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Yo Opino

Por qué aplaudir que Anne with an E esté entre las series más maratoneadas de Netflix

por 19 octubre, 2017

Por qué aplaudir que Anne with an E esté entre las series más maratoneadas de Netflix
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Hace rato que quería escribir sobre esta hermosa historia canadiense, imprescindible para ver con niñas y niños de 7 años hacia arriba. Porque Anne with an E, basada en la famosa novela Ana de las Teja Verdes (Anne of Green Gables, de Lucy Maud Montgomery), es una hermosa manera de enseñar a nuestras hijas e hijos sobre feminismo, prejuicio, clasismo, identidad, abuso y, sobre todo, la importancia de la imaginación y el conocimiento.

Anne Shirley (Amybeth McNulty) puede poner todas sus pertenencias en una pequeñísima maleta. Es huérfana, ha vivido moviéndose entre hogares temporales y un orfanato durante los 13 años de su corta existencia. La conocemos cuando la mandan por error a la ciudad de Avonlea, en la isla del Príncipe Eduardo, para vivir con dos hermanos, Marilla (Geraldine James) y Matthew Cuthbert (R. H. Thomson), quienes sienten que se acercan rápidamente a la vejez y quieren un niño que les ayude con el trabajo de su granja. En cambio, llega esta niña flaca, colorina, llena de pecas que termina desordenando todo. Porque Anne no tendrá mucha cosas, pero posee una imaginación prodigiosa, tiene una capacidad de oratoria que deja con la boca abierta a otras niñas de su edad, es inteligente, sensible, honesta y tiene una fuerte personalidad.

Y cuando digo que Anne llega a desordenarlo todo, no me refiero sólo a que cambie los planes de los hermanos que la acogen, sino que desafía todo lo establecido, poniendo en duda el statu quo de la sociedad victoriana de 1890 y su doble moral. Las mujeres estábamos confinadas sólo a las labores del hogar. A ser piadosas, moderadas y un tanto sumisas. Cosas que Anne combate habitualmente.

Para muestra, un botón. A Marilla la invitan a participar de un grupo de madres progresistas. Todas son más jóvenes que ella y hablan de las mujeres en la universidad y del sufragio femenino. Aunque Marilla se incomoda al principio, termina pensando que Anne encaja muy bien con ese nuevo mundo. Hasta que al día siguiente, Anne relata a sus compañeras cómo le había tocado escuchar cuando el dueño de casa de uno de sus hogares adoptivos, llegaba borracho y obligaba a su mujer a tener sexo con él. La narración de la pequeña huérfana, quien cuenta despreocupadamente que después de estos episodios la dueña de casa se descargaba con ella, golpeándola, se desarrollaba con el lenguaje fantasioso de una niña de 13 años, que no entendía muy bien lo que oía en la habitación del lado.

  Si quiere haga responsable a Anne de lo que dijo, pero no puede reprocharle lo que ha visto o a lo que fue expuesta, eso no es su culpa. Esa niña ha sufrido más de lo que sabemos o lo que imaginamos. Lástima que ser madre progresista no incluya la compasión.

Sus compañeras, quienes al principio parecen curiosas, salen arrancando cuando Anne se “pasa de la raya”. “No voy a comer junto a la basura vulgar”, le dice la líder del grupo de estudiantes a Anne, que la mira sin entender. Marilla se enfrenta, por su parte, a la madre de la niña, quien pertenece al grupo de madres progresistas, cuando le “aconsejan” no mandar más a Anne a la escuela, enseñarle en casa y la marginan del grupo. Tras enterarse de lo que pasó en el colegio, la mujer decide encararla: “Si quiere haga responsable a Anne de lo que dijo, pero no puede reprocharle lo que ha visto o a lo que fue expuesta, eso no es su culpa. Esa niña ha sufrido más de lo que sabemos o lo que imaginamos. Lástima que ser madre progresista no incluya la compasión, pero la tal vez sienta compasión en la iglesia el domingo y le dé gracias a Dios de que la pobre Anne por fin encontró un refugio seguro. Sé que eso haré yo. Buen día”, exclama y se retira sin esperar respuesta.

Qué ganas de traer a Marilla al siglo XXI y mandarla a enfrentar a todos esos cavernarios que se llenan la boca con la vida, pero permiten que los niños en el Sename o en las calles, sigan sufriendo más de lo que sabemos o imaginamos; que quieren frenar la delincuencia, pero armarnos hasta los dientes. Oh Marilla, si te presentas al Congreso, voto por ti. Todavía no tengo candidato.

Las aventuras y desventuras de Anne y los hermanos Cuthbert en su granja de Green Gables, ya confirmaron su segunda temporada para el 2018 en Netflix. La escritora, Moira Walley-Beckett, cuyo trabajo conocemos por Breaking Bad, estará tras los guiones con un grupo compuesto exclusivamente por mujeres. Además la serie volverá con diez capítulos, más que los siete de la primera temporada. Es que los maratonistas (personas que ven la serie completa de corrido en menos de 24 horas), la tienen entre sus favoritas. Y cómo no.

Anne es adorable. Su historia, emociona. Es una niña fuerte, capaz de sobreponerse a adversidades, que vamos conociendo de a poco; que en ocasiones intenta sobrevivir recitando; que entiende que el mundo puede ser horrible, pero que la imaginación es un refugio en el que siempre podemos ser felices. Y que con su inteligencia, sensibilidad y confianza en sí misma, con su capacidad de develar las injusticias de la sociedad en la que le tocó vivir, logrará que un pueblo completo avance un pequeño paso hacia la inclusión, la tolerancia, la igualdad de género, la solidaridad. Se parece mucho a las heroínas del universo del maestro japonés Hayao Miyazaki (El Viaje de Chihiro, Mi Vecino Totoro, El Castillo Andante), tanto, que el ganador de un Oscar hizo una versión animada de la novela. Es que sin duda, el mundo sería un lugar mucho mejor si hubiesen muchas Anne esparcidas por él.

Información técnica:
Primera temporada, 7 capítulos de 45 minutos
Creadora: Moira Walley-Beckett
Protagonistas: Amybeth McNulty, R. H. Thomson y Geraldine James
Lenguajes disponibles: inglés (idioma original) y español (doblada)

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