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Estudio sobre el derecho a aprender en Latinoamérica demuestra que Chile no ha mejorado calidad de la educación

por 20 noviembre, 2018

Estudio sobre el derecho a aprender en Latinoamérica demuestra que Chile no ha mejorado calidad de la educación
Fundación SURA Chile presentó la realidad educativa de 14 países de la región, identificando que los principales retos son garantizar las trayectorias escolares, fomentar el protagonismo de los estudiantes y promover el desarrollo de habilidades del siglo XXI. En Chile destaca una alta tasa de alfabetización y de cobertura en educación escolar, mientras que se observa una fallida movilización de los aprendizajes en Ciencias y Matemática en casi una década. Con 47 años en Colombia Fundación SURA comenzó a operar en Chile desde hace un año, a través de sus líneas de inversión social en educación de calidad, formación de competencias laborales, innovación y emprendimiento y adicionalmente voluntariado corporativo.
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“Chile no ha conseguido movilizar los aprendizajes en Ciencias y Matemática en casi una década”. Este es uno de los principales resultados locales del estudio “Aprender es más: hacer realidad el derecho a la educación en América Latina”, realizado por Fundación SURA, la Red Latinoamericana de Organizaciones de la Sociedad Civil por la Educación (REDUCA) y Educación 2020.

La investigación, que se dio a conocer hoy, en el marco del lanzamiento de Fundación SURA en el país, confirma que el continente ha avanzado significativamente en los índices de acceso y cobertura, pero advierte que esto no necesariamente ha ido aparejado con un aprendizaje de calidad.

En el estudio se realizó un zoom a las realidades educativas de cada uno de los 14 países que participaron. En el caso de Chile, destaca una alta tasa de alfabetización y de cobertura en educación escolar y se observa una baja articulación en las trayectorias educativas de la educación técnico profesional, que permitan la continuidad en educación superior.

Otro aspecto que revela es que Chile no ha conseguido movilizar los aprendizajes en Ciencias y Matemática en casi una década y un importante número de estudiantes no alcanza las competencias mínimas en estas materias, especialmente aquellos que provienen de escuelas con un alto índice de vulnerabilidad.

Es en este contexto donde, Fundación SURA, que a nivel regional es liderada por David Bojanini, presidente del mismo Grupo Empresarial, y que en Chile cuenta con la dirección Ejecutiva de Macarena Larraín, busca contribuir al desarrollo y bienestar de nuestro país, a través de sus líneas de inversión social en educación de calidad, formación de competencias laborales, innovación y emprendimiento; y adicionalmente voluntariado corporativo.

“En Grupo SURA, estamos convencidos del rol determinante que tienen las empresas en la sociedad, no solo desde la gestión de negocios, sino además como impulsores de iniciativas de impacto social en asuntos como la educación, que es fundamental si queremos hablar de futuro, de competitividad y de sostenibilidad. La educación permite acceder a las oportunidades, que son el principio de la equidad. En SURA estamos complacidos de aportar en esta línea, pues sabemos que solo podemos hablar empresas exitosas, cuando el entorno también progresa”. explicó David Bojanini, presidente Fundación SURA Colombia.

Desde hace un año, Fundación SURA en Chile viene trabajando en tres proyectos de acuerdo con sus líneas de inversión social: “Escuela de Líderes” en alianza con la Fundación Belén Educa, que busca desarrollar competencias para el alto desempeño en líderes escolares que trabajan en sectores de pobreza; “Programa de capacitación e
inserción laboral en programación y desarrollo digital para mujeres”, en alianza con Laboratoria, y “Escuela de Desarrollo de Talentos”, en alianza con la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile (FEN), apoyando la formación integral de jóvenes sobresalientes, de liceos técnico-profesionales de sectores vulnerables.

“Hoy nos sumamos como un actor más en el compromiso con el desarrollo sostenible local, especialmente con aquellos sectores de nuestro país que son más vulnerables y que requieren de más y mejores oportunidades a través del desarrollo de capacidades”, explica Macarena Larraín, directora Ejecutiva Fundación SURA Chile.

Acerca del estudio “Aprender es más”

En la investigación realizada junto a REDUCA y Educación 2020 se buscó identificar los retos que permitan a los gobiernos y actores del sistema transitar desde la noción del derecho a acceder a la educación, como servicio, al derecho a aprender con sentido, calidad y foco en las habilidades del siglo XXI. En otras palabras, no basta con matricularse y asistir a la escuela si esto no se traduce en aprendizajes relevantes al contexto actual o las trayectorias educativas se ven interrumpidas.

En este sentido, el estudio confirma que en el continente existe una deuda con la calidad de los aprendizajes: los resultados de Pisa (2015) muestran que Latinoamérica vuelve a quedarse en la cola del ranking internacional, la mitad de los estudiantes de la región tienen bajos desempeños, es decir no cuenta con los conocimientos y habilidades esenciales para participar plenamente en la sociedad y los estudiantes pobres se desempeñan dos años y medio de escolaridad (80 puntos) por debajo de sus pares más ricos.

Además, la mitad de los jóvenes no termina la educación secundaria, generalmente por la necesidad de insertarse tempranamente al mundo laboral. En Chile esta realidad afecta a más de 110 mil estudiantes, cifra que en seis
años se duplicó, según un estudio del Mineduc (2016). Y en cuanto a educación parvularia, la cobertura promedio en los primeros niveles educativos (4 a 5 años) es de 75,9% en el continente, llegando a estar debajo del 60% en países como Honduras y El Salvador.

Cabe destacar que lo anterior está estrechamente vinculado con el rezago de Latinoamérica: en la zona existen profundas desigualdades, que se ven reflejadas sobre todo en la realidad socioeconómica. Según la Unesco (2017), el número de personas pobres llegó a 186 millones, lo que equivale al 30,7% de la población. La educación es el principal motor de desarrollo, por lo cual urge tomar medidas para mejorar la calidad de los aprendizajes y así superar los niveles de pobreza.

El estudio destaca que esta tarea no sólo requiere que los Estados cumplan las obligaciones establecidas en convenciones internacionales, sino que debe involucrar la corresponsabilidad de toda la sociedad: al mundo público, privado, sociedad civil y a las familias. ¿Cuáles son los principales desafíos a enfrentar? Según la investigación, uno de ellos es garantizar las trayectorias educativas completas, desde la primera infancia hasta la educación superior, impulsando mecanismos de acompañamiento que eviten que estudiantes se vean afectados por factores de exclusión socioeconómicos, culturales, geográficas u de otro tipo, generando así mejores ambientes de aprendizaje.

“Aunque suene rudo decirlo, en materia educativa los latinoamericanos somos el basurero de los países avanzados. Y en este sentido, uno de los grandes desafíos es, efectivamente, promover estrategias pedagógicas e impulsar un plan a largo plazo que permita disminuir la deserción escolar y la profunda segregación que existe en el continente”, señala al respecto Mario Waissbluth, fundador de Educación 2020.

El estudio también señala que es necesario fomentar la participación de los y las estudiantes como sujetos activos, que deben ser escuchados. En esta propuesta, la escuela se concibe como un espacio donde los jóvenes tienen la posibilidad de pensar, reflexionar, proponer y ser protagonistas en sus procesos de aprendizaje.

Otro de los principales retos es promover un aprendizaje con sentido, pertinente, inclusivo y a lo largo de la vida, que permita que todas las personas desarrollen actitudes y habilidades del siglo XXI y participen plenamente en la sociedad. Se trata de apuntar a la formación de ciudadanos capaces de tomar decisiones, analizar contextos de manera crítica y adaptarse a un mundo cada vez más cambiante y exigente.

¿Cómo lograr fortalecer estas competencias, incluida la formación ciudadana?

El trabajo de Fundación SURA, REDUCA y Educación 2020 propone la creación de programas que se focalicen en los sectores más vulnerables, la flexibilidad curricular, la participación de la ciudadanía y las familias, y la implementación de metodologías innovadoras. Potenciar el rol del profesorado y el liderazgo de los equipos directivos es otro de los grandes desafíos que Latinoamérica tiene en materia educativa. Este es un aspecto clave en el éxito de todo sistema educativo, por lo cual es crucial avanzar en políticas diferenciadas que permitan una mejor formación y condiciones laborales de estos profesionales, para lograr una mejora en los resultados de aprendizajes de los estudiantes.

Algunos de los retos que el estudio recomienda abordar para la realidad chilena son:
● Entregar a las escuelas mayor libertad para innovar al interior de las salas de clases, de modo de abordar mejor la diversidad y movilizar los resultados de aprendizajes.
● Crear una carrera directiva, que asegure que los profesionales que lideren los establecimientos sean los más competentes y mejores preparados.
● Aumentar tanto la cobertura como los coeficientes técnicos para la educación parvularia.
● Fortalecer las trayectorias educativas existentes en la formación técnico profesional, facilitando su continuidad de estudios.

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