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Las Bulla: La arremetida feminista dentro del espacio masculino de los hinchas de la U

por 27 enero, 2021

Las Bulla: La arremetida feminista dentro del espacio masculino de los hinchas de la U
Las Bulla, organización de mujeres feministas e hinchas de la Universidad de Chile, comenzó a formarse durante los últimos meses del 2017 justo antes del boom del movimiento feminista en Chile. Nacieron como respuesta a las problemáticas de violencia de género que deben soportar las mujeres día a día tanto en la calle como en el estadio, y en la actualidad, en sus casi 3 años de formación, luchan para que el fútbol deje de ser un área totalmente masculinizada.
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Kat de 26 años, quien prefiere que se le nombre de esta manera, relata que se hizo fanática del equipo de fútbol Universidad de Chile (La U) a los cinco años, cuando vivía en Puente Alto y lo hacía solo para llevarle la contraria a los niños de su pasaje que eran de Colo Colo. En ese entonces no sabía qué significaban los colores del equipo, pero ahora es categórica en afirmar que la U es su vida y parte de su identidad. Durante diciembre de 1999, el año en que aprendió a andar en bicicleta sin rueditas, la Universidad de Chile ganó el Campeonato Nacional de la Primera División. Recuerda que leyó en las noticias “El último campeón del milenio”. Recién ahí me di cuenta de que en realidad me gustaba la U, me acuerdo que salí en bicicleta por el pasaje y empecé a gritar: ¡La U campeón!, nadie salió obviamente, estaban ni ahí conmigo, ese es mi primer recuerdo junto a la U” comentó Kat.

Desde que tuvo la posibilidad de asistir a los partidos, en el año 2008 cuando cursaba su primer año de educación media, lo hacía en solitario, hasta que conoció a Las Bulla. “Desde que empecé a ir al estadio y comencé a conocer gente, sobretodo a las cabras, el estadio se convirtió en un espacio vital para mí, no es solo amistad o buena onda. Sé que cualquier cosa que me pase van a estar ellas, que estamos por un equipo y un bien común”.

Dentro de la agrupación Kat conoció a Tamara y a Carolina. Tamara relata que su familia no era muy hincha del fútbol ni menos de la U. Se hizo fanática del equipo durante la preadolescencia. Dice que el equipo le encantó por su gente. Destaca que lo más lindo de esta experiencia ha sido poder conocer mujeres bullangueras y describe la pasión que siente como un proceso terapéutico. Por otro lado, Carolina dice ser fanática de la U desde que tiene memoria y lo asocia a su familia materna ya que con ellos asistía regularmente al estadio. El equipo para ella significa camaradería y amor.

El comienzo de un pasión

El proceso de formación de Las Bulla nació a partir de las participantes de la Asamblea de Hinchas Azules (AHA), organización que se crea con el fin de acabar con la sociedad anónima Azul Azul y la recuperación del Club Universidad de Chile. De esta manera, las “mujeres bullangueras”, como se hacen llamar, nacieron desde la reflexión de pertenecer a un espacio en el que se naturalizan y reproducen prácticas machistas incorporadas en la sociedad, como lo es el fútbol. Al momento de comenzar a formar la organización, las mujeres bullangueras eran no más de diez integrantes. En la actualidad ya son más de 30 las mujeres que buscan eliminar las prácticas machistas del estadio.

Para cambiar esta realidad, la agrupación se ha organizado de diferentes maneras, mostrando sus molestias y peticiones mediante intervenciones en el estadio, asistiendo de manera activa a las marchas y concentraciones de mujeres, como también realizar talleres feministas y actividades que por la pandemia se han llevado a cabo de manera online. Estas se anuncian y publican mediante su cuenta de Instagram.

Prácticas machistas que sufren las mujeres hinchas

A Kat lo que más le causa inseguridad es el trayecto hacia el estadio ya que en reiteradas ocasiones ha recibido críticas acerca del equipo. Relata que constantemente recibe comentarios referentes a si el equipo es bueno o malo “No sé por qué razón a los hombres les encanta gritarle cosas a las mujeres, más aún cuando van con la camiseta de un equipo y yo creo que a todas nos ha pasado”.

Según la encuesta realizada durante este año por el Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC Chile) arrojó que el 86,4% de las mujeres sufrió acoso en las calles, mientras que un 64% de las mujeres reconoció haber vivido al menos un tipo de acoso durante su vida.

Por otra parte, Tamara enfatiza en que el estadio para ella fue un lugar que comenzó a abrirse de a poco. Relata que en una instancia, se sintió “excluida del espacio” solo por ser mujer, las tres jóvenes cuentan que en los estadios existe un dominio de territorio -en relación a los asientos- por parte de otros hinchas del mismo equipo y que esta actitud se da tanto en hombres como mujeres. A pesar de que esta situación también se da entre ambos géneros, Tamara destaca que en esta instancia esto le sucedió solo por ser mujer.

De igual forma, Carolina relata que al crecer continuó yendo con la misma frecuencia al estadio, pero ahora acompañada de sus amigos, compañeros de colegio y compañeros de universidad. Hasta que formó parte de Las Bulla, esto le permitió darse cuenta de los distintos tipos de violencia que vivía constantemente al asistir a alentar a su equipo.

Carolina también agrega que los mismos problemas que tienen las mujeres en la calle son los que se viven en el estadio “por ejemplo el cuestionarse si es que voy a ir con short porque quizás me pueden decir algo aunque haga mucho calor”.

Para entender cómo se desarrolla la violencia de género en las hinchadas de fútbol, se debe tener claro que está manifestada principalmente a través de la violencia simbólica, la cual es definida por el filósofo francés, Pierre Bourdieu, como una violencia indirecta y no física por un grupo dominador sobre uno dominado, puede ser mediante la comunicación o el lenguaje.

Según la perspectiva de Pedro Acuña, historiador especialista en género y fútbol femenino, autor de “La histórica politización del fútbol chileno: Notas para una oportunidad constituyente”, la violencia simbólica hacia las mujeres está presente principalmente en los cánticos de las hinchadas, “hablan sobre la superioridad masculina en el tablón al utilizar términos como las madres, las zorras, las monjas”.

Para el historiador es interesante ver cómo estos grupos de mujeres hinchas se están cuestionando muchos comportamientos agresivos, como estos cánticos de carácter homofóbico, racista y misógino, que se han ido naturalizado a través de los años.

Teresa Durand, socióloga y profesora de Formación General de Géneros y Sexualidades en la UDP, explica que la violencia de género en los estadios se debe a que “en líneas generales lo que sucede es que los deportes siempre han estado asociado a lo masculino (...) porque históricamente los hombres han dominado los espacios públicos y los deportes se hacen en estos espacios”. La profesional además explica que el problema de la dominación de lo masculino en las hinchadas de fútbol tiene que ver con que se le vincula a los hombres lo deportivo ya que se supone que son los que tienen más capacidades deportivas y habilidades más desarrolladas como la competencia.

Además de eso, la socióloga agrega que lo que sucede en los estadios, más allá de la perfomance deportiva, es que en su mayoría el hincha debe cumplir con un estereotipo de hombre fuerte y hegemónico, es decir debe ser el protagonista de la hinchada e indica con respecto a la composición de los cánticos que, “la construcción de la masculinidad es a través de la negación de lo femenino. Al yo nombrar a la hinchada opuesta en términos femeninos, lo que hago es desvalorizarla, disminuirla y claramente restarle valor”.

La violencia estatal

Kat, Carolina y Tamara concuerdan que la mayor la violencia que les ha tocado vivir es por parte de Carabineros ya sea recibiendo un lumazo o teniendo que escapar de las lacrimógenas, destacan su incomodidad por el manoseo que reciben antes de entrar al estadio. Carolina afirma que “personalmente para mí es mucho más complejo cuando tiene que ver con las niñas y los niños cuando se les obliga a ser revisados o cuando se les expone a ver a los pacos con las lumas en la entrada”.

En relación a la legislación que hay para regular la violencia que se da en los estadios existe un Plan de Formación Ciudadana elaborado por Estadio Seguro durante el 2017. En este hay un punto de inclusión y no discriminación el que se enfoca en incluir a las mujeres en el deporte, además de buscar la erradicación de las expresiones misoginas y machistas en el espacio del fútbol. A pesar de la existencia de este plan, no existen sanciones reales ante los cánticos o hechos de violencia de género ocurridas al interior de los estadios del país, así como tampoco existen cifras de violencia en general dentro de estos mismos espacios.

En la misma línea, durante febrero de este año, se modificó la ley 21.197 llamada protocolo contra el acoso sexual en la actividad deportiva nacional el cual pretende establecer el deber de contar con un protocolo contra el acoso sexual, abuso sexual, discriminación y maltrato en el deporte. En esta modificación se plantea que los distintos actores de los deportes -excluyendo a los hinchas- cuenten con un Protocolo de Acoso Sexual. Sin embargo, pese a que esta ley se publicó aún no es implementada por los clubes.

Una historia de prohibiciones para las mujeres

Acuña, historiador especialista en género y fútbol femenino, analiza a profundidad la participación femenina en este deporte. Relata que a lo largo de la historia del fútbol en Chile “la presencia femenina siempre ha estado, siempre fueron al estadio particularmente durante los clásicos universitarios alrededor de los años 40, muy fuertemente luego del Mundial del 62 y también durante los principios de los años 70 en contexto de la Unidad Popular”. Esta participación femenina cambió luego de 1980, ya que se instaura un pensamiento más conservador, en donde la mujer debe estar a cargo de las tareas del hogar.

Pese a que las mujeres siempre han estado presentes, se les ha negado la oportunidad de participar en los procesos históricos del fútbol no tan solo en Chile, sino que también en el mundo. El historiador afirma que las distintas esferas del deporte han sido un espacio de prohibición no solo dentro de las canchas, si no que también con los hinchas.

Durante los últimos tres años en Chile se han creado diversos grupos de hinchadas feministas que persiguen los mismos objetivos de Las Bulla, quienes, según afirma Acuña, “están cuestionando el sexismo y el machismo” que ha estado presente desde siempre en el fútbol.

Un nuevo tipo de violencia que surge en las hinchadas

Las tres concuerdan en que existe un “nuevo” tipo de violencia dentro del estadio la que consiste en mantener al margen de los asuntos de la barra al grupo feminista. Kat comenta que “la barra siempre va a tener una presencia más compleja entre nosotras. Obviamente a ellos -hinchas hombres- no les gusta, no les acomoda, porque saben perfectamente que tienen actitudes machistas”. Carolina también relata su perspectiva sobre esta situación, piensa que les ocurre ya que por ser mujeres deben ganarse un espacio en la hinchada. A pesar de esto ellas dicen que la organización no les ha cerrado las puerta en su totalidad.

El historiador Pedro Acuña, comenta que este problema se produce porque esta violencia está relacionada con la salida de las mujeres de los estadios durante los años 80 y la llegada de las barras bravas durante la misma época. Además de eso, el historiador cree que las barras bravas se imponen de manera autoritaria por sobre la hinchada.

En los próximos meses Las Bulla publicarán su segundo libro sobre vivencias de las mujeres en el fútbol e indican que están en un periodo de definir hacia dónde quieren ir como organización. A pesar de esto, dentro de sus planes está contribuir en la recuperación de la Corporación de Fútbol Profesional de la Universidad de Chile (Corfuch) que hasta el 2006, estuvo detrás del club, pero debido a que fue declarada en quiebra, tuvo ceder los derechos federativos a los actuales dueños del equipo, Azul Azul. Para el futuro su objetivo sigue siendo el mismo, hacer del club Universidad de Chile feminista.

(*) Las autoras son estudiantes de la Universidad Diego Portales. Este trabajo lo realizaron en el curso de Redacción Digital, dirigido por la periodista Yanara Barra.

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