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Yo opino

Si no te matan, no es tema para nadie  

por 22 diciembre, 2020

Si no te matan, no es tema para nadie   

Créditos: Foto de Carlos Surubi en Pexels

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Para las más de 3.500 mujeres que se encuentran en situación de calle (MSC) a lo largo de nuestro país, la casa se convirtió en el lugar más peligroso para su existencia. Son mujeres que han vivido la precarización de sus vidas a lo largo de sus biografías, cargadas de abusos, maltratos y violencias que quedan impunes. Desde la perspectiva de los derechos humanos, la “Problemática de la Situación de Calle” es la expresión de mayor violencia, vulneración y abandono por parte de la institucionalidad capitalista y patriarcal de nuestro Estado.

En Chile, las mujeres en situación de calle deberían ser /son un problema de derechos humanos y justicia social. Proteger a las mujeres que están en situación de calle, de la violencia de género es un tema de derechos humanos que NO puede ser ignorado en la lucha liderada por los diversos movimientos feministas.  Las violencias que viven las MSC, constituye una violación a sus derechos y libertades fundamentales; vulneraciones que se mantienen invisibles y escindidas de los ámbitos políticos y productivos.

No hay personas precarias, sino una administración desigual de las estructuras y relaciones que permiten la sostenibilidad de la vida.

En este contexto, la violencia estructural de la que son víctimas las mujeres más empobrecidas de nuestro país, produce un daño profundo que se materializa en la no satisfacción necesidades básicas y por tanto, genera la privación de esas necesidades humanas que van, como lo refiere Rita Segato desde niveles microscópicos como son las agresiones domésticas a niveles macroscópicos como las que constituyen las agresiones bélicas. A partir de los relatos y testimonios que han compartido MSC, hemos señalado que el femicidio y la situación de calle son dos resultados catastróficos que devienen de esta violencia, resultante de la posición subordinada de discriminación, de exclusión social y de riesgo en el que se encuentran las mujeres más pobres de Chile.

Este 28 de diciembre de 2020, se cumple un año del femicidio de Glenda Delgado; mujer en situación de calle que fallece a los 45 años de edad. Meses antes de su muerte Glenda escribía en el muro de su facebook: “Porqué deben pasar estas cosas para que todos hablen estos temas? Y si no te matan no es tema para nadie; pero los culpables no son solamente los asesinos de estas mujeres, y lo digo por experiencia propia”. (Cita textual).

Hace 18 años atrás, Glenda a sus veintisiete años fue víctima de un cuasi femicidio en el norte de nuestro país. “ A mi me dieron un disparo en la cabeza (...) y quedé viva pero discapacitada y el autor de este ataque estuvo 5 meses preso solamente; y salió en libertad libre de polvo y paja …”. Glenda quedó con una hemiplejia izquierda (...) “abandonada por mi propia familia y el sistema; el Sernam nunca me ayudó, y hasta los días de hoy sobrevivo en la guardia del Hospital Clínico de Magallanes en Punta Arenas”. El cuerpo de Glenda fue encontrado con clara evidencia de maltrato y asfixia, a metros del lugar en el que pernoctaba. Glenda señala que acudió a la Intendencia, a la Gobernación, a la Alcaldía y acusa que no recibió ayuda de nadie. “...voy a cumplir 18 años desde que quedé viva a un ataque tan bestial de una pareja y todas se acuerdan de las que han muerto; pero para mí hubiese sido mejor morir esa noche en Iquique que seguir viviendo como una indigente, durmiendo en la calle, con 18° bajo cero en plena intemperie en Punta Arenas”. La historia de Glenda estremece; genera temor, terror y horror de pensar que esta historia se replica en miles de compañeras que se encuentran en situación de calle y no que no cuentan ni han contado con el resguardo y/o la protección de sus vidas. Horroriza saber que las leyes en materia de violencia de género en nuestro país, no siempre resultan en su aplicación efectiva del espíritu de la Ley o de la Ley en sí misma para detener efectivamente toda violencia contra las mujeres.

El femicidio es un crimen que pone fin de la manera más violenta la vida de una mujer. Y para aquellos casos golpeados además por la pobreza; estos crímenes muchas veces no son registrados.Las leyes y prácticas para condenar a los responsables de femicidios aún son extremadamente débiles, en tanto que el sistema patriarcal de desigualdad y exclusión social permanece en áreas de alta concentración de pobreza.

Una MSC de la Hospedería de Mujeres del Hogar de Cristo, con el dolor vivo nos cuenta por qué llegó a esta residencia. Había sido víctima de cuasi-femicidio. Su pareja fue detenida y condenada sólo a meses de prisión efectiva. La familia del victimario, amenazó de muerte a la mujer por haber realizado la denuncia y dejar privado de libertad al sujeto. Ella atemorizada por las constantes amenazas, se ve en la obligación de vivir en la calle para proteger su vida. Sin duda que la violencia por razones de género continúa siendo una de las formas de discriminación y desigualdad más frecuente y de mayor impacto en la precarización de la vida de las MSC. En los relatos de las MSC, se aprecia la violencia con la que han sido y siguen siendo tratadas. Y ellas ahí están, resistiendo a la vida, subsistiendo a la vida cargadas de historias de violencias. Muchas de ellas víctimas de cuasi-femicidios que luego de estos sucesos son desplazadas “forzosamente” a vivir en situación de calle.

Pensar la precariedad y la vulnerabilidad como una condición política-social, comprendiendo, como bien nos señala Judith Butler,  que no hay personas precarias, sino una administración desigual de las estructuras y relaciones que permiten la sostenibilidad de la vida. ¿Qué vidas tienen derecho a ser vividas? Creemos que las vidas de MSC que se han perdido, deberían haber tenido la oportunidad de aspirar a una vida que no fuera de un continuo sufrimiento y desplazamiento; sino una vida vivible, una vida que le permitiera a una persona querer la vida que ha sido dada vivir. Toda mujer violentada que llega a vivir en situación de calle y que es privada de su vida por medio de la violencia, es víctima de una injusticia radical. Este 19 de diciembre desde Fundación Gente de la Calle, conmemoramos el Día Nacional contra el Femicidio y decimos con fuerza:

¡Que la Calle No calle!

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