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El largo adiós a la ampolleta de halógeno

por 1 septiembre, 2018

DW
El largo adiós a la ampolleta de halógeno
Este 1 de septiembre entra en vigor la prohibición de vender bombillas de halógeno en la Unión Europea. Defensores de la medida afirman que el consumidor ahorrará, aunque a largo plazo.
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La decisión de la Unión Europea de prohibir progresivamente las bombillas incandescentes causó agitación hace una década, especialmente en Alemania, donde dichos focos son conocidos como Glühlampen.

Los ánimos se encendieron entre los propios consumidores ante la perspectiva de tener que comprar bombillas más costosas. Además, muchos se quejaron entonces de que los focos emitían una luz fría y poco natural.

En Reino Unido, reportes acerca de especulación masiva con las bombillas tradicionales causaron que un diario ofreciera a sus lectores cinco focos incandescentes libres de costo a fin de contrarrestar los efectos de la llamada "Gran revuelta de la bombilla."

Tal fue la resistencia al inminente apagón progresivo, que los fanáticos de las bombillas tradicionales aún pueden comprarlas debido a que algunos fabricantes mantuvieron la producción, aunque en cantidades muy reducidas.

En 2018, la prohibición de vender bombillas incandescentes, que entra en vigor este 1 de septiembre, no ha generado un pánico similar. Esto se debe en parte a falta de conocimiento del plazo, dado que los medios de comunicación solo informan acerca del inminente veto desde unos días.

Grupos de apoyo al consumidor consideran que, a diferencia de las anteriores bombillas ahorradoras de energía, las actuales LED son tan similares a los focos incandescentes, que la prohibición no causará gran revuelo.

Halógeno: almacenaje improbable

"No creo que la gente se eche a correr a las tiendas para surtirse de bulbos halógenos", dijo a DW Gerhild Loer, experto en eficiencia energética en la Asociación Alemana del Consumidor (Verbraucherzentrale).

El veto a la bombilla incandescente, que fue anunciado por primera vez en 2009, estaba planeado para comenzar hace dos años, pero fue postergado para dar más tiempo a los consumidores para hacer el cambio a LEDs. Esto causó frustración en grupos ambientalistas.

"Es urgente que el planeta y los consumidores queden protegidos de tales devoradores de energía", afirma Irmela Colaco, directora del proyecto de eficiencia energética en el grupo ecologista alemán BUND.

Beneficios a largo plazo

Cerca de 500 millones de bombillas incandescentes son utilizadas en los hogares europeos. Cada una consume cerca de seis veces más energía que una LED, de modo que, para muchos usuarios, la prohibición eventualmente conducirá a una reducción en costos energéticos de hasta 60 euros anuales, dependiendo del país.

Opositores argumentan que las LED son más caras que las bombillas de halógeno. Por su parte, Colaco insiste en que las LED duran hasta 12 veces más, mientras que su precio ha caído cerca de 80 por ciento en los últimos cinco años.

BUND comparó el costo de una bombilla tradicional y de su equivalente LED del mismo fabricante. A lo largo de 10 años, tomando ya en cuenta tanto la compra como el consumo, la LED costó menos de 30 euros, por 160 de la bombilla tradicional.

Otra queja contra las LED era que en sus versiones anteriores, carecía de variedad en sus características. BUND señala que esto ha sido corregido.

"Ha habido una auténtica revolución en la tecnología de las LEDs. Hoy vienen en todas las formas, colores y variedades de luz, e incluso están disponibles como lámparas con regulación gradual del brillo", dijo Colaco a DW.

El veto vigente a partir del 1 de septiembre significa que los fabricantes, incluidos Osram y Philips, deberán detener la producción de bombillas incandescentes. Las tiendas podrán seguir vendiendo los remanentes, pero no podrán ordenar nuevas remesas de focos tradicionales.

Problemas técnicos

Loer predice que la mayoría de los consumidores comprarán LEDs sin mayor aspaviento, pero advierte que podrían presentarse algunos problemas en habitaciones en las que se hayan instalado carriles con varias bombillas LED.

"A menudo, estos sistemas requieren una cierta cantidad de energía. Así que si tienes seis bombillas en un carril, y una se funde, reemplazarla con una LED podría no ser suficiente", dice. En tal eventualidad, no quedaría más remedio que reemplazar todos los bulbos del carril o, en algunos casos, todo el sistema.

Algunas bombillas están exentas del veto, incluyendo aquellas que se utilizan en los hornos, o los reflectores de bajo voltaje.
La Comisión Europea espera un ahorro de 64 terawatts/hora anuales de energía en 2020, cantidad equivalente al consumo anual de electricidad de todos los hogares italianos.

En términos de ahorro en emisiones de CO2, el veto equivale a sacar de las calles a 10 millones de vehículos de tamaño medio, por año.

Aunque la prohibición ha recibido una respuesta letárgica a lo largo de la UE, partidarios del "brexit" en Reino Unido han insistido en que el veto demuestra la interferencia de Bruselas. Después de todo, fue la UE la que insistió hace casi una década en la transición. Además de la UE, Australia prohibirá las bombillas incandescentes a partir de 2020.

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