específica que tenga como fin contribuir a la estabilidad macroeconómica, permitir financiar ciertos pasivos contingentes y cumplir con la estrategia climática de largo plazo, como con los planes sectoriales de adaptación.

Para ello, proponemos utilizar parte de los remanentes acumulados por la antigua Ley Reservada del Cobre, cuyo destino está en discusión actualmente en el Senado, para crear un “Fondo de Adaptación y Resiliencia Climática”, que tendrá por fin generar capacidad de ahorro y brindar un margen presupuestario que haga frente a la crisis climática.

Lo anterior no solo posibilitaría una mayor holgura fiscal, necesaria para la adaptación a esta crisis, sino que también permitiría al país estar más alineado con las recomendaciones internacionales sobre los destinos e inversiones que debiesen tener los ingresos generados por los recursos naturales extractivos, de manera de convertirlos en beneficios sustentables de largo plazo para la ciudadanía. La propuesta está disponible en la página web de Revolución Democrática.

De esta manera, creemos que el Estado le daría materialidad al rol rector que le corresponde en materia de adaptación y reducción de las vulnerabilidades actuales y futuras, sin comprometer el bienestar actual ni el de las futuras generaciones. En otras palabras, este fondo sería una forma de alcanzar una justicia climática intergeneracional.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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