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Evelyn Matthei: “Más que la muerte, me preocupa el sufrimiento que vendrá a futuro”

por 7 junio, 2020

Evelyn Matthei: “Más que la muerte, me preocupa el sufrimiento que vendrá a futuro”
La alcaldesa de Providencia dice que debemos tener claro que, producto de la pandemia, no sólo habrá muchos muertos, sino también pobreza y cesantía. Esa es su mayor inquietud en este momento. En medio de este panorama desolador, su pasión por el jardín le ayuda a distraerse un poco. También le sirve el humor; cuenta que goza cuando Kramer la imita y que los memes en los que ella aparece corriendo le dan ataques de risa.
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Cada año, en junio, Evelyn Matthei pide dos días de vacaciones y se va a su casa de playa en el condominio Las Brisas, en Santo Domingo. Pero no va a descansar; su objetivo es podar –con sus propias manos– sus rosas. Este 2020 se romperá la tradición. “Me encantaría poder ir a mi jardín apenas pueda, es tanto lo que lo gozo, lo cuido y lo quiero. Le conozco el nombre a cada planta. Me da pena no estar allá, pero hay tantas otras cosas urgentes y preocupantes que ni siquiera sé si este año voy a ir en algún minuto, porque, cuando esto pase, también habrá muchas otras cosas de qué ocuparse”, dice.

“Me relaja muchísimo el jardín, en este último tiempo básicamente he estado sacando maleza, y poniendo hojas que caen de los árboles; las pongo como una capa de vegetal que impide que les llegue la luz y hace más difícil que broten las semillas de la maleza. Lo hago cuando he podido estar en mi casa, un sábado o un domingo”, cuenta, y dice que no ha tenido tiempo para practicar su otro hobby, que es coser su propia ropa. Ni siquiera ha hecho mascarillas. No le alcanzan las horas.

Pese a sus días agitados, se tomó un momento para hacer un video especial. En esas imágenes, ella sale corriendo frente a la Municipalidad de Providencia y dice: “Hola Kramer, ¿cómo está? Aquí estoy corriendo, en el Castillo de Grayskull. Si ‘queríh’ imitarme, ‘teníh’ que aprender a correr más... No, la verdad es que me río mucho con tus imitaciones, eres seco, gran artista”.

Es un saludo que le envió al humorista luego que él parodiara el momento en que la alcaldesa salió corriendo para arrancar de los periodistas. “Hay algunas imitaciones que las hace increíbles. Viví en Inglaterra donde había
programas que se reían de la reina, del príncipe, del primer ministro, era una cosa normal, no le encuentro nada grave”, explica.

–¿Y los memes en lo que usted aparece corriendo también la divierten?

–Absolutamente, había memes tan ingeniosos que me daban ataques de risa en mi oficina. No tengo ningún problema. Es parte de la vida.

–Entonces, me imagino que no se arrepiente de haber salido corriendo.

–Me tenían chata la verdad (los periodistas). Estaba tratando de hacer algo que me importaba (dirigir el tránsito) y pasé a ser la estrellita. Yo estaba super preocupada de que la gente pudiera llegar a su pega.

–Fue un impulso ¿Usted es impulsiva?

–No. No soy muy impulsiva, pero cuando estoy chata lo demuestro nomás. Nunca me imaginé que iban a salir corriendo detrás mío los canales (de TV). Eso no lo pensé.

La excandidata presidencial dice que jamás celebra el Día de la Madre, así que el domingo 10 de mayo fue un día como todos los otros. Lo que sí le afecta –porque es “muy de piel”– es no poder abrazar a sus hijos. Y cuenta que toma las precauciones necesarias para evitar contagiarse, pero que no tiene un miedo personal a contraer Covid-19.

–Según usted, ¿cómo se resuelve esta dicotomía entre la vida versus la economía? ¿Cómo se hace ese balance en este minuto?

–Tengamos claro que va a haber pobreza, que muchas empresas van a quebrar y habrá una tremenda pérdida de empleos. Además, habrá muchos muertos, no hay cómo evitarlo. Y es súper importante señalar que así va a ser, ni siquiera países muy ricos, ni muy ordenados, ni con tremendos sistemas de salud han logrado evitar ambas cosas, nadie lo ha hecho. Lo que nosotros tenemos que hacer es ir viendo en qué minuto el virus permite algún tipo de actividad y en qué minuto no. Por eso, creo que esta estrategia de ir cerrando partes de ciudades o ciudades enteras y volviéndolas a abrir cuando se puede es la mejor forma de ir enfrentando este tema, probablemente la única forma. Porque cuando uno ve que los hospitales están por colapsar, uno tiene que cerrar todo nomás y, cuando uno ve que hay más posibilidades y más espacios en los hospitales y más espacios en las camas críticas, entonces uno tiene que soltar un poco la mano para que la gente pueda hacer algún tipo de actividad económica. Más que eso, no hay mucho que hacer hasta que no haya una vacuna.

–¿Considera que tenemos más capacidad de endeudamiento como país, el Estado podría endeudarse más?

–Ya estamos bien al límite. Endeudarse más ahora sería una locura, porque esto puede durar uno o dos años y, si nos gastamos todas las fichas en este momento, qué va a pasar en un año más. Y qué va a pasar cuando finalmente termine el virus, con qué dinero van a estimular la economía para que las empresas vuelvan a invertir, vuelvan a contratar trabajadores, etcétera. Si alguien nos dijera ‘mira, esto del virus termina en tres meses más’ o ‘termina en nueve meses más o en un año y medio’, claro, uno podría efectivamente programarse para saber en qué minuto va a gastar qué cantidad de plata y, por lo tanto, cuándo y en cuánto puede endeudarse, pero el problema es que nadie sabe cuánto va a durar esto. Gastarse todo ahora, como pretenden muchos, significa que a lo mejor en seis meses más sencillamente no vamos a tener ni siquiera para comer.

–Entonces, usted está de acuerdo con las medidas económicas que ha tomado el gobierno.

–Creo que han sido enormes medidas. Lo que pasa es que nosotros tenemos una cantidad de irresponsables que están incitando a la violencia, son un coro de gente que lo único que dice es “más, más, más” y no se hacen responsables de nada. Así es re fácil.

–Desde su punto de vista, la oposición no ha estado a la altura.

–Es una forma muy suave de decirlo. Naturalmente siempre hay una que otra excepción, pero creo que han sido una tropa de ignorantes y de irresponsables.

–Pero más allá de los políticos, las personas comunes también han sido irresponsables.

–No puedo creer que necesitemos carabineros y gente del ejército para que la gente logre cuidarse a sí misma. De verdad es difícil de entender. O sea, ver fiestas en mi comuna y ver fiestas de 400 personas en no sé qué otra comuna... Realmente uno ahí ve la diferencia entre sociedades como la nuestra y otras como la alemana, donde hay una disciplina, una responsabilidad enorme de parte de los ciudadanos. Es una cultura totalmente distinta a la cultura latina, donde sencillamente la gente actúa con una irresponsabilidad que a mí me choca enormemente.

–Pero no cree que también hubo un error del gobierno, del ministro Mañalich en particular, al hablar de ‘nueva normalidad’ y proponer que la gente se tomará un café con amigos.

–A ver, mirando hacia atrás es muy fácil ser general ¿no? Cuando uno ve que durante 15 o 30 días tuvimos 500 casos (de contagiados) todos los días y no subía y no subía (esa cifra) era súper importante tratar de que la gente lograra un poco de equilibrio entre cuidar la salud y poder producir algo, para que no quiebre tanta gente. Ahora, apenas empezaron a subir los números obviamente ese discurso se cambió. Es obvio que si esto dura dos años vamos a tener momentos en que tendremos que acelerar un poco la parte económica y otros vamos a tener que frenar la parte económica y acelerar el cuidado de la salud. Esto va a ser un acelerar y un frenar continuo, porque en realidad lo que vamos a hacer es reaccionar a lo que está pasando con el virus y a lo que está pasando con nuestra realidad hospitalaria. Y, por lo tanto, obviamente que van a haber cambios de ruta a cada rato y en distintas partes (...) Eso no es un error comunicacional, es solamente que en ese minuto se podía y en otro no se va a poder. La realidad va a ir cambiando continuamente por zonas, por tiempo, por las distintas realidades, es imposible mantener un curso estable, porque si hay pocos contagios y estamos todos encerrados en las casas, entonces significa que nos estamos haciendo más pobres por las puras. Y, al contrario, si tenemos muchos contagios y hacemos que la gente salga, entonces va a haber más muertos que los estrictamente necesarias.

–¿Se ha planteado la posibilidad de reabrir el Costanera Center?

–Por lo menos de aquí a dos meses es total y absolutamente imposible. En un momento, cuando vimos que se había estancado en 500 los contagios diarios, obviamente que estábamos viendo si era posible abrir de alguna manera, pero esa realidad cambió. Lo que sí es importante es ir trabajando, desde ahora, en protocolos para que el día en que se pueda abrir, sepamos cómo nos vamos a cuidar, etcétera. Que abramos con precauciones.

–En ese sentido le pareció una mala idea que se abriera el Apumanque.

–Fue una prueba. Lo habría hecho de manera más silenciosa, porque es súper importante que las pruebas se hagan de manera muy controlada. Pero duró un día. No creo que ahí haya habido un mayor contagio que lo que hay al abrir un supermercado, que están todos abiertos.

–Pero el supermercado es primera necesidad.

–Claro, ahora uno nunca sabe qué primera necesidad tiene alguien con otras cosas.

–Pero el Apumanque vende básicamente ropa.

–(suspira) Claro.

*Esta entrevista fue realizada por Vero Marinao. Texto completo en la última edición de Revista Velvet

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