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Los medidores inteligentes y la falta de competencia

por 23 marzo, 2019

Los medidores inteligentes y la falta de competencia
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A partir de la obligación que tienen las distribuidoras de electricidad para instalar los medidores inteligentes se ha generado una gran discusión, que nada tiene que ver con los medidores. En el fondo, se trata de la profunda valoración que sienten los chilenos por el modelo de libre mercado. Si vemos lo que ocurre en otros sectores que están siendo cuestionados también, como los son las AFPs, las Isapres y los servicios regulados en general; el denominador común que tienen estos sectores es que la gente no entiende cómo funcionan, son sectores llenos de imposiciones, que dan pocas oportunidades de elección al usuario; los precios, las tasas y los parámetros están definidos por los teóricos, la información es escaza y poca clara. Todo lo opuesto a los atributos que debería ofrecer un mercado competitivo.

Otra explicación para los reclamos podría ser que estos sectores son de especial importancia, ya que afectan de manera significativa la vida de las personas y por eso estas se preocupan especialmente de estos temas y son sensibles a las modificaciones que se hagan. Sin duda algo de eso hay también, se puede entender en el caso se las AFP e Isapres, pero honestamente, que el medidor sea mío, suyo, del vecino o de la distribuidora, no le cambia la vida a nadie. Otros sectores importantes son también las telecomunicaciones y los alimentos. Sin embargo, hasta el momento no he escuchado a nadie oponerse o protestar por la portabilidad numérica o por las licitaciones de bandas de la SUBTEL. Tampoco se organizan marchas contra el aumento en el precio del pan, sube constantemente y es el alimento más consumido en Chile; no lo hacen porque son percibidos como mercados competitivos, transparentes; y cuando hay real competencia. los mercados funcionan bien y las industrias con estas características son vistas de buena manera y aceptadas por los chilenos. Da la sensación entonces de que aquí no se está jodiendo por joder, sino que hay un tema de fondo que tiene que ver con los niveles de trasparencia y competencia de los mercados.

Pero no es tan sencillo el asunto, no es un capricho que en la distribución eléctrica no haya competencia, es un hecho que este sector corresponde a un monopolio natural y no es posible introducir competencia en este segmento de manera eficiente y esa es la razón por la cual corresponde a un sector regulado. Sin embargo, durante las últimas semanas se ha instalado una campaña brutal para desinformar a la población; opinologos, periodistas y oportunistas han liderado la campaña. Se ha enjuiciado a las distribuidoras por ser un monopolio, ignorando la condición natural de este; se ha dicho también que las distribuidoras tienen una rentabilidad asegurada, no es cierto, una distribuidora que funciona de manera ineficiente podría tener pérdidas, el modelo no asegura una rentabilidad.

Lo cierto, es que no es fácil regular los monopolios naturales, también es cierto que el modelo de Empresa Eficiente, modelo que se emplea para tarificar el sector de distribución, es cuestionable; en la práctica es imposible construir todos los parámetros para simular una empresa y sus costos de manera precisa. También hay que considerar que probablemente en las estimaciones que se hacen en los estudios deben haber distorsiones que favorezcan a las empresas, todo eso es cierto. Pero también es cierto que en el mundo no se conoce un modelo para regular los monopolios naturales que no tenga cuestionamientos, efectivamente se ocupan otros modelos en otros países, pero también estos tienen puntos débiles y son igual o más cuestionables que el de la Empresa Eficiente. Este es un modelo que no solo se ocupa en Chile, se ocupa en muchos otros países y si se mira con un poco de perspectiva, se puede concluir que en Chile ha funcionado de manera razonable.

Volviendo al tema de los medidores, creo que el tema de fondo es que el mercado eléctrico debe profundizar las reformas en las que en algún momento Chile fue pionero, es decir, ir liberalizando los sectores en donde pueda haber mayor competencia, que es lo que se hizo con el sector de la generación, en donde existe competencia, no así en la transmisión y la distribución que como dijimos, corresponden a monopolios naturales y por lo tanto no es conveniente introducir competencia.

¿Dónde se puede seguir profundizando entonces? En la Comercialización de la energía, esta función ha sido entregada a las distribuidoras, quienes además de distribuir la energía son quienes la comercializan. Estas dos funciones son perfectamente separables, ya que la venta de energía no tiene las características propias de un monopolio natural, sino todo lo contrario, corresponde a un sector en donde perfectamente puede haber competencia ¿Por qué se tuvo que hacer una ley para obligar a las distribuidoras a que cambiaran los medidores? Porque ni los consumidores ni las distribuidoras tenían ningún interés en hacerlo, porque no hay un mercado en el sector de venta de energía, no hay competencia. En Nueva Zelanda, al igual que muchos otros países, existe la figura de comercializador de energía, no hay obligación de cambiar los medidores, sin embargo, más del 70% de la población lo ha hecho ¿Por qué? Porque hay competencia en la comercialización de energía y efectivamente la instalación del medidor permite al usuario acceder a mejores tarifas y otros servicios que han sido creados a partir de la competencia. ¿Quiénes han pagado el cambio de medidores en Nueva Zelanda? Algunas veces los han pagado los usuarios ansiosos de acceder a esta nueva tecnología, otros han aprovechado promociones que lanzan los comercializadores de energía, al igual que los proveedores de internet en Chile que ofrecen en ocasiones instalar el router gratis si contrata sus servicios, allá el comercializador hace lo propio con el medidor inteligente.

No hay duda que el medidor inteligente es un aporte y pronto será una necesidad dada la velocidad de los avances tecnológicos, pero tampoco hay duda, de que a los consumidores no les gusta que le impongan las cosas, pues tienen una profunda convicción en que cuando hay competencia y son los individuos los que deciden las cosas funcionan mejor y las industrias se validan. En los tiempos que corren, las industrias no solo deben ser, sino también parecer.

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