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Segundo retiro del 10% para sobrevivir  y la deuda de los papitos corazón

por 11 diciembre, 2020

Segundo retiro del 10% para sobrevivir  y la deuda de los papitos corazón

Créditos: Foto de Marcelo Hernandez/Aton Chile

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Celebramos con alegría el segundo retiro del 10%. Planificamos pago de deudas o esa compra postergada para cuando se pudiera. Costó, pero se logró. Se logró recuperar por segunda vez el 10% de nuestros ahorros para amainar un poco la crisis que evidenció la pandemia y cómo la precarización laboral llegó a generar condiciones de hambre y miseria.

Ese 10% que sólo tienen algunas personas. Ese 10% que la AFP tramita, retrasa y complica. Ese 10% que nos dicen que si usamos envejeceremos pobres… Como si tuviéramos esperanza de otra historia, como si nunca hubiéramos mirado a nuestros viejos, esos que sin elegirlo les toca seguir trabajando más allá de lo posible y más. Cuerpos cansados y agrietados por la continuidad de una carga laboral excesiva, pero necesaria para comer y que termina siendo la  más fiel de las relaciones: hasta que la muerte nos separe.

Mientras tanto ante la ausencia de un Estado incapaz de implementar medidas de sostén social real durante la pandemia y que finalmente termina entregando la responsabilidad de sobrevivir al propio  bolsillo de los trabajadores.

El centro de la preocupación a la hora de deber una pensión alimentaria, es su hijo u hija que no cuenta con la totalidad de sus requerimientos, y que una vez más deben ser suplidos con los malabares de las madres.

Por lo mismo, la necesidad de garantías mínimas para vivir en este país se hace cada vez más urgente y es por eso que la nueva Constitución debería ser el camino para cambiar esta triste realidad.

Pero eso no es todo, porque el segundo retiro no sólo muestra las necesidades de sobrevivir de la clase media, sino también la deuda de miles de papitos corazón.

En este camino esperanzador hacia la nueva Constitución, es necesario abortar este problema de forma integral, primero apuntando a la vulneración de  derechos de los niños, niñas y adolescentes por sus propios padres. Pero esto no sólo se evidencia una deuda económica, sino que muestra cuán desconectados están con las necesidades de sus hijos, que no sólo son monetarias sino emocionales.

Por lo tanto, debemos avanzar en educación y responsabilidad afectiva y parental, además de dejar en claro que el centro de la preocupación a la hora de deber una pensión alimentaria, es su hijo u hija que no cuenta con la totalidad de sus requerimientos, y que una vez más deben ser suplidos con los malabares de las madres, para asegurar necesidades tanto emocionales como económicas para una crianza feliz e íntegra.

Finalmente, el llamado es resistir, por el futuro no sólo en materia de pensiones sino también en educación y responsabilidad afectiva y parental en donde las mujeres no se lleven nuevamente la carga económica y emocional del cuidado y la crianza.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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