A propósito de figuras retóricas, este nuevo capítulo de +Política busca explicar qué llevó al Mandatario a recurrir malamente al sentido figurado. Chile, país de poetas.
La primera cadena nacional de José Antonio Kast instaló la Ley Miscelánea en medio de tropiezos de la vocera Mara Sedini y una dura negociación en el Congreso por la “megarreforma”. El oficialismo busca votos clave mientras la oposición prepara su contraofensiva.
A un mes de Gobierno, la educación emerge como el principal foco de tensión: entre violencia escolar, reformas en disputa y presión sobre autoridades, el sistema combina seguridad, financiamiento y conflicto político, marcando el tono de una gestión aún inestable.
Eduardo Cerna abre la semana contra las cuerdas: enfrentará a la Comisión de Seguridad asumiendo costos por la crisis en Seguridad, mientras el Gobierno busca recuperar la agenda con medidas económicas y migratorias para que la ciudadana se olvide del "bencinazo" y de los traspiés comunicacionales.
Una ofensiva simultánea del Gobierno —con auditorías, retiro de decretos y anuncios económicos— reordenó la agenda política y dejó a la oposición descolocada, mientras el oficialismo tensiona sus propias filas y se abren flancos en materia ambiental, económica y de gobernabilidad.
El inicio del gobierno de José Antonio Kast puso el foco en su equipo más cercano: la operación política de Claudio Alvarado en el Congreso, las primeras dificultades comunicacionales de la vocera Mara Sedini, el repliegue digital de Iván Poduje y la compleja búsqueda del nuevo embajador en China.
La cumbre “Shield of the Americas” dejó una imagen elocuente: doce mandatarios latinoamericanos cerrando filas con Donald Trump en su propio complejo en Miami. En ese escenario, José Antonio Kast quedó relegado por el protocolo, mientras la señal política de alineamiento hemisférico quedó instalada.
No fue un espejismo producto del calor, ni un efecto del pavimento recalentado. La señal fue directa y al grano: 13 partidos políticos desaparecerán del mapa electoral.
Esta semana, tanto el Presidente electo como miembros del Partido Comunista dejaron atrás los pragmatismos tácticos y volvieron a las viejas ortodoxias, evidenciando que dogmas que animan los bordes de la política chilena, por izquierda y por derecha.
Previo a su visita al Cecot, el Presidente electo, José Antonio Kast, tuvo un gesto de estadista y se reunió con Lula da Silva, entendiendo que Brasil es el principal aliado de Chile en el continente y que, en el convulso contexto mundial, ese tipo de relaciones son valiosas que la ideología.
Antes de asumir, el gobierno de José Antonio Kast ya muestra cómo circulará el poder: disputas en el Segundo Piso, movimientos en embajadas clave y ministerios sensibles para los grandes grupos económicos, con costos políticos que comienzan a trasladarse antes del cambio de mando.
En medio de tensiones por el diseño del gabinete de José Antonio Kast, se multiplican las caídas y reacomodos de nombres, crecen las fricciones con los partidos y emergen controversias por nombramientos clave en la Alta Dirección Pública y por una acusación contra María Eugenia Sabbagh.
La captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos reconfigura el tablero regional, mientras en Chile el Gobierno de José Antonio Kast enfrenta tensiones internas por el reparto del poder, incertidumbre en seguridad y dudas sobre el rol de Michelle Bachelet en la ONU.