domingo, 18 de abril de 2021 Actualizado a las 09:30

BRAGA

Libro “Tienes que mirar” de Anna Starobinets rompe el tabú del aborto tardío por razones médicas

por 22 marzo, 2021

Libro “Tienes que mirar” de Anna Starobinets rompe el tabú del aborto tardío por razones médicas

Créditos: Foto de Anna Starobinets

No solo el aborto tardío en sí mismo es un tabú, sino todo lo relacionado con los llamados “problemas de la mujer”, comenta la autora.
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

La periodista y escritora rusa de ciencia ficción Anna Starobinets tenía 34 años cuando tuvo que enfrentarse a un aborto tardío por razones médicas. El hijo que esperaba tenía un defecto congénito y no iba a sobrevivir. Fue entonces cuando comenzó su historia de terror, un crudo camino a través de las instituciones sanitarias rusas, que la obligaron a esconder el aborto por ser “feo y pecaminoso” y a “guardar silencio sobre su pérdida”.

Tras su viaje a Alemania para abortar, la escritora, considerada “la Stephen King rusa”, no fue capaz de encontrar libros que hablaran sobre lo que le había pasado, ni lecturas con las que sobrellevar el duelo. Por eso, en 2017, dejó momentáneamente de lado la ciencia ficción, el terror y los libros infantiles, para escribir “Tienes que mirar”, un autorrelato que rompió el tabú del aborto tardío por razones médicas e inauguró una discusión masiva en Rusia sobre este tema, y que ahora publica Impedimenta en español.

Starobinets (Moscú, 1978), autora de obras como “Una edad difícil”, “Refugio 3/9”, “El vivo”, “La glándula de Ícaro” o “Catlantis”, cuenta durante una entrevista con Efeminista que para ella es “un honor” ver su libro publicado en España, ya que considera a los lectores españoles “muy apasionados y amables”.

“Tienes que mirar” narra con crudeza y extrema humanidad el viaje físico y emocional de una madre que recibe el diagnóstico de enfermedad poliquística renal fetal tumbada en una camilla, desnuda, con una docena de estudiantes presentes en la consulta sin habérsele pedido su consentimiento y sin que mostraran un ápice de empatía con ella.

“Era mi deber social romper este tabú y comenzar la discusión”

Pregunta.- En la novela se aborda el tabú del aborto a partir de la vivencia de tener que llevar a cabo uno de manera forzosa. ¿Qué hizo que se lanzara a escribir este autorretrato sobre el aborto? ¿Cuál es el objetivo de contar esta historia?

Respuesta.- Después de interrumpir mi embarazo tardíamente debido a razones médicas estaba de duelo y estaba prácticamente desesperada. Quería leer algún libro sobre la pérdida de un bebé o sobre los embarazos desafortunados, pero descubrí que no existían tales libros en ruso. Así que decidí que era mi deber social romper este tabú y comenzar la discusión.

No solo el aborto tardío en sí mismo es un tabú, sino todo lo relacionado con los llamados “problemas de la mujer”. En mi caso (y en muchos otros casos de mujeres), por un lado, estás obligada a interrumpir este embarazo desafortunado y poco saludable, los médicos te presionan diciendo que no hay otra salida. Una vez que hayas hecho lo que te dijeron que hicieras, te darás cuenta de que a partir de ahora tienes que guardar silencio sobre tu pérdida porque “el verdadero dolor es silencioso”. Porque “debes ser fuerte y seguir adelante”. Y también debes guardar silencio porque lo que has hecho resulta ser algo feo y pecaminoso para la sociedad: algo así como «no nos enseñes tu maldita ropa interior sucia».

“Mira el problema, si no lo admites, las cosas irán aún peor”

P.- Este libro se publicó en Rusia en 2017, ¿considera que en la actualidad todavía hay silencio en torno a esto?

R.- Claro que lo hay, pero mi libro ha alcanzado su objetivo: inició una discusión masiva en Rusia sobre el tema. Esa discusión fue mucho más agresiva de lo que hubiera preferido, con muchos discursos de odio contra mi, pero comenzó. Y eso es lo importante. Los medios de comunicación escribieron mucho sobre el libro cuando se publicó.

También recibí cientos de mensajes donde otras mujeres compartían sus propias historias y me agradecían por escribir sobre lo que nadie quería admitir.

La clínica sobre la que escribí organizó una capacitación para su personal con el propósito de enseñarles cómo transmitir malas noticias a las mujeres embarazadas. Sé que muchos médicos han leído mi libro. Y luego, no hace mucho, debido a este libro, se fundó un hospicio en Moscú para mujeres que están embarazadas de bebés con afecciones congénitas. Allí reciben ayuda médica, sin importar la decisión que tomen sobre el aborto.

P.- El título “Tienes que mirar” es una de las frases que le dice la enfermera cuando la narradora tiene un aborto. ¿Qué intencionalidad o carga simbólica tiene?

R.- Es una frase real que se me repetía muchas veces. Y por supuesto que también es simbólico. Míralo, no finjas que no ha pasado nada, no finjas que no hay nada ni nadie de quien hablar, y mira el problema, si no lo admites, las cosas irán aún peor.

La reacción de las instituciones sanitarias rusas

P.- ¿Cuál fue la reacción de las instituciones sanitarias rusas cuando publicó este libro?

R.- Me estaba preparando para las críticas de las instituciones médicas y, por supuesto, las tuve. Hubo quien me avergonzó por faltarle el respeto a los grandes médicos rusos como el Dr. Demidov, que fue quien trajo a una docena de estudiantes a la sala de examen sin mi consentimiento, mientras yo estaba desnuda, para mostrar la “interesante patología del feto” en la ecografía.

Aunque en general la reacción de la comunidad médica fue inesperadamente amistosa. Muchos médicos coincidieron en que las cosas debían cambiarse, algunos recomendaron el libro en medios y redes sociales. Para mi asombro, la gente común resultó estar mucho más furiosa, y en especial, las mujeres.

P.- ¿Considera que las trabas que sufrió durante el proceso al aborto tiene algo que ver con estar contra el derecho al aborto en sí mismo o con el poder que tienen las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo?

R.- Eso definitivamente no está en contra del aborto en sí. En el país donde los abortos solían ser un método anticonceptivo común, este no es el caso de la mayoría de las personas, solo de las que son profundamente religiosas. Dudar de que la mujer tenga derecho a decidir sobre su propio cuerpo parece mucho más cercano aquí. Solo que la decisión es contraria a la que se impone a las mujeres en España. Allí es mejor que obedezcan y se queden con el bebé pase lo que pase. Aquí es mejor que obedezcan y se deshagan del feto “defectuoso” pase lo que pase. De todos modos, en ambos países se trata de una reglamentación social general sobre el cuerpo de la mujer.

Y puede sonar extraño, pero hay otro motivo de crítica: en el libro me acusaron de deshonrar a mi país, de “sacar la basura fuera de casa”, como dice un famoso proverbio ruso.

P.- Rusia fue el primer país en legalizar el aborto en 1920 y ahora es legal tener un aborto por cualquier motivo durante las primeras doce semanas de embarazo. ¿Cree que este derecho puede estar en peligro de retroceso?

R.- No lo creo. Como mencioné anteriormente durante muchos años en la Unión Soviética, el aborto solía ser un medio anticonceptivo. La mayoría de la gente aquí, tanto hombres como mujeres, está acostumbrada a pensar que el feto no es un ser humano, solo unas pequeñas células combinadas.

Resolver el problema de la violencia machista

P.- En general, ¿Cómo ve la lucha por los derechos de la mujer en Rusia en los últimos años?

R.- Tengo la impresión de que nos centramos principalmente en asuntos irrelevantes como las feminidades o el afeitado de piernas, mientras que el problema de la violencia hacia las mujeres, especialmente en aquellas familias de regiones remotas, aún está absolutamente sin resolver.

P.- Ha comentado que escribió este autorrelato sobre el tema del aborto tardío porque vio la necesidad de cubrir ese hueco. ¿Volverá al terreno de la ciencia ficción? ¿Está preparando algún trabajo?

R.- Seguro, ahora estoy trabajando en una gran novela de ciencia ficción. La acción tiene lugar en la frontera de la URSS y China en 1945. Va a ser un libro con muchas aventuras, horrores y algunos zorros hombres lobo. Y cuando lo termine, tengo que comenzar otra historia para niños de “A Beastly Crimes Book”, que es mi serie de libros de detectives para niños.

Más información sobre El Mostrador