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Por una ópera para todos

por 31 julio, 2018

Por una ópera para todos
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Luego de múltiples reclamos por la exclusión de la ópera y los coros en la nueva Ley de Fomento a las Artes Escénicas, los senadores han acogido parcialmente la demanda de nuestro gremio y el 1 de agosto se pondrá otra vez en discusión en la Comisión de Cultura del Senado.

Esta vez, por el ítem ópera, se abordará el tema del origen de los fondos a inyectar y cuál será el monto comprometido por el ejecutivo, sean ellos para la inclusión en la misma ley que se discute o en una nueva ley específica para estas disciplinas artístico escénicas.

En este escenario, nos inquieta sobremanera si la discusión estará mediada por la información suministrada por quienes sostenemos estas artes o sólo por los directores de los teatros de ópera.

Sabemos que hemos entrado tarde en la discusión, que actores, titiriteros y circenses trabajaron durante cuatro años en la concreción de este sueño de contar con una ley de fomento a las artes escénicas. No obstante, sabemos también que no hubo un llamado a dialogar ni a construir en conjunto con ninguno de los hacedores de las artes escénicas musicales.

Lamentamos que haya una visión distante y estática de lo que una ópera puede ser, pues en Chile ha habido y sigue habiendo mayoritariamente una visión hegemónica que la asocia a una élite. La ópera no es eso. Los cantantes líricos y quienes cantamos en coros no venimos de la élite; realizamos un arte que en Chile no ha sido canalizado en políticas culturales que la acerquen a la gente. Nosotros no hemos tenido voz ni voto en el modo de asignación y distribución de recursos para la ópera que se utiliza desde hace más de treinta años.

No obstante, valoramos la existencia del Teatro Municipal de Santiago, que genera las principales y escasísimas plazas de trabajo estable en música de todo el país.

Esperamos que los senadores tengan la claridad para visionar un desarrollo de la ópera y el canto coral para todos, con nuestra participación en esa construcción, sin entregar una vez más en sobre cerrado el tema a los directores de los grandes teatros, quienes siguen exhibiendo una cada vez peor valoración de los artistas chilenos.

Si antes podíamos al menos audicionar para los roles operísticos, hoy traen a artistas extranjeros que cumplen malos desempeños, que reciben cachés onerosísimos, en desmedro de los chilenos que reciben mucho menos por los mismos roles, y esto cuando tienen ocasión de asumirlos.

Esto obedece a que se han desentendido totalmente del rol que podrían cumplir en beneficio del país, esto es, nada menos que formar nuevas y mejores generaciones de cantantes, directores y todas las disciplinas que participan en este arte, para beneficio de nuestro desarrollo cultural. Por el contrario, mientras los directores de teatros sean agentes de cantantes, esto seguirá moviéndose por criterios distantes del bien común.

Insistimos en lo fundamental, esto es, que la Comisión de Cultura del Senado interlocute con los artífices y protagonistas del arte sobre el cual se legislará, para que empecemos a acercarnos a una ópera inclusiva y efectivamente para todos los chilenos.

Paula Elgueta es cantante lírica, directora de coros y psicóloga. Es vicepresidenta de la Asociación de Cantantes Líricos de Chile.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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