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Investigación revela que plantaciones forestales han dañado el lago Vichuquén

por 22 julio, 2021

Investigación revela que plantaciones forestales han dañado el lago Vichuquén
Un estudio determinó que el reemplazo de vegetación nativa por pino, realizado durante los últimos 40 años, ha sido la transformación más perjudicial en siete siglos de historia. Además pone en peligro la disponibilidad de agua dulce para consumo humano.
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En los alrededores del Lago Vichuquén, Región del Maule, el crecimiento de las plantaciones forestales durante las últimas cuatro décadas, ha opacado cualquier otro cambio en el uso de suelo sobre este territorio. Actualmente, más del 60% de la cobertura vegetal corresponde a especies exóticas invasoras (Pinus radiata).

Las consecuencias de ésta y otras acciones de origen humano, sumado a la megasequía que afecta a la zona central, no sólo están generando problemas a nivel del suelo, sino también a las propias aguas del lago, poniendo en peligro la biodiversidad de este ecosistema, y disponibilidad de agua dulce para consumo humano.

Así lo advierte un reciente estudio multidisciplinario que aborda un extenso análisis en el tiempo: los últimos 700 años de la historia del país, considerando registros lacustres, históricos, climáticos y satelitales. El trabajo, publicado en la Revista Science of the Total Environment estuvo liderado por Magdalena Fuentealba, investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, y contó con el apoyo de un grupo de investigadores de Chile y España, incluyendo a los ecólogos del IEB, Juan Armesto y Claudio Latorre, y científicos de las Universidades de Chile, Católica de Chile y de Tarapacá.

Exceso de nutrientes

Los principales resultados de esta investigación sugieren que la transformación de la cuenca dominada por la actividad agrícola y bosque nativo, a un escenario en el que predominan plantaciones forestales, ha generado un exceso de nutrientes en el lago Vichuquén, principalmente nitrógeno, siendo perjudicial para este ecosistema de la comuna de Curicó, cuya superficie abarca unos 40 km.

“El principal objetivo de este trabajo, fue tratar de entender cómo las diversas actividades humanas y cambios climáticos, han actuado de manera sinérgica, afectando las aguas de este lago durante varios siglos. Así, descubrimos que este reemplazo en la cobertura vegetal preexistente a 1975, por plantaciones forestales, generó un cambio en los aportes de nutrientes al lago, y una mayor acumulación de materia orgánica que, por ejemplo, ha afectado las condiciones de oxígeno y ocasionado una gran acumulación de masas de algas. De esta manera, en la actualidad, el lago Vichuquén es un ecosistema eutrófico, es decir, que posee un exceso perjudicial de nutrientes, lo que tiene efectos nocivos sobre la biodiversidad”, señala Magdalena Fuentealba, también investigadora de la Universidad Católica de Chile.

¿Cómo se han afectado tanto las aguas de este lugar, tan apetecido por turistas y veraneantes?

El equipo multidisciplinario realizó un análisis integral para comprender si los sedimentos lacustres -materiales depositados en el lago- reflejaban los cambios en la cuenca durante períodos clave de perturbación humana, como la conquista española, el inicio de la República de Chile y la Gran Aceleración desde mediados del siglo XX, con el fin de situar la dinámica actual en una perspectiva histórica.

Intensificación de proceso

Fue así como determinaron que los cambios históricos del paisaje no alteraron significativamente los flujos de sedimentos y nutrientes al lago, sino hasta que ocurrió el reemplazo de vegetación por especies exóticas, proceso que sigue intensificándose.

En ese contexto, Magdalena Fuentealba explica que las plantaciones forestales generan un problema en la retención de nutrientes en la cuenca.

“En estas plantaciones se ha visto un uso ineficiente de nutrientes como nitrógeno, potasio y fósforo, empleados como fertilizantes para mejorar el rendimiento de los monocultivos forestales exóticos. Esto hace que cuando caen las precipitaciones en esta zona durante el invierno, se produce un lavado de la cuenca y una mezcla de materia orgánica, que se va por los cursos de agua y llega al lago”.

Menor disponibilidad de agua

Otro problema que conllevan estos cambios, es en la disponibilidad de agua para la población.

“Considerando el escenario de estrés hídrico que está viviendo la zona central de Chile, el panorama es aún más complejo, ya que este exceso de nutrientes en el lago Vichuquén también se traduce en la pérdida de agua dulce, que es lo más necesario para vivir. Y esto sin duda, no sólo es un problema ecológico, sino también social. Este fenómeno es evidente, pues antes esta agua era bebible por las personas, pero ahora ya no”, asegura la investigadora del IEB.

Es por ello que el estudio constituye además un llamado de alerta a frenar el desmedido crecimiento de plantaciones forestales en esta región de Chile.

“Si bien algunos proponen que una de las medidas de mitigación del Cambio Climático es favorecer la actividad forestal, especialmente con especies exóticas, este artículo da cuenta de los efectos colaterales que esto tiene. Por eso también buscamos poner en contexto el problema del Cambio Global. Esto, ya que una de las medidas para mitigar el aumento de temperaturas es incrementar la superficie forestal. Sin embargo, al hacerlo plantando una gran cantidad de árboles exóticos, se genera un cambio en los flujos de nutrientes al lago. Y cuando pensamos en hacer esto y no vemos los efectos perjudiciales, cabe preguntarse si acaso ¿es una buena alternativa seguir intensificando las plantaciones forestales por sobre el 60% de la superficie de una cuenca? Y la respuesta es no”, enfatiza Magdalena Fuentealba.

Al respecto, la investigadora prevé que, de no existir medidas concretas de mitigación, el cambio de uso de suelo hacia el uso forestal en este territorio, seguirá intensificándose durante las próximas décadas, generando un mayor porcentaje de superficie con pinos: un panorama que también se advierte complejo, considerando los otros efectos adversos de los monocultivos forestales, como el alto riesgo de incendios y otros efectos nocivos sobre los ecosistemas y poblaciones humanas.

“Con las plantaciones forestales, hay que tener en cuenta también su ciclo de crecimiento y tala, pues una vez que estos pinos crecen, a los 24-30 años aproximadamente, son talados. Cuando ello ocurre, el terreno al quedar desprovisto de vegetación que retenga los sedimentos y nutrientes en el suelo, genera un incremento del aporte de partículas que van a los lagos, fertilizando estos ecosistemas. Por otra parte, en el contexto de la megasequía que está viviendo el país, un aumento de masa boscosa seca es un aumento de la masa susceptible de ser quemada. Esta zona ha estado muy afectada por el incendio de 2017, donde casi evacuaron el pueblo de Vichuquén”, señala la investigadora.

La reciente publicación constituye un aporte al fortalecimiento de las investigaciones sobre los lagos de Chile central, y los efectos que ha generado la intervención humana durante los últimos siglos. Así es como un estudio anterior, liderado también por Magdalena Fuentealba, analizó el panorama de Laguna Matanzas, en la Región de Valparaíso, mostrando cómo la presencia de plantaciones forestales de los últimos 30 años -principalmente de pinos y eucaliptus exóticos- han alterado el ciclo del nitrógeno mucho más que cualquier otra actividad humana durante los últimos 500 años.

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