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Consejo de la Cultura destaca cumplimiento en creación de centros artísticos juveniles

Cultura - El Mostrador

Buenas intenciones y falta de concreción: Consejo de la Cultura ha cumplido 4 de las medidas presidenciales prometidas

por 30 marzo, 2015

Buenas intenciones y falta de concreción: Consejo de la Cultura ha cumplido 4 de las medidas presidenciales prometidas
De las medidas culturales adelantadas por la Presidenta Bachelet, el CNCA señala que se ha cumplido un 13,3% de éstas, situación que a un año de gobierno los tiene "muy contentos". Más allá de que este porcentaje está por debajo del 25 % por ciento que debería llevar para cumplir en cuatro años el programa de gobierno en materia cultural, instituciones e intelectuales reconocen buenas intenciones, pero falta de concreción e insisten que el problema no está en el grado de cumplimiento, sino en cómo se están cumpliendo.
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A un mes y medio de que la Presidenta Bachelet de cuenta al país del estado de cumplimiento de su gobierno el próximo 21 de mayo, el gobierno de la Nueva Mayoría puede anotar varios avances, aunque la mayoría con cumplimiento parcial, sin lograr despejar gran parte de las dudas.

Una de las medidas que ejemplifican lo anterior y que el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes considera cumplidas, tiene que ver con los Centros de desarrollos artísticos (CREA) en regiones. A la fecha se han creado dos de los 15 centros prometidos, pero la crítica no apunta a la cantidad, sino a la calidad y a la promoción de los mismos, pues a dos y tres meses de su inauguración, muy poco gente sabe que existen. Situación similar ocurre en otras áreas, como la Ley de Libro, donde intelectuales reparan que el problema de las promesas de gobierno no radica en su grado de cumplimiento, sino "en cómo se están cumpliendo".

En el CNCA aclaran que su responsabilidad no está centrada en las promesas de campaña de Bachelet sino en el programa de gobierno.

“El programa de la presidenta Michelle Bachelet, en materia de cultura, se elaboró dentro del comando, durante su periodo de candidatura”, pero “esa no es materia que sea de competencia del Consejo de la Cultura, pues a esta institución le corresponde responder al programa de gobierno, una vez que la presidenta fue elegida por votación popular”.

LOS CREA

Considerado como uno de los puntos claves en materia cultural, a la fecha se han inaugurado dos centros de desarrollo artístico (CREA): uno en Arica y otro en Valdivia.

En la localidad nortina la creación del mismo sin duda representa un avance, dado que no había ningún centro cultural público. Sin embargo, el CREA comenzó a funcionar recién en diciembre, en un céntrico edificio arrendado, y la última entrada de su web es de su inauguración oficial, el 6 de enero, hace casi tres meses. Su ubicación definitiva estaría en la ex cárcel, pero recién en un año y medio.

"La principal crítica que se puede generar es que todavía no hay una promoción correcta del espacio en colegios de la ciudad", comenta un ariqueño ligado al mundo cultural. "Si bien el CREA está ubicado en un edificio céntrico y cuenta con los implementos técnicos, considero que la falta de experiencia y la miopía de algunas autoridades que no entienden lo que es un centro cultural y menos un centro de arte y creación, le resta al proyecto. Han pasado tres meses y mucha gente en Arica desconoce el sitio".

Valdivia no lo hace mucho mejor: también funciona en una casa arrendada del centro de la ciudad, demasiado chica para funcionar tal y como se pretende, según quienes lo conocen. Su futura ubicación sería la ex estación de trenes de Valdivia, que será remodelada, en dos años más. Su web, en tanto, funciona en una página del sitio vimeo y no se actualiza hace dos meses.

LAS PROMESAS

En el programa de Bachelet, las promesas son múltiples: apoyar el funcionamiento de la infraestructura local o regional ya existente, crear un Fondo para que personas y organizaciones desarrollen iniciativas, un programa de pasantías para que artistas se instales en comunas más pequeñas, la creación de un programa para la difusión del arte indígena, la creación de más bibliotecas y una nueva política para los museos. Además se promete duplicar el presupuesto de cultura en cuatro años.

Asimismo, se prometen los ya mencionados CREA, un programa para que niños desarrollen sus habilidades artísticas, fortalecer las escuelas artísticas existentes, un Plan Nacional del Libro (que sería presentado el 23 de abril, según el CNCA), un Plan de Fomento de la Industria Creativa, un perfeccionamiento del Fondart, un Ministerio de Cultura propiamente tal, más cultura en la televisión pública y un programa de recuperación patrimonial, entre otros.

¿Qué ha cumplido el gobierno hasta el momento?

Desde el CNCA cuentan entre los compromisos materializados la creación de un Programa Nacional de Desarrollo Artístico en la Educación dirigido a niños y niñas pertenecientes a establecimientos de educación básica subvencionada, de un Plan Nacional de Fomento de la Industria y Economía Creativa Chilena y del Comité Interministerial de Economía Creativa.

“Gracias al trabajo y al compromiso asumido por nuestra institución hemos dado cumplimiento completo a cuatro medidas, las que equivalen al 13,3% del programa de gobierno en el ámbito cultural”, revelan, mientras señalan “avances” en otras medidas.

“Como Servicio nos encontramos contentos con el avance que hemos logrado en este primer año de gobierno, sin embargo estamos conscientes que debemos continuar trabajando para dar cumplimiento a las 26 medidas que se encuentran ya en proceso”, agregan.

LO QUE FALTA

¿Pero qué dicen los especialistas y actores del ámbito cultural de las promesas y su cumplimiento?

Pablo Chiuminatto, académico de Pontificia Universidad Católica y consejero para la Región Metropolitana del CNCA, admite que “pensar (que el programa) que es viable tal como se redactó y chequearlo luego de un año, es complejo”.

“En buen chileno, se ha hecho lo que se puede con una institucionalidad que no siempre integra los estamentos que conforman las distintas áreas culturales”.

Para otros el problema es anterior, y responde a los redactores del programa. Patricia Díaz, gestora cultura, doctora en Estudios Americanos y responsable del sitio laculturaviva.cl, señala que “responde a criterios emanados de las bases profesionales de la gestión cultural. Es decir, recoge aspiraciones diversas de quienes han estado trabajando desde niveles profesionales de la gestión cultural, no así de la ciudadanía  de ‘a pie’”.

“El problema radica en que al ser un ideal de un sector de expertos,  fundamentalmente venido desde las ciencias sociales y humanistas -léase academia- más que del sector de los artistas y de los trabajadores de la cultura, y de la  ciudadanía, carece de operatividad”, explica Díaz. “Les es difícil llevarlo a cabo, ‘hacerlo carne’. Y si a esto sumamos, el flagelo de la ‘mala política’,  fenómeno también instalado en  los últimos tiempos,  donde los cargos en cultura son por cuoteo político, es más difícil es concretarlo, aunque la presidenta se esmere en que debe cumplirse a cabalidad”.

¿Y EL MINISTERIO?

Sin duda la creación del Ministerio es la deuda más importante. Para Rosario Carvajal, presidenta de Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales, lo fundamental es que sigue sin presentarse el proyecto de ley, aunque concede que el tema se alargó por la consulta indígena, “pero eso debería haberse considerado desde un principio en el proceso”.

“Se ha ido postergando debido al difícil equilibrio entre lo que se quiere y lo que se puede”, señala Chiuminatto. “Lo detuvieron primero por la consulta indígena, que acaba de concluir hace unos días. Pero además los diálogos sectoriales y regionales implicaron tiempo. Entiendo el objetivo, pero me parece complicado preguntarle a todo el mundo al inicio y no asegurar la retroalimentación una vez que se establezca un proyecto concreto”.

El académico señala que al asumir Bachelet, se borró a priori cualquier vestigio del diseño propuesto por el gobierno anterior. “Había que hacerlo de nuevo porque sí. Hoy lo que se conoce es un ‘borrador’, que tiene una serie de vacíos graves. Esto ha sido expresado por distintos estamentos del propio CNCA, así como por consejeros nacionales y regionales, y también por personalidades del arte y la cultura”.

Para Chiuminatto, lo ideal sería que “vuelvan a consultarnos antes de llevarlo a la Cámara. Por otra parte, desgraciadamente sabemos que la prioridad de los parlamentarios respecto a las políticas culturales -según un reciente estudio del Observatorio de Cultura- es muy menor. Sólo existe una comisión de cultura en la Cámara de Diputados; para los senadores, la cultura no existe”.

Díaz también apunta a los parlamentarios. “Están muy lejos  de estos temas, por tanto, para que se legisle hay que insistir mucho en ponerlo en tabla y se observa debilidad del CNCA en hacerse notar en esos trámites esenciales, para llevar a cabo una legislación cultural como la que necesitamos”.

PRESUPUESTO

Una segunda promesa clave, sin duda, duplicar el presupuesto para cultura. El problema es el punto de partida. Así lo señala Díaz. “Difícilmente puede concretarse o llegar a resultados significativos para superar el drama cultural chileno, teniendo un 0,37% del presupuesto en cultura… aunque llegue el 2016 a un  0,74%. Al menos debería llegar al 1%, aunque la Unesco pide un mínimo de 2%”.

Para Chiuminatto, el problema además es a quién se le asignan esos fondos. “Ese nuevo presupuesto está destinado a Fondos Concursables, que como bien sabemos es la forma tradicional de asignación desde la creación del FONDART en 1992. Sin embargo, sabemos bien que ese modelo se ha vuelto insostenible y que favorece a los mismos segmentos, grupos sociales y geográficos que acceden a otros procesos de alcance nacional, como la educación o la salud. Por lo tanto, ese aumento presupuestario no asegura ninguno de los criterios fetiches en cultura: ni acceso y ni oferta”.

Como consejero del CNCA, Chiuminatto ha presentado junto a sus pares un documento sobre la necesidad de establecer un nuevo sistema. “Temo que la duplicación de los fondos sea sólo para el bienestar de los gremios, cuya fuerza está representada por aquellas líneas que tienen una ley que las respalda. Basta mirar las sumas que se reparten en el área audiovisual… vayamos a ver cuánto hay para nuevos medios, folclor, artesanía o educación artística. Es ahí donde se evidencia la verdadera voluntad detrás del programa de gobierno, que pueden sonar muy bien, pero que en la práctica deben superar veinte años de derivación de la responsabilidad cultural a la iniciativa particular de los creadores o cultores”.

“Aumentar los fondos puede ser bueno, pero es absurdo mientras las propias divisiones del CNCA no tienen personal ni recursos para poder implementar las políticas, líneas de estudio y seguimiento, o la difusión. Me parece triste”, remata.

Para el académico, hoy los fondos están dedicados a repartir el dinero para que otros ejecuten. “Es una forma de tercerización, pero no tienen recursos para el aumento de la planta, ni para especialistas que puedan ayudar a que el propio programa presidencial, con un presupuesto duplicado, sea ejecutado de forma seria y responsable. Los fondos concursables están distorsionando la realidad artística de Chile”.

Esos fondos no alcanzan para todos, según Díaz, para quien la gran debilidad de Fondart son los pocos recursos económicos asignados. “Sólo un tercio del total de proyectos que debería clasificar, es decir, que obtiene  el 100% en su evaluación,  puede premiarse”, advierte.

SIN RETROALIMENTACIÓN

Para Chiuminatto, en cuanto a las propuestas de campaña en general “hay buenas razones para pensar que todas han tenido al menos un inicio, un intento”.

“Sin embargo, insisto que el programa evidencia que no fueron consideradas las dificultades prácticas que implica poner juntos a estamentos del Estado que en realidad están separados y, en algunos casos, muy distantes. Eso le hace falta a todas las iniciativas del programa, principio de realidad”, alerta.

Al académico, más que el cumplimiento de las promesas, le preocupa cómo se están cumpliendo. “Por ejemplo, para el diseño de la Política del Libro y la Lectura, se convocó a mucha gente, pero sólo algunos para su redacción. Luego de ese amago democrático, no se entregó el documento para que hiciéramos observaciones a quienes habíamos participado”, dice.

Algo similar ocurre con el Ministerio. “Primero te preguntan, luego hay que asumirlo. No hay realmente un espíritu de retroalimentación a la hora de la redacción final con especialistas y expertos. No se aceptan críticas. Si lo haces, te tildan de ‘facho’”, lamenta.

De hecho Chiuminatto ha solicitado en varias ocasiones que la funcionaria del CNCA a cargo del proyecto de Ministerio, Vitalia Puga (una abogada que antes trabajó en mercados regulados , medio ambiente, asesoría legislativa y políticas públicas), los reciba como Consejo Regional Metropolitano. “Simplemente no hemos recibido ni siquiera una respuesta. Cuando se conozca, veremos las buenas ideas así como las no tan buenas, hechas ley”.

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