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Consumo excesivo de alcohol en la adolescencia acelera aparición de enfermedades neurodegenerativas

por 15 noviembre, 2019

Consumo excesivo de alcohol en la adolescencia acelera aparición de enfermedades neurodegenerativas
Ingesta por “atracón” favorecería el desarrollo temprano de Alzheimer y otras demencias a largo plazo. Daño ocurrido en el cerebro de los jóvenes está asociado a mecanismos moleculares relacionados con estrés oxidativo y neuro inflamación, responsables de este tipo de patologías. Estudios están siendo realizados por Waldo Cerpa, subdirector del Centro de Excelencia de Biomedicina de Magallanes.
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El consumo de alcohol entre los adolescentes, caracterizado principalmente por la ingesta de elevadas dosis durante un corto período de tiempo y conocido como atracón por alcohol, tendría -a largo plazo- vinculación directa con la aparición prematura de enfermedades neurodegenerativas, como Alzheimer y otras demencias asociadas con el envejecimiento.

Así lo determina estudio realizado en el Centro de Investigación y Estudio del Consumo de Alcohol en Adolescentes (CIAA), que finalizó hace unos meses pero sigue una línea activa en el laboratorio de función y patología neuronalliderado de Waldo Cerpa, subdirector del Centro de Excelencia de Biomedicina de Magallanes, Cebima.

Utilizando modelos de estudio en animales jóvenes que fueron sometidos a un consumo excesivo en un tiempo breve, el equipo del Dr. Cerpa analizó los cambios ocurridos a nivel cognitivo. El resultado fue la aparición de una serie de marcadores inflamatorios y de estrés oxidativo que estaban alterados y que tienen relación con patologías vinculadas con dificultades en la memoria, las cuales afectan la calidad de vida en la tercera edad.

“Cuando los adolescentes beben en grandes cantidades no solamente están predisponiéndose para una adicción cuando sean adultos, sino que están generando daño en su cerebro, porque tienen una capacidad más sensible para metabolizar alcohol que las personas mayores. Además, ellos lo hacen en un período de tiempo muy breve, es el tipo de patrón de consumo propio de los adolescentes. La mayoría de los adultos que beben, incluso en exceso, lo hacen en tiempo más largos o durante la semana, además, la misma ingesta que no afecta de forma dramática a quienes superan los 25 años puede producir problemas cognitivos en los jóvenes en el largo plazo”, detalló el académico.

“Entonces, nosotros pensamos que, si somos capaces de intervenir algunos de estos mecanismos, a través de moléculas bioactivas extraídas de plantas y algas endémicas de la Región de Magallanes, podríamos prevenir algunos de los posibles daños cerebrales producidos por beber en exceso, sobre todo en los jóvenes”, agregó Cerpa.

El investigador fue enfático en declarar que existen una serie de factores genéticos que pueden predisponer la aparición de enfermedades neurodegenerativas en las personas de manera ineludible. Sin embargo, el consumo de alcohol por atracón en la adolescencia adelantaría este proceso significativamente.

Riesgo del consumo

La forma de consumo de la población actual se puede dividir en dos grupos: las personas que tienen un consumo crónico y que puede ser más moderado. “Como aquellos que beben una copa de vino durante el almuerzo, que no es un consumo bajo, pero sí es moderado y crónico”, subrayó el especialista.

Existe otro grupo muy importante y que es el de consumo de riesgo. Son individuos completamente sanos, pero tienen una conducta con el alcohol le provoca un riesgo, que incluye el consumo tipo atracón. “Con los años nos hemos dado cuenta que además provoca daño. Este tipo de consumo que básicamente consiste en que las mujeres en menos de dos horas ingieren cuatro tragos y los hombres cinco. Esto lo estipula la OMS. Son cinco cervezas grandes.

Por eso Cerpa recomienda retrasar lo más posible el inicio del consumo de bebidas alcohólicas entre la población hasta que el cerebro esté formado, es decir, los 23 a 25 años. “Lo ideal idea es que antes de esa edad los jóvenes no consuman, después de eso, el cerebro ya se terminó de desarrollar y el deterioro que se produce es menos significativo. Pero antes, entre los 12 o 13 y los 20 años es una ventana de tiempo demasiado crítica”

No obstante, el Informe Mundial de Situación sobre Alcohol y Salud 2018 publicado por la Organización Mundial de la Salud, OMS, señaló que “el consumo de alcohol en Chile llega a 9,3 litros per cápita, aunque los hombres consumen más que las mujeres y casi cuadruplican su ingesta: 15 versus 3,7 litros”. Estos índices son más que alarmantes y ubican a Chile como el cuarto país latinoamericano donde más se bebe alcohol.

Otro dato importante que reveló la OMS es que un 27,3% de los adolescentes chilenos entre 15 y 19 años presentan un intenso consumo de alcohol.

Por su parte, el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, SENDA, detalló que la iniciación en promedio en el alcohol ocurre a los 12 años.

También, 1 de cada 5 adolescentes entre 12 y 18 años declaró haber consumido alcohol durante el último mes. Lo más preocupante es que 2 de cada 3 escolares ha tenido al menos un episodio de embriaguez en el último año.

El Cebima

El Centro de Excelencia de Biomedicina de Magallanes es la institución científica más austral del mundo. Dirigido por el premio nacional de Ciencias Nibaldo Inestrosa, nace de un acuerdo de cooperación entre la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Magallanes.

“Queremos descentralizar la actividad científica nacional y potenciar la investigación a partir de cada región de Chile. Ese es un objetivo que debemos potenciar en beneficio de nuestra nación. Es necesario acercar la ciencia a los lugares más extremos del territorio y encontrar soluciones que mejoren la calidad de vida de las personas a nivel local y nacional”, señaló el Dr. Inestrosa.

El Cebima se encuentra alojado en Centro Asistencial Docente y de Investigación y cuenta con instalaciones que superan los 2.000 metros cuadrados, incluyendo un bioterio y 10 laboratorios especializados.

Además de realizar investigación relacionada con patologías crónicas y degenerativas como el Alzheimer, alteraciones musculares, hipertensión y diabetes, trabajan con plantas y algas que viven en un clima extremo. Musgos y hongos acostumbrados a soportar condiciones de estrés importante, como bajas temperaturas, vientos fuertes y poca luz durante períodos prolongados, son algunas de las especies que están siendo analizadas para prevenir y tratar males asociados al envejecimiento.

“Algunas algas del sur de Chile han demostrado en modelos in vitro que tienen la capacidad de prevenir el proceso de estrés oxidativo, que es muy relevante en varias patologías asociadas al envejecimiento, incluyendo la enfermedad de Alzheimer. Queremos utilizar estos compuestos naturales como una terapia complementaria”, explicó Waldo Cerpa.

Por su parte, Nibaldo Inestrosa plantea que en la zona “habitan muchos organismos vivos que han estado expuestos a condiciones extremas y obviamente generan compuestos para defenderse. Así que ellos nos van a permitir atacar enfermedades que no tienen remedio hasta ahora. La química ya entregó las nuevas moléculas para mejorar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, Parkinson, diabetes o cáncer. Aún así, no han sido capaces de entregar soluciones efectivas y reales”.

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