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Ernesto Ottone Ramírez: “La cultura, lo primero que tiene que tomar en cuenta en los espacios culturales, es el usuario"

por 12 mayo, 2015

Ernesto Ottone Ramírez: “La cultura, lo primero que tiene que tomar en cuenta en los espacios culturales, es el usuario»
Hace algunas semanas, el entonces director del Centro de Extensión Artística y Cultural (CEAC) de la Universidad de Chile, Ernesto Ottone Ramírez, concedió una entrevista a El Mostrador Cultura+Ciudad, en el marco de los nuevos proyectos que estaba impulsando el Ceac. En esta entrevista reproducimos su visión respecto de las audiencias -en el contexto de las orquestas-, el acceso igualitario a la cultura, sobre los ciclos de las jefaturas en la gestión cultural y el financiamiento público en Cultura.
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Hace algunas semanas, El Mostrador Cultura+Ciudad entrevistó al nuevo ministro de Cultura, Ernesto Otonne Ramírez, en el contexto de los nuevos proyectos que estaban impulsando a la cabeza del Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile. En esta oportunidad reproducimos sus principales respuestas, donde se explaya sobre su visión de la cultura y las artes, con conceptos que ahora serán puestos a prueba.

“La cultura, lo primero que tiene que tomar en cuenta en los espacios culturales, es el usuario, y el usuario es el que se suben al escenario y el que se sienta en el público”, señaló, por ejemplo, en esa conversación.

“El 90% del financiamiento en cultura es del Estado, sea local, regional o estatal”, señaló también.  “Por lo tanto pasa lo mismo como cuando uno paga impuestos, uno exige que se vayan a cosas que sirvan para el país. Creo que todo espacio cultural es un aporte”.

La precariedad de la política cultural

En ese momento, claro, Ottone habló como miembro de la Universidad de Chile, una entidad pública que como muchas otras debe autofinanciarse, con un Estado que se desentiende de sus responsabilidades, y donde la Orquesta Sinfónica nacional, por decir algo, en realidad depende de la universidad pública.

En el diálogo, Ottone criticó, por ejemplo, entre otros, la inexistencia de un verdadero Teatro Nacional en Chile, y lo comparó con el Teatro Nacional de Lima, de cien millones de dólares, inaugurado en 2012 y “uno de los tres más lindos que he visto en mi vida”.

“Chile, con esta cosa de que los cuerpos estables (como la Orquesta) estén bajo el alero de una universidad, es una excepcionalidad dentro de América Latina. La Universidad de Chile antiguamente era el centro del desarrollo cultural del país” y desempeñaba su función por “una delegación del Estado, cuando era pública y gratuita”. Pero ahora para Ottone, la institucionalidad cultural –particularmente con la creación del Ministerio de Cultura- está madura para cambios en ese sentido.

Ejemplo de la precariedad actual sobran. Por ejemplo, la Orquesta Sinfónica toca desde hace treinta años en una sala arrendada, con un costo de siete millones de pesos mensuales, porque el Estado nunca se decidió a construirle un recinto acorde.

“Santiago es la única capital de América Latina que no tiene sala de concierto (pública). Faltaba en Perú y Ecuador, pero ya está, se hizo. Nosotros estamos atrasados cerca de treinta años”, fue otra de las cosas que señaló en relación a un espacio público de esa naturaleza, un proyecto que de hecho encabezaba en la casa de estudios.

Ottone admitió que el insuficiente aporte del Estado podía obligar a las orquesta a someterse a los privados en, por ejemplo, la elección de los lugares de las giras. “Eso no es normal. En el futuro o el Estado asume que quiere una Orquesta Sinfónica Nacional o no, a pesar de tener la segunda más antigua del continente. Que no tengamos un Centro Coreográfico, a pesar de que el Ballet Nacional es el más antiguo de América Latina, no es secundario, es grave”, dijo.

En aquel momento, hace apenas unos meses, Ottone no pensaba en asumir otros cargos. De hecho, en la entrevista, consultado sobre la posibilidad de encabezar otras entidades, como el Teatro Municipal, Ottone fue enfático para señalar que “yo estoy feliz donde estoy, no ando buscando otros caminos”.

“Hasta hace cinco años yo nunca había pensado en poder estar a cargo de cuerpos estables, porque todos mis proyectos eran la construcción de centros culturales, y de proyección de políticas públicas desde lo local, siempre pensando en el continente y no en el contenido”, respondió.

Las audiencias

En el contexto de la Orquesta, otra de las cosas que hizo Ottone fue destacar la importancia de las audiencias culturales, y puso como ejemplo los precios bajos de la orquesta de la universidad para llegar a un público más amplio.

“Nuestro público ha bajado mucho a nivel de edad. Eso tiene que ver con la programación artística, pero también en cómo desarrollamos una cercanía con esa audiencia”, señaló.

En ese sentido, Ottone aboga por un acceso igualitario por la cultura, y puso como ejemplo la Sala de Conciertos a construirse en la Casa de Bello, donde a diferencia del Teatro Municipal de Santiago o el de Las Condes, el espectáculo se escucha igual de bien desde cualquier lugar, sin importar el precio pagado.

Otro elemento fundamental en su forma de trabajo es cómo interactúa con los trabajadores. En la Universidad de Chile, Ottone también dice haberse caracterizado por un constante diálogo con los miembros de la Orquesta, por ejemplo.

“La relación establecida con los músicos la he trabajado. Al principio todo el mundo me dijo, ‘prepárate, porque se te viene el mundo abajo’, y la verdad es que no. Hay muchas reuniones con los sindicatos y nos damos cuenta que finalmente todos estamos buscando el mismo camino”. De hecho, Ottone incluso llegó a pedir al Senado un aumento de sueldo para estos artistas, que no han tenido ninguno en los últimos veinte años. Habrá que ver cómo será ahora su relación con los miembros del CNCA, por dar un ejemplo.

Los ciclos

Otra cosas que está clara es que para Ottone, los cargos tienen fecha de caducidad. El gestor tuvo la oportunidad para hablar de los periodos de trabajo que deben cumplirse en las instituciones, tras ser consultado por el cambio de jefaturas en el Teatro Municipal.

“Las instituciones tienen ciclos y procesos, igual que las direcciones. Yo en Matucana 100 estuve nueve años y fue suficiente. Diez años a cargo de una entidad es suficiente, porque las direcciones le ponen un nuevo ímpetu, una nueva forma y una nueva visión a la institución”, declaró.

“Lo que me parece esencial es que no cambie nunca la misión”, agregó. “Ahora, la visión es cómo le pones elementos de modernidad a la audiencia, con nuevos proyectos, y para eso hay que buscar una persona que tenga ganas de mantener lo que hay y de reinventar”, algo que bien podría aplicar al nuevo Ministerio de Cultura.

Asimismo, señaló que “cuando hablas de gestión cultural, tienes que tener claro que siempre en gestión de instituciones culturales, tienes que tener una línea editorial. Puede ser que a la gente le guste o no, pero debes saber cuáles son tus horizontes y límites”, en este caso en referencia a qué músicos debía acoger o no este teatro.

También habló de los recursos públicos –no municipales- dedicados a la entidad, y dijo: “El 90% del financiamiento en cultura es del Estado, sea local, regional o estatal. Por lo tanto pasa lo mismo como cuando uno paga impuestos, uno exige que se vayan a cosas que sirvan para el país. Creo que todo espacio cultural es un aporte”, señaló.

“La cultura, lo primero que tiene que tomar en cuenta en los espacios culturales, es el usuario, y el usuario es el que se suben al escenario y el que se sienta en el público”, añadió, aunque admitió que “el Chile de hace diez años a nivel de infraestructura cultural, con el Chile de ahora, no tiene nada que ver”, y puso como ejemplo la gran cantidad de teatros regionales –en las regiones del Maule o Magallanes, por ejemplo- que se han construido. Algo que contrasta con “muchas salas que tienen problemas para programar porque no tienen financiamiento para mantenerse”.

Por último, Ottone también advirtió cómo ha bajado el financiamiento de las empresas a través de la Ley de Donaciones Culturales, entre otros tras el caso Penta.

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