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CULTURA|OPINIÓN

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Fulgor y agonía de la villa San Luis

por 28 junio, 2019

Fulgor y agonía de la villa San Luis
"Nos resulta inaceptable la colusión del Consejo de Monumentos Nacionales con los grandes intereses inmobiliarios, que normalmente son incompatibles con la defensa de nuestros valores patrimoniales", escribe Miguel Lawner, Premio Nacional de Arquitectura, en esta columna que repasa los principales hitos de la ex Villa San Luis de Las Condes. Sus últimos vestigios fueron condenados a desaparecer para construir un centro de negocios, allí donde la Unidad Popular creó una emblemática urbanización, ejemplo de integración social en el corazón del barrio alto.
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Abril de 1972

En esta fecha, hicimos entrega de los primeros 250 departamentos en la Villa San Luis de Las Condes, el conjunto habitacional que a esas alturas habíamos bautizado como población Ministro Carlos Cortés, en homenaje al ministro de la Vivienda fallecido poco antes, y bajo cuyo mandato se había implementado nuestro primer programa habitacional.

Planificamos la entrega un día domingo, en lo que constituyó una actividad conmovedora e inolvidable. Algunas familias provenían de las riberas del Mapocho, otras llegaban de las inmediaciones de la faena, adonde habíamos establecido un campamento en tránsito.

Del barro al pavimento, de la oscuridad a la luz, de un modesto rancho a un confortable departamento. Para la mayoría constituía un sueño inalcanzable. Varias madres lloraron al recibir las llaves de manos de los dirigentes poblacionales, quienes manejaron toda la operación con extremo celo.

Muchachos investidos de una autoridad conferida por sus propios compañeros y que se comportan como auténticos dueños de casa. Conocen los planos al detalle, las asignaciones, los números de los departamentos. Instruyen con seguridad acerca del manejo de artefactos sanitarios o tableros eléctricos. Aconsejan el abandono de trastos inútiles. “¡Para qué se trae estas tablas podridas, compañerita!…vea los lindos closets que le tenemos".

En la misma sesión del Consejo de Monumentos Nacionales, se aprobó la propuesta presentada por la Inmobiliaria Presidente Riesco, consistente en la construcción y financiamiento de una suerte de cápsula, ubicada adyacente a las torres de su propio proyecto y que se definiría mediante un Concurso de Arquitectura.

28 de diciembre 1978

Las últimas 112 familias de la Villa San Luis son desalojadas el 28 de diciembre de 1978, como una acción macabra en la medianoche del día de los inocentes.

“Se acordonó el sector y se ordenó a las familias que salieran con sus cosas inmediatamente. Unos 500 carabineros fueron los encargados de trasladarlas a sus lugares de origen… 20 familias quedaron en una cancha de fútbol en el paradero 37 de Santa Rosa, ocho en medio del camino a San José de Maipo, cuatro en un basural en las inmediaciones de Lo Curro, y unas ochenta en Renca. Arrasaron con todo. No respetaron que los niños estuvieran durmiendo, que hubiera mujeres embarazadas”.

Sábado 29 de julio de 2017 

El Diario Oficial publica el decreto que declara Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico, a la "Villa Ministro Carlos Cortés (Villa San Luis de Las Condes)", ubicada en Presidente Riesco Nº 5885 y Pasaje Urano Nº 651, comuna de Las Condes, provincia de Santiago, Región Metropolitana. En sus fundamentos, el decreto señala lo siguiente:

“Que, este proyecto, que contemplaba en su primera etapa cerca de 1.000 viviendas, fue emblemático desde el punto de vista político y social, por romper con la segregación socioeconómica de la ciudad, integrando a la población de diversos niveles socioeconómicos en un mismo espacio urbano”.

26 de junio de 2019 (el mismo día en que el presidente Allende habría cumplido 111 años).

El Consejo de Monumentos Nacionales refuta los atributos que había valorado dos años antes y aprueba la demolición del último bloque sobreviviente en la Villa San Luis, de los 27 que incluía el proyecto original. La decisión se apoya en un informe de la oficina de Ingeniería VMB, contratada por la empresa inmobiliaria Presidente Riesco.

Este informe es refrendado por el departamento de Ingeniería del MOP, que seis meses antes, había realizado un peritaje de la estructura dañada, declarado recuperables los dos pisos inferiores del edificio.

El informe contratado por la Inmobiliaria Presidente Riesco sostiene que “esa estructura reviste un alto riesgo a la integridad de las personas que transitan por el lugar (…) no es posible requerir que se recupere o rescate alguno de los pisos inferiores, porque la demolición debe lograr echar abajo todo el edificio para liberar todos los mecanismos en equilibrio inestable presentes”.

Contratar y financiar directamente un informe de estructura por parte de quién ha estado sistemáticamente intentando demoler el Bloque 14, no podía arrojar otro resultado sino el que conocemos. Dicho informe, constituye, de hecho, una campaña de terror, advirtiendo sobre la inminencia del eventual colapso del edificio.

La demolición de los elementos dañados en un edificio de valor patrimonial que se desea conservar, total o parcialmente, tiene lugar frecuentemente, en cualquier lugar del mundo y no reviste riesgos, si se toman las debidas precauciones que aconsejen los especialistas en la materia. De otra manera, varios tesoros patrimoniales de la humanidad habrían desaparecido.

En la misma sesión del Consejo de Monumentos Nacionales, se aprobó la propuesta presentada por la Inmobiliaria Presidente Riesco, consistente en la construcción y financiamiento de una suerte de cápsula, ubicada adyacente a las torres de su propio proyecto y que se definiría mediante un Concurso de Arquitectura.

Si fuera inevitable la demolición del edificio existente, ¿cuál es la razón de no mantener sus cimientos y el radier del primer piso, como último vestigio de la memoria histórica, levantando sobre ellos el Sitio de Memoria, o un Museo de la Ciudad como plantea la Fundación San Luis y las organizaciones sociales que representan a las familias desalojadas?

El Consejo de Monumentos Nacionales es una institución, que por ley tiene la responsabilidad de velar por el respeto a nuestros valores patrimoniales. ¿Cómo puede ignorarlos, aceptando una propuesta que antepone los intereses de una empresa inmobiliaria?

Es como si los herederos de Hitler hubieran dicho cómo y donde debía levantase el Museo del Holocausto construido en Berlín.

Nos resulta inaceptable la colusión del CMN con los grandes intereses inmobiliarios, que normalmente son incompatibles con la defensa de nuestros valores patrimoniales.

Junto a las organizaciones de las familias despojadas de un bien raíz adquirido conforme a todas las normas vigentes a la época, seguiremos defendiendo incansablemente, los restos de los muros más nobles levantados en la historia de las políticas de vivienda social ejecutadas en Chile.

El arquitecto Miguel Lawner fue director ejecutivo de CORMU, la institución que tuvo a su cargo la construcción de la Villa San Luis de Las Condes, durante la administración del presidente Salvador Allende. Premio Nacional de Arquitectura 2018.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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