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Diamela Eltit: "Desigualdad se ha transformado en una palabra técnica, sin cuerpo"

por 22 febrero, 2019

Diamela Eltit: “Desigualdad se ha transformado en una palabra técnica, sin cuerpo”

Crédito: Koji Furukawa

La escritora realizó una ponencia en la última versión del Congreso Futuro, que se realizó del 15 al 20 de enero pasado. Aunque reconoce avances en el tema de la desigualdad de género, pide cambios mayores y asegura que no basta con “tener unas dos o tres mujeres en directorios". También alertó sobre cómo inciden los cambios tecnológicos en los problemas de género y advirtió sobre Facebook.
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"Ya sabemos de manera irrebatible que en Chile y América Latina, existe y transcurre una impresionante desigualdad, que no ha dejado de profundizarse, a tal punto que ya la palabra misma desigualdad ha perdido su dramatismo, para transformarse en una palabra técnica, retórica, sin cuerpo, sin territorios, sin habla".

Con estas palabras, la escritora y académica Diamela Eltit comenzó su ponencia en la última versión de Congreso Futuro, que se realizó del 15 al 20 de enero.

En la principal reunión anual de científicos e intelectuales del país, celebrada en el ex-Congreso Nacional y regiones, organizada por la Comisión Desafíos del Futuro del Senado y la Fundación Encuentros del Futuro, la Premio Nacional de Literatura 2018 fue parte del panel “Desiguales, la importancia de tener una voz”.

El tema de la desigualdad y de los marginados ha marcado su producción artística. Ella considera que el tema tiene varias aristas y en muchos países de Latinoamérica, incluido Chile, se hace patente en la desigualdad económica, de género y tecnológica.

Desigualdad fragmentada

Para Eltit, el tema de la desigualdad en Chile es dramático y hoy se ha fragmentado. El sistema ha instalado la idea de distintos tipos de segregados, "los buenos y los malos". En este último segmento se encontraría la delincuencia, que se presenta como un factor que provoca pavor en la ciudadanía.

“La desigualdad es un paradigma muy dramático de la sociedad chilena. No ocurre solamente en Chile, sino en múltiples países, pero en Chile es bien intensa", señaló.

"Entonces, esa desigualdad opera en su interior, en el sentido de que la desigualdad se fragmenta, sobre todo en los sectores populares, produciendo buenos segregados y malos segregados, o buenos desiguales y malos desiguales, fundamentalmente a través del tema de la delincuencia, delincuencia que ha existido siempre y seguirá existiendo", explicó.

Eltit apuntó a un crecimiento exponencial, donde más desigualdad se vincula con más delincuencia.

"Y en ese sentido, la voz que más escuchamos, con respecto a los sectores vulnerables, es esa imagen del delincuente que aterra y que provoca en la ciudadanía un cierto pavor, pero lo que no se pregunta es qué produce ese nivel de desigualdad. Esa es una voz negativa, una voz dramática", acotó.

A pesar de este fenómeno, Eltit no se manifestó pesimista. Rescató las voces que luchan por evidenciar esto desde otra mirada, específicamente de las feministas, en las que reconoce como "la más significativa, la más candente, la más interesante, la más sugerente".

"Creo que ahí hay una voz que hay que escuchar y hay que esperar cómo se estructura a lo largo del siglo XXI, porque a mí, personalmente, me parece la voz más poderosa, porque ahí hay una desigualdad basal, histórica, milenaria, que si bien la mujer puede mejorar algunas maneras de transcurrir en los sistemas sociales de todos los tiempos, siempre eso es desigual, su emergencia es desigual. Pero se levantó una voz, esta voz masiva, que no fue una voz aislada, sino un conjunto de voces”, celebró.

Desigualdad de la mujer

Eltit añadió que valora la lucha de las feministas y reconoce esta voz, porque considera que la desigualdad de la mujer es la más dramática y castigadora, sobre todo en los sectores más vulnerables.

“Las mujeres son castigadas por el sistema. Si uno ve los salarios que las mujeres ganemos menos que los hombres, hay niveles y niveles de ganar menos, porque los sectores donde están las trabajadoras precarizadas ganan muy poco, más encima ganan menos que los hombres en el mismo trabajo", criticó.

"Ese es el punto más dramático y el punto donde se ve la lectura que hace el sistema de la mujer, porque para que a ti te paguen menos por un mismo trabajo, tienes que valer menos, sino no te pueden pagar menos", dijo. "El trabajo es uno de los signos más claros de ese desvarío de la mujer con respecto a los salarios, entendiendo que el salario es lo que te mantiene. No estamos hablando de riquezas, me estoy refiriendo a trabajar para mantenerse y mantener una familia".

Eltit también consideró que lo más importante del feminismo es que ella lo relaciona “con todas las formas de exclusión”, y en este sentido valora el trabajo de las feministas, pero reconoce que este movimiento no es único. Siempre ha habido diferentes visiones, pero lo que las une es la lucha contra la desigualdad, y eso es lo que debe ser el punto en común que mantenga unido el movimiento, refrendó.

“Por eso es importante pensar aquella desigualdad y unir aquellas voces, con todas sus diferencias, porque estas diferencias han sido dentro de una matriz, muy interesantes, pero dentro de estas diferencias hay que seguir trabajando en un horizonte común, que es un tema de mucho tiempo. Los especialistas dicen que para que se logre una igualdad de salarios falta como un siglo. Pero creo que el siglo XXI podría ser un siglo feminista”.

No basta con dos o tres mujeres en puesto claves

La Premio Nacional también reconoció avances en el tema, pero recordó que la desigualdad no se soluciona con cambios menores, que para ella son solo cosmética para ocultar la desigualdad mayor. "Es necesario un cambio profundo en el sistema", advirtió.

“Hay que entender que no se trata de tener unas dos o tres mujeres en directorios", expresó, para llamar a una reconstrucción de los discursos, "y para eso tienen que reconstruirse los discursos de la familia, de la ley, de todas las instituciones. No es solamente que pongas tres mujeres acá y dos mujeres allá, eso es una cosmética, una máscara".

Para la intelectual, "hay que ver que el sistema es muy inteligente. Es necesario seguir pensando muy lúcidamente, no se trata únicamente de poner mujeres en lugares visibles, sino que se trata de una reformulación discursiva, de un repensar el concepto de género".

Desigualdad y tecnología

Por último, Eltit destacó la tecnología como un factor importante en el tema de la desigualdad. Alertó que el avance tecnológico podría ser clave para aumentar la desigualdad, y que el reemplazo de trabajadores por máquinas podría generar segregación. Por eso, para ella es fundamental revisar cómo se enfrenta el tema del trabajo para evitar más desigualdad.

"La tecnología es un factor complejo para el aparato social. Es el desplazamiento de lugares de trabajos, porque efectivamente la tecnología va a ocupar lugares de la fuerza de trabajo de millones de personas", aseveró. "Entonces hay que ver cómo se enfrenta el tema de los trabajadores y trabajadoras, porque si esos lugares de trabajo son ocupados por máquinas, eso va acrecentar la desigualdad".

También manifestó su mirada sobre la tecnología referida al ámbito de las redes sociales. Al respecto planteó que hay que estar atentos a estas tecnologías, porque generan deseos que finalmente hacen caer en trampas en donde el usuario es un insumo que puede ser manipulado en decisiones fundamentales para la sociedad.

"Hay que pensar que los aparatos tecnológicos tampoco son inocentes y pretenden ganancias en todas sus vertientes, eso hay que mirarlo atentamente", advirtió.

"Ahora, yo pienso que los lugares son porosos y que siempre el deseo puede evidenciar ciertas trampas, como Facebook, que no es un aparato individual, como se cree por su estructura, sino que es una máquina de producción que se vende en la bolsa de Nueva York, de un lugar de espionaje global y además un lugar donde se pueden intervenir elecciones políticamente. Facebook está completamente pauteado, nadie puede cambiar las reglas del juego, y el usuario es solo un insumo", concluyó.

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