En esta edición de Universo Paralelo tenemos algunos ejemplos de experimentos que requieren de grandes capacidades de procesamiento.
La próxima semana el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) se va a dormir. No para siempre, pero sí por varios años. Cuando despierte, en 2030, será una máquina distinta: el HL-LHC, de alta luminosidad, capaz de producir muchas más colisiones y acumular datos con una precisión que hoy no es posible.
Cada vez que comemos, respiramos aire limpio, tomamos agua, caminamos por una playa, disfrutamos un paisaje, estamos recibiendo algo de la naturaleza. A veces lo llamamos servicios ecosistémicos, contribuciones que hacen posible nuestra vida cotidiana, aunque muchas veces no lo veamos directamente.
Si una investigación publicada presenta fallas suficientes como para poner en cuestión la fiabilidad de los hallazgos informados, las revistas pueden optar por retractar el artículo: una advertencia para otros científicos de que no deben basarse en ese trabajo.
En los últimos siete días hemos visto cómo siguen apareciendo avances que podrían acercarnos a tratamientos más efectivos contra distintos tipos de cáncer, incluidos algunos de los más agresivos.
Comenzó el frío, la lluvia y, con ello, la temporada de resfríos, influenza y otras enfermedades respiratorias. ¿Pero qué tiene que ver el invierno con eso? Para la cultura popular absolutamente todo.
El objeto fabricado por el ser humano que ha llegado más lejos es el Voyager 1, lanzado en 1977. La luz tarda hoy cerca de 22 horas en viajar esa distancia. En noviembre superará el “día luz” y será un hito digno de celebrar en este Universo Paralelo.
Hoy la información que cruza los océanos ya no viaja en cables eléctricos. Desde la instalación del primer sistema transatlántico de fibra óptica, el TAT-8 en 1988, lo que atraviesa el océano es luz. Pulsos de luz confinados en fibras de vidrio más delgadas que un cabello, capaces de recorrer miles
El viernes recién pasado, a las 11:47 horas, ocurrió el equinoccio de otoño en el hemisferio sur. En realidad, el equinoccio ocurre simultáneamente en todas partes, pero en el hemisferio norte se llamó “de primavera”, por ser la estación a la que entra esa otra mitad del planeta.