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No hay cómo

por 24 octubre, 2020

No hay cómo
Los mal llamados “proyectos deportivos” en Chile, claramente, no tienen líneas sólidas ni constantes. Hay mucha vulnerabilidad de las dirigencias por los resultados, presupuestos muy acotados y, además, todo el ruido que generan las redes sociales. Tal vez Universidad Católica en ese ámbito escapa a la regla, ya que hace casi una década tiene una política deportiva reconocible y estable, pero que está fallando en el ámbito internacional. Nadie podrá discutir que, hoy por hoy, los de la franja dominan en Chile, no obstante saben que hay deuda continental.
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Primero fue Colo Colo. Eliminado de Copa Libertadores y Sudamericana cayendo ante el Wilsterman de Bolivia, que no jugaba un partido oficial desde marzo de este año. Un grupo que era accesible para los albos, pero con todos los problemas que viene arrastrando a nivel dirigencial, futbolísticos y de otra índole, la eliminación solo es el corolario de un proceso que Blanco y Negro viene realizando mal.

Lo dijo el máximo referente albo, Esteban Paredes, tras caer ante la escuadra boliviana: “Es un fracaso y hace rato las cosas se vienen haciendo mal”. Colo Colo se quedó sin pan ni pedazo para lo que resta del 2020 y, seguramente, verá muy compleja su opción de conseguir algún boleto para copas el 2021, dado su actual presente en el torneo, donde es penúltimo.

El tema de los presupuestos sin duda que juega y entra a tallar a la hora de buscar algunas explicaciones, porque sin duda el fútbol chileno no puede competir con los mercados como el brasileño o argentino, pero hay claros ejemplos de otras ligas que han ido creciendo en los últimos años y la nuestra, lamentablemente, se va quedando y sin visos de poder resurgir. Ojo, la selección es una isla dentro de esto, pero a nivel de clubes y en el torneo más importante como la Libertadores, hace rato que los equipos nacionales no logran avanzar a instancias finales.

Ya sorteada la segunda ronda de Sudamericana, los equipos chilenos tuvieron emparejamientos relativamente favorables. Primero que todo, no habrá cruces entre ellos y los rivales no son de los grandes como Sao Paulo, Millonarios, Vasco da Gama o Atlético Nacional. Católica-Sol de América, Huachipato-Fénix, Coquimbo-Estudiantes de Mérida, Audax Italiano-Bolívar y U La Calera-Tolima, son las llaves para la ilusión de que los equipos chilenos puedan seguir avanzando. Existe la oportunidad y es de esperar que la aprovechen.

Lo de Universidad Católica es de dulce y agraz. Primero, porque otra vez los cruzados no logran superar esa barrera de avanzar a la siguiente fase de Libertadores. Muchos dirán que le tocó un grupo complejo, con dos poderosos de Brasil y es cierto, pero el partido perdido de local ante América de Cali le pasó la cuenta. La deuda sigue ahí, pero también la Libertadores regala milagros y emociones que cuesta ver en otra competencia continental.

Los cruzados necesitaban ganar para llegar a la Sudamericana y que los colombianos no ganaran en el Arena de Gremio. En San Carlos, los hombres de Holan lograron la tarea y cuando ya muchos daban por hecho el avance del América, penal en Porto Alegre y clasificación al segundo torneo de importancia a nivel de clubes de Sudamérica. ¿Premio de consuelo? Puede ser, tal vez los universitarios merecían seguir en competencia internacional, pero muchas veces el fútbol no sabe de merecimientos y es más pragmático.

Ahora y en forma inédita cinco equipos chilenos siguen con vida en la Copa Sudamericana: Universidad Católica, Coquimbo Unido, Audax Italiano, Huachipato y Unión La Calera. Los últimos cuatro sortearon con éxito sus llaves, siendo tal vez la de los cementeros en primera fase la más dura en el papel, por dejar a Fluminense en el camino.

Algunos dirán que hay que mirar el vaso medio lleno y no es descartable esa opción, sin embargo, es preocupante y alarmante que hace mucho tiempo los equipos chilenos no logran consolidarse en la Libertadores, más allá de alguna excepción en esta última década. La constante es quedar eliminados y, si no fuera por ese resquicio de que al ser terceros en los grupos caen directamente a la Sudamericana, el panorama sería aún más desolador.

Los mal llamados “proyectos deportivos” en Chile, claramente, no tienen líneas sólidas ni constantes. Hay mucha vulnerabilidad de las dirigencias por los resultados, presupuestos muy acotados y, además, todo el ruido que generan las redes sociales. Tal vez Universidad Católica en ese ámbito escapa a la regla, ya que hace casi una década tiene una política deportiva reconocible y estable, pero que está fallando en el ámbito internacional. Nadie podrá discutir que, hoy por hoy, los de la franja dominan en Chile, no obstante saben que hay deuda continental.

Ya sorteada la segunda ronda de Sudamericana, los equipos chilenos tuvieron emparejamientos relativamente favorables. Primero que todo, no habrá cruces entre ellos y los rivales no son de los grandes como Sao Paulo, Millonarios, Vasco da Gama o Atlético Nacional. Católica-Sol de América, Huachipato-Fénix, Coquimbo-Estudiantes de Mérida, Audax Italiano-Bolívar y U La Calera-Tolima, son las llaves para la ilusión de que los equipos chilenos puedan seguir avanzando. Existe la oportunidad y es de esperar que la aprovechen.

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