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10%: knockout del gobierno, el golpe de la oposición y la perspectiva feminista fuera del ring

por 24 julio, 2020

10%: knockout del gobierno, el golpe de la oposición y la perspectiva feminista fuera del ring

Crédito: Agencia Uno

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El gobierno de Sebastián Piñera nunca había estado tanto entre las cuerdas desde que asumió su segundo mandato. Los desafortunados cambios de gabinete, un mínimo histórico de 5% de aprobación, el -no- manejo de contingencias (estallido social y pandemia), la violación sistemática de derechos humanos, la resistencia a desacelerar la economía, el ocultamiento de cifras COVID, las insuficientes medidas sanitarias, los despilfarros en las fuerzas de “orden y seguridad” frente a la precariedad de infraestructura e insumos hospitalarios, las inoportunas declaraciones de la clase política, el veto a la suspensión de cobro de servicios básicos, la negación a una renta básica de emergencia por sobre la linea de la pobreza, la obstaculización al postnatal de emergencia -y podríamos enlistar tantos más-, por más grave que fueron, no consiguieron el knockout al gobierno que significó el proyecto de retiro del 10% de los fondos previsionales.

Así y todo, con un contexto político-social complejo y cuesta arriba, parecía sentirse capaz de mantener el control, hacer y deshacer, aventajándose con la dispersión de la oposición, el favoritismo de los medios de comunicación y la represión institucional como escudo. Sin embargo, el arribo de la pandemia no hizo más que agudizar la crisis, evidenciando -aún más- las problemáticas estructurales del país y la incapacidad política de la derecha que se mantenía ciega y sorda ante las advertencias de expertos, reclamos de la ciudadanía y la experiencia internacional.

El sistema de previsión social tiene un gran sesgo de género ante lo cual es necesario exigir mayor calidad y responsabilidad en la elaboración de proyectos.  

La presentación de la moción consiguió tanto revuelo, que mientras la gente tocaba la cacerola, el gobierno en antítesis, respondía con una rotunda negativa. De forma reactiva pero tardía, generó una propuesta dirigida a la clase media, que por cierto es una “oferta” que incentiva el endeudamiento y está condicionada al rechazo del 10%. Llama la atención que esta discusión legislativa haya generado una inversión de roles entre los partidos. El oficialismo adoptó un discurso de protección a las pensiones de los trabajadores (como excusa para proteger a las AFP) señalando la “gran” disminución que sufrirían, la evasión de impuestos por el retiro y por ende la pérdida fiscal, la exclusión de los trabajadores informales y que los principales beneficiarios serían aquellos con mejores condiciones laborales, etc. El último punto es certero pero contradictorio, puesto que su propuesta es mucho más focalizada y excluyente, dirigida con suerte a un 30% de los trabajadores, mientras que el retiro beneficia a más del 60%, incluso con un monto mayor.

La oposición, en tanto, defendió el derecho de propiedad de los trabajadores y trabajadoras sobre sus ahorros previsionales, que ante la incapacidad de hacerse cargo como Estado, surgió como una vía de escape. Además, señalaron que el Estado no se vería perjudicado por el no pago de impuestos al retiro, ya que el dinero circulará y reactivará la economía nacional. Ahora bien, es necesario aclarar que, la pensión de una persona con sueldo mínimo y sin lagunas previsionales (en el mejor de los escenarios) podría decaer entre un 6% y un 20%[1], costo considerado mínimo ante el beneficio que obtendrían las familias.

El inesperado avance en la tramitación legislativa revivió el descontento de octubre de 2019 en las y los ciudadanos que aún en cuarentena se organizan en contra del gobierno y el modelo. También, evidenció la profunda derrota, desarticulación y autodestrucción del oficialismo. El gobierno demostró estar incapacitado para disciplinar a sus militantes, renunciaron diputados, incluyendo el jefe de bancada. Ahora ¿cuántos senadores van a renunciar? ¿cuánto puede disminuir su base electoral? ¿se atreverá a vetar el proyecto en su última etapa? en adelante cada decisión será una palada más, o menos, para su tumba.

Es cierto que el desempleo, la disminución en los ingresos de la población, el hambre y la incompetencia del Ejecutivo son algunos asuntos que buscan atenderse con este proyecto. Esta discusión se convirtió en la más importante del último tiempo ya que debilitó y puso en tela de juicio uno de los pilares fundamentales del modelo económico, permitiendo correr el cerco de lo posible en las discusiones legislativas incluso antes del plebiscito constitucional. Sin embargo, es curioso que constituyendo una gran oportunidad de cambio, se haya dejado bajo la alfombra la perspectiva feminista. Ausente del debate legislativo quedaron las desventajas en las que se han encontrado sistemáticamente las mujeres en nuestro país para conseguir una previsión digna. Las causas ya las conocemos: baja tasa de participación laboral femenina (48,8% para las mujeres y 70,2% para los hombres) (INE, 2019), la brecha salarial que persiste a pesar de ley 20.348 de igualdad salarial entre hombres y mujeres de 2009, edad de jubilación diferenciada que tienen sólo 3 países OCDE (Chile, Israel y Suiza), las dificultades de mantención de un empleo, entre otras.

Así, en iguales condiciones la pensión de una mujer será menor en un 16,7% en comparación con un hombre. Para los beneficiarios del APS la brecha es de 21,1% (según el Informe de Género de la Superintendencia de Pensiones de 2019). En consecuencia, el impacto del retiro de fondos para quienes coticen el mínimo sería de una disminución para los hombres entre un 7,3% y 13,2% y para las mujeres entre 8,6% y un 18,8%.

Esto implica que el sistema de previsión social tiene un gran sesgo de género ante lo cual es necesario exigir mayor calidad y responsabilidad en la elaboración de proyectos. La perspectiva feminista no es un eslogan aplicable solo a algunas medidas de manera limitada y focalizada, este compromiso político con la democracia implica re-pensar y re-hacer una sociedad con criterios de equidad en cada decisión pública, de forma interseccional, integral y con pensamiento crítico. De haber sido así, ¿cómo podríamos haber equilibrado el beneficio para aquellas mujeres jefas de hogar monoparental con deudas de pensiones alimenticias? ¿se pensó siquiera? Lo anterior deja una gran tarea pendiente para la oposición, a quien se le presenta una ventana de oportunidad para fortalecerse, como muchas que ha tenido y no ha conseguido aprovechar. Finalmente, si bien se presentó la moción y se disciplinaron para votar  en bloque, la ganada fue en mayor medida por el autosabotaje del oficialismo más que por su trabajo como oposición.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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