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BRAGA

Organizaciones de mujeres en Iquique asisten la crisis migratoria: “Es injusto, pero ¿quién más lo iba a hacer?”

por 4 octubre, 2021

Organizaciones de mujeres en Iquique asisten la crisis migratoria: “Es injusto, pero ¿quién más lo iba a hacer?”

Créditos: Alex Diaz/Aton Chile

“Nos hacemos cargo del bienestar, lo desplegamos en el espacio público y eso hace que sea profundamente político, lo creemos valorable y lo entendemos desde ahí. Lo contradictorio es que el Estado descansa y carga ese bienestar sobre las mujeres que somos las que cuidamos”, dice en entrevista con El Mostrador Braga la historiadora Carelia Cerda quien, junto a Lorena Zambrano, ambas activistas feministas de Iquique analizan el rol que han cumplido las organizaciones de mujeres en la ciudad para sostener la crisis migratoria que cumple una semana en la palestra pública y continúa a la espera de una respuesta efectiva por parte del gobierno.
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Una semana se cumple desde estallada la crisis migratoria en Iquique y tal como al inicio de la pandemia con la articulación de múltiples ollas comunes, son las organizaciones de mujeres quienes ayudan a gestionar el colapso en la ciudad y activan redes de apoyo para brindar bienestar a la espera de una solución formal del conflicto.

Para profundizar sobre empoderamiento femenino como sostén de la crisis migratoria y en el trabajo territorial que se ha desplegado en la ciudad, El Mostrador Braga conversó con la vocera de la organización pro migrantes AMPRO Tarapacá, Lorena Zambrano y con la historiadora y especialista en estudios de género en el espacio urbano del norte grande, Karelia Cerda.

“Las ollas comunes hoy son lideradas por mujeres, esto mismo que acontece hoy, la mayoría somos ‘mujeres apañando a las mujeres’ eso te da a entender que independiente de las diferencias que podemos tener entre nosotras mismas cuando pasa una catástrofe todas somos una”, dice Lorena Zambrano, quien además se remonta a antecedentes históricos de articulación femenina en la región, “los hechos históricos nos han mostrado que las grandes rebeliones fueron de las mujeres en la ciudad”, indica.

Y es que el ADN de las mujeres del norte está marcado por liderar historias de despliegue de acción política, “desde la huelga de las cocinas, toma de pulperías e incluso mujeres que se lanzaron a las líneas del ferrocarril en las oficinas salitreras para impedir el movimiento del salitre, surge a inicios del siglo XX la primera Sociedad de obreras de Iquique a la que le sigue una veintena de sociedades mutuales para la defensa de las trabajadoras, en que fueron ellas quienes buscaron alternativas solidarias frente aquello que el Estado no entregaba en términos de protección social y laboral y eso es muy bonito porque justamente somos las mujeres las que le hacemos frente a las crisis hasta hoy”, explica Karelia Cerda, quien profundiza sobre la construcción histórica del movimiento en la región en esta conversación.

Compartir los problemas y buscar las soluciones

Las entrevistadas en conjunto con diversas agrupaciones lideradas por mujeres han sido participantes activas durante la última semana en la gestión de reubicación y resguardo de los migrantes desalojados de la emblemática plaza Brasil. Carelia Cerda además de su trabajo como historia e investigadora en temas de género es participante de la Red de Mujeres del Norte. Por su parte Lorena Zambrano es vocera de AMPRO Tarapacá, una organización formada en 2012 que se encarga de la población migrante y no migrante en las dimensiones de género, niñas, niños y adolescentes, educación, cultura, antropología, sociología y se reunieron originalmente por la cuestión migratoria en la ciudad. Realizan trabajo territorial desde su origen, pero sus labores se han acentuado en los momentos críticos que han azotado al país desde el estallido social, la pandemia a través de la organización de ollas comunes y la actual cuestión migratoria.

Para iniciar esta conversación que estará situada en el rol de las mujeres para sostener la emergencia, Karelia manifiesta que, “ante la desprotección del Estado los sectores populares siempre han encontrado la respuesta en la organización, se construye justamente la identidad de clase en ese conocerse como un sujeto oprimido y que comparte en colectivo esta condición y desde ahí que se han activado las respuestas ante la desprotección como modelo de Estado”.

En este sentido, el rol de protección ha sido históricamente asignado a las mujeres, “creo que a veces nos enojamos con nuestros roles tradicionales, (…) pero resignificar desde donde las mujeres han tenido acción política nos ha llevado a poner en valor aquello que justamente sabemos hacer porque culturalmente se nos ha asignado, aquello que hacían nuestras abuelas, nuestras mamás y dándole esa valoración positiva, es desde donde hemos podido hacer frente a las carencias del contexto de la crisis sanitaria y ahora de la crisis migratoria”, apunta.

Por su parte Lorena quien ha sido testigo de la situación de los migrantes desde sus inicios manifiesta su descontento con lo acontecido. “Acá la situación es crítica, los movimientos sociales y algunas instituciones son los que le hemos estado dando el pecho a las balas en todo; transporte, comida, hemos tenido que clasificar a las familias para reubicarlas, buscar a quienes tienen un proyecto de vida para hacer trabajos en conjunto con las regiones y municipalidades para saber dónde van y no queden solos, por ejemplo se hizo un catastro de las familias que estaban en plaza Brasil y la mayoría de niños tenían su rut mil, por lo tanto donde vayan podrán ir al colegio, conseguimos atención en ACHS para niños enfermos en Santiago, entonces los dispositivos a nivel nacional se han ido activando”, explica.

Pero rescata el lado positivo de la articulación ciudadana, “siento que después de todo esto malo que ha pasado ha traído también cosas buenas, ha sensibilizado a la población de ver nuestra realidad. De que lo que más se temía y se intentó trabajar junto al gobierno planteando soluciones para esta problemática, tenía que pasar algo para que ciertos sectores reaccionaran porque el gobierno no ha reaccionado, siguen siendo las personas que se sienten empáticas con el tema o a su vez entendieron que esta no era la forma, las que han empatizado con el tema (…) y eso nos da esperanza de que algo puede ser diferente”, expresa.

Orígenes del feminismo en Tarapacá: “donde se gesta la historia de la rabia organizada”

Pese a la molestia generada por la ausencia de respuesta efectiva por parte de las autoridades, ambas entrevistadas valoran positivamente el rol de cuidados que les ha tocado jugar en medio de estos convulsionados años en el país. “Nos ha tocado la parte más bonita de la historia”, rescata Lorena e introduce una perspectiva histórica sobre las grandes mujeres de la región señalando que, “las pampinas, por ejemplo, cuando empezó el movimiento pampino que era liderado por mujeres y dentro de eso hubo un movimiento grande las familias migrantes que se levantaron ellas en la rebelión”, indica Lorena y da paso a Karelia, con quien han trabajo en proyectos conjuntos.

En este sentido, Karelia aclara que la construcción del feminismo como concepto ha sido un proceso de articulación reciente, la categoría “feminismo” surge con el mayo feminista de 2018 y hasta antes de eso todas las organizaciones se reconocía sólo como mujeres. “Cuando pensamos en el feminismo obrero hay que pensar primero que ellas no se denominaban feministas, no se encontraba en su jerga política, el feminismo es más bien asociado a lo que pasaba en Europa con el sufragio y para las mujeres trabajadoras el sufragio vino a tener resonancia un tiempo después, de hecho, hacia 1890 (que es el primer registro existente) la prioridad era comer y tener derechos laborales, esa era la primera justificación por la cual surgen los movimientos de mujeres trabajadoras”.



En este contexto, surge la primera Sociedad de obreras de Iquique y las sociedades mutuales para la defensa de las trabajadoras, “las sociedades mutuales básicamente juntan dinero, hacen un fondo común y cuando una de las asociadas se enferma se le paga el tratamiento médico, se le da una plata para que subsista ya que no le paga el empleador, si se muere tiene un mausoleo donde no queda sola, entonces tienen donde sepultarla, hay una cuota mortuoria, muchas manejaron escuelas nocturnas para poder darle educación a las mujeres y también educación a sus hijos”, ilustra.

Las bases del MEMCH en la pampa, Iquique y sus redes con Santiago

Algo interesante y probablemente desconocido de la historia es que el MEMCH tuvo bases en norte, “Teresa Flores, primera mujer sindicalista en Chile, junto a otras compañeras Teresita Véliz, Rebeca Barnes se agrupan en torno a las propuestas libre pensadoras de Belén de Sárraga y a partir de esta agrupación pasamos del movimiento para hacer frente a las carencias de la vida a una politización y luego en los años ’30 y ’40, nos encontramos con el surgimiento del MEMCH (Movimiento pro emancipatorio de las mujeres de Chile), movimiento pluriclasista en torno al voto y al mejoramiento de la vida de las clases populares”, cuenta Karelia.

“Lo más potente es que las memchistas potenciaban las huelgas obreras de lo que iba quedando en la pampa en los años ’40, cuando a los hombres les daba flojera ir a las reuniones del sindicato o cuando no querían derechamente replegarse a la huelga las mujeres empezaron a replegarse a la huelga de las cocinas apagadas, ‘si tu vas a la huelga yo no cocino’ y a la que tenía la mala ocurrencia de cocinarle al marido le tiraban agua por la cocina así que nadie comía y cosas muy radicales, por ahí hay notas de prensa donde hay ‘viejas’ tirándose a las líneas del ferrocarril para evitar que se fueran los pampinos a trabajar y así evitar que hubiese traslado de salitre”, explica la historiadora.

“Antes de eso incluso existen registros históricos de mujeres que iban en masa a reclamar a la administración de las oficinas salitreras porque en las pulperías los alimentos estaban podridos, lentejas con gorgojos, porque habían subido los valores. Las mujeres desde esos haceres tan a veces fuera de la historia, desde lo doméstico, de la vida privada que era el espacio que tradicionalmente nos ha correspondido las mujeres se movilizaban. Incluso hay una nota que muestra que en una oficina se toman la pulpería y la administran ellas mismas. Entonces tenemos un inicio del siglo XX y la aparición del MEMCH con harto movimiento acá”, apunta.

Para terminar este recorrido histórico del movimiento feminista en el norte, se refiere al periodo de la dictadura, “después en dictadura, hubo mujeres que durante los ’80 levantaron resistencia y que es increíble como ellas mismas dicen ‘yo llevaba la cartera llena de panfletos, pero nada más, lo que hicieron todo eran los hombres, conservando la percepción típica del militante de izquierda guerrillero, clandestinidad y ellas hacían poca cosa”.

Finalmente, la historiadora concluye relevando el rol de cuidados que históricamente han cumplido y continuarán realizando, “Está en nuestra memoria el bienestar de los demás. El cuidado de otras y otres lo hacemos las mujeres al interior de la casa como parte de cómo se construye y cómo se es mujer y eso se despliega en el espacio público en estos momentos de crisis y eso es valorable y es político”, expresa. Por su parte, Lorena aprovecha la instancia para rescatar que “esto nos ha llevado a empoderarnos y hemos decidido no sentarnos a transar nada, sino ahora más bien ahora pedimos una nueva ley de migraciones justa y que sea un tema que se trate entre todos como sociedad”, cierra.

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