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Restauración demoró diez años y costó cinco millones de dólares

Cultura - El Mostrador

Museo de Historia Natural de Valparaíso reabre con renovada arquitectura y colección

por 19 diciembre, 2014

Museo de Historia Natural de Valparaíso reabre con renovada arquitectura y colección
Una jibia gigante, albatros en vuelo y una inmersión simulada en submarino que permite descender a más de seis mil metros de profundidad, además de la histórica colección de animales en taxidermia, son parte del nuevo planteamiento del guión museográfico que propone un viaje desde las profundidades del océano, hasta las más altas cumbres de los Andes, en un viaje naturalista por los ecosistemas de la zona central de Chile, según cuenta Andrea Müller, coordinadora del proyecto.
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Una nueva cara muestra el Museo de Historia Natural de Valparaíso (Condell 1546) tras su reciente reapertura, tanto en su arquitectura como su colección en exhibición.

La restauración culmina con un proceso de más de una década y una inversión de cinco millones de dólares para el primer museo de la región y el segundo más antiguo del país (data de 1878), ubicado en las inmediaciones de la Plaza Victoria.

El nuevo planteamiento del guión museográfico propone un viaje desde las profundidades del océano, hasta las más altas cumbres de los Andes, en una odisea naturalista por los ecosistemas de la zona central de Chile, según cuenta Andrea Müller, coordinadora del proyecto.

jibia

Sin igual

“Es un museo donde ninguna sala es igual a la otra”, cuenta Müller entusiasmada. “Es una propuesta escenográfica, donde la idea del viaje se ve y se siente, con variadas ofertas didácticas, textos simples y colecciones asombrosas”.

“Hay audio en algunos de los ecosistemas, hay mirillas para ver, reproducciones para tocar, oler, descubrir...”, comenta. “Hay una jibia gigante en exhibición, y una rodaja de palma chilena para tocar y aprender que la palma es una hierba y no un árbol. También una sala donde uno está dentro de una semilla, o un submarino de investigación para bajar a más de de seis mil metros de profundidad...y sentir el frio abisal. ¡Muchas cosas para ver y experimentar!”.

Además está la histórica colección de animales en taxidermia o en frascos, varios de ellos obtenidos gracias a que el museo es el depósito legal de las piezas que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) requisa como parte de los convenios de protección a la biodiversidad que ha firmado Chile.

Entre las piezas a destacar, Müller menciona la jibia por su tamaño (“impresionante”) y los albatros en vuelo, también por sus dimensiones. “Los visitantes se pueden medir y comparar su porte con el de estas aves”, afirma.

placton

También están las colecciones de flora y fauna de las islas de Pascua y Juan Fernández, “por su belleza y condición de endémicas... sólo existen ahí”.

Largo proceso

Largo fue el proceso de renovación del museo. Comenzó en 2003, con un concurso público de arquitectura y museografía, en el marco del Plan de Renovación Integral de los museos estatales de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM).

No uno, sino dos edificios debieron ser intervenidos para renovar el museo ubicado en el Palacio Lyon. Primero se tuvo que restaurar el edificio Carlos Porter (ubicado en la calle trasera del palacio), mover todas las colecciones, oficinas y laboratorios hacia ese edificio y comenzar la restauración del palacio, según la funcionaria de la DIBAM.

“Cuando se iba a comenzar con esta última restauración, vino el terremoto del 2010 y hubo que inyectarle recursos para reparar daños más estructurales”, recuerda.

submaObreros, arquitectos, ingenieros, constructores, diseñadores gráficos y de iluminación, especialistas en soportes y en materia audiovisual, artistas, especialistas en juegos interactivos y el equipo del mismo museo, entre otros, trabajaron codo a codo para llevar a buen puerto el objetivo. Fueron más de veinte equipos con distintas especialidades, incluida una empresa española que fabricó las reproducciones realistas de flora y fauna.

“Además se convocó a científicos, los que desde sus distintas especialidades nos ayudaron a enfocar y validar los contenidos”, agrega Müller.

También hubo otros desafíos. Por ejemplo, al ser el palacio un edificio declarado monumento nacional, la museografía debía respetar los espacios y proponer ambientes atractivos sin ocultar el edificio.

“Además, la propuesta de guión debía aprovechar la colección existente y ser un contrapunto importante para la ciudad de Valparaíso y su oferta cultural”, concluye Müller.

 

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