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La pandemia y sus efectos en la educación inicial

por 26 julio, 2020

La pandemia y sus efectos en la educación inicial
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¿Qué relación puede haber entre una pandemia y la educación inicial? Sin duda, cuando uno los pone como conceptos paralelos no debería tener relación, pero ¿Qué está pasando con la realidad de la educación en Chile? ¿Existe alguna forma de establecer interacciones de calidad a través de plataformas digitales? ¿Hay jardines funcionando? ¿Las familias priorizan el pago de este nivel educativo cuando sus finanzas se ven reducidas?

Hoy en día son un sinfín de preguntas, que una vez más, nos invitan a reflexionar cómo podemos abordar ciertos temas, cuando la población a la que le afecta no tiene cómo protestar, cómo pedir que sus condiciones mejoren y sus derechos sean respetados.

Llevo muchos días intentando descifrar qué emociones provoca en mí la crisis sanitaria. Sin duda son millones y cambian todos los días. Pero cuando pienso en mi trabajo, cuando pienso en los miles de niños y niñas, creo que siento rabia, invisibilidad e impotencia.

La pandemia nos ha movido nuestra “normalidad”, nos ha abierto puertas, nos ha invitado a valorar millones de detalles. No permitamos que nos haga retroceder en políticas relacionadas a la educación inicial.

Entré en marzo, esperando un nuevo grupo de niños, un nuevo año de experiencias y crecimiento, y de un día para otro llega la pandemia y nos tenemos que ir a casa. Son múltiples las dudas que comienzan a surgir ¿cómo vamos a seguir? ¿las familias se mantendrán en contacto? ¿es posible hacer reuniones de zoom con niños de 2 a 3 años? Y solo el tiempo es el que nos ha demostrado, que cuando hay disposición, cariño, cercanía y preocupación por la infancia, todo se puede. Sin instrucciones claras de cómo hacerlo, nos tuvimos que adaptar a la situación, buscar la forma de acompañar y ayudar a contener a las familias y los múltiples desafíos que enfrentar al tener a todos sus hijos y a trabajar desde casa. Conectarnos con niños que alcanzamos a conocer poco, lograr el vínculo a través de propuestas respetuosas, leer y cantar sus canciones favoritas por Zoom. Abrimos mails, buscamos plataformas, descubrimos las cápsulas pedagógicas. Porque si pensaban que de un día para otro nos íbamos a olvidar de las familias, y sobre todo de la infancia, es imposible. La calidad humana, la sensibilidad y vínculo que se genera entorno a la niñez, no da espacio para que esto pase, no dejamos de lado, seguimos luchando.

Los jardines privados están luchando por mantenerse a flote, sin ayuda, sin ingresos, manteniendo el vínculo con las familias de la forma más creativa y respetuosa posible. Muchos probablemente ya cerraron sus puertas ¿qué pasará con esos niños cuando los colegios y jardines vuelvan a abrir? ¿qué pasará con millones de educadores y profesores que se quedaron sin trabajo? Tendrán que volver a adaptarse, probablemente en otro lugar, con otros niños, lejos de sus amigos y profesores, en otro entorno… ¿qué pasa con ellos a nivel emociona? Educadores y niños necesitamos ayuda urgente. Porque una vez más, si la infancia y educación llega estar en boca de quienes gobiernan, quedara en eso, en un discurso vacío. Necesitamos dejar de ser invisibles, quiero pensar que la voz de la infancia, aunque no se escuche en las calles, sí importa y si preocupa.

La pandemia nos ha movido nuestra “normalidad”, nos ha abierto puertas, nos ha invitado a valorar millones de detalles. No permitamos que nos haga retroceder en políticas relacionadas a la educación inicial, no permitamos que nos olvidemos de la infancia, porque si eso pasa, nos habrá ganado la batalla.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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