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La advertencia de Carlos Peña posfallo de La Haya: "Hubo algo de infantilismo en la escena de las banderitas de La Moneda"

por 2 octubre, 2018

La advertencia de Carlos Peña posfallo de La Haya:
“El Presidente para agraciarse con Trump hizo chistes con la misma bandera que ahora esgrimía orgulloso”, señaló el columnista. El fallo de La Haya hizo aflorar un sentimiento de nacionalismo que se vivió no solamente en el Gobierno, sino también en la población, algo que el columnista asegura suele ser “peligroso”. “No hay que despojarse tan rápido de la sobriedad", advirtió.
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El rector de la Universidad Diego Portales (UDP), Carlos Peña, analizó la reacción de Chile tras el favorable fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, que dictaminó la no obligación de negociar con Bolivia una salida al Océano Pacífico. 

En una entrevista con La Tercera, Peña dijo que una cosa es celebrar y otra abrir la puerta a que aparezca una pulsión nacionalista. A su juicio, hubo algo de infantilismo en la escena de las banderitas en La Moneda. 

"Para advertir el infantilismo que menciono, basta detenerse en la actitud del Presidente Piñera frente a Trump, empleando la misma bandera que ahora se agitaba con orgullo. El Presidente para agraciarse con Trump hizo chistes con la misma bandera que ahora esgrimía orgulloso, lo que prueba que la alegría presidencial es en realidad una alegría narcisista, un alegría por sí mismo", advirtió el también columnista de El Mercurio

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Peña acotó que es comprensible celebrar, pero sostiene que "no hay que abandonar la contención emocional que hasta ahora se había tenido. No hay que despojarse tan rápido de la sobriedad. Los juicios ritualizan y subliman el lado emocional de los conflictos –esa es su función social— y hay que evitar que esa dimensión aflore cuando los juicios terminan". 

El fallo de La Haya hizo aflorar un sentimiento de nacionalismo que se vivió no solamente en el Gobierno, sino también en la población, algo que Peña asegura suele ser peligroso. "El nacionalismo suele estimular las pulsiones más irracionales de la gente, como la identificación con un pasado mítico o la atribución de poderes casi mágicos a los símbolos. Es preferible el universalismo más racional de la ciudadanía orgullosa de sus instituciones, que el nacionalismo como simple apelación irracional a una identidad colectiva o el abrazo de símbolos que apelan a ese fondo pulsional que tienen todos los grupos humanos", sostuvo. 

Incluso, el columnista se atreve a decir que ese nacionalismo exacerbado casi siempre acaba en el desprecio del extraño, o en un "tratamiento paternalista del inmigrante". "En ambos casos, el nacionalismo infantilizado que se observa en las redes sociales (ese nacionalismo que esgrime una idea esencialista del nosotros, como si los chilenos y chilenas compartiéramos algo secreto, simbólico, que se pronto se vio amenazado por La Haya) acaba negando la igualdad del otro". 

En su análisis, además, comparó el nacionalismo con el comportamiento de las barras, "solo que en este último caso y la mayor parte de las veces, se logra sublimar pulsiones que de otra forma serían, supongo, más agresivas". 

Carlos Peña concluyó señalando que existe un desprecio por lo indígena y una negación de la mayor parte de los chilenos de su condición mestiza. "Reírse de la forma de leer español de Evo Morales, o de su aspecto físico, habla de la irracionalidad, del fondo pulsional que he mencionado y que en este tipo de episodios tiende a aflorar (...). Hay que alegrarse por el resultado de La Haya pero no darse permiso para despreciar al otro o dejar de lado la sobriedad emocional". 

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