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Manuel Antonio Garretón, Premio Nacional de Humanidades: «En el surgimiento o expansión de la derecha radical hay componentes fascistas» CULTURA

Manuel Antonio Garretón, Premio Nacional de Humanidades: «En el surgimiento o expansión de la derecha radical hay componentes fascistas»

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Emilia Aparicio
Por : Emilia Aparicio Periodista El Mostrador
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El sociólogo y docente de la Universidad de Chile conversó con El Mostrador sobre cómo entender el fascismo en el siglo XXI. Al respecto, el académico sostuvo que ya no se puede hablar de proyectos fascistas como los del siglo XX, especialmente en los casos de Italia y Alemania, pero que si hay grupos políticos que toman ciertos elementos facistoides como el autoritarismo, la xenofobia, la explotación de los miedos y el llamado al orden. “Los grupos fascistas organizados no mueven muchas masas, lo que pueden mover son los partidos políticos que combinan elementos de participación en el régimen democrático con componentes fascistoides, aprovechando coyunturas o momentos ya sea de crisis económica o social o situaciones como los problemas en contra las migraciones en otros países”, expresó. Agrega que el neofascismo “sería la combinación de xenofobia, autoritarismo, critica a la democracia liberal explotación de los miedos, incertidumbre, llamado al orden y eso se va a expresar en políticas específicas que tiene que ver con el tema de los migrantes por ejemplo”.


El fascismo italiano y alemán en el siglo XX marcó la vida de la gran parte de los ciudadanos de los respectivos países y también estos regímenes surgieron como antecedentes fundamentales para entender los procesos democratizadores en el mundo. Sin embargo, las discusiones sobre fascismo siguen estando en el debate público en muchos lugares.

En Italia el domingo 17 de octubre de este año más de 50 mil personas marcharon en contra del fascismo para solicitar al gobierno la ilegalización de grupos o actos fascistas, luego de que la sede del principal sindicato italiano fuera asaltado por una turba de militantes del partido neofascista Forza Nova, que está en contra de un pase verde de movilidad.

El Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2007 y doctor en sociología , Manuel Antonio Garretón comentó a El Mostrador que es fundamental diferenciar los fascismos actuales y originales debido a que en el origen del fascismo “hay un proyecto sólido proyecto con una ideología fuerte, que plantea una forma de organización social que de alguna manera se opone drásticamente a las formas más liberales y que en ese sentido va a ser proyectos de sociedad y proyectos políticos necesariamente autoritarios”.

En Chile también surgieron incidentes que podrían ser leídos desde un punto de vista antidemocrático, entre ellos, la marcha antiinmigrante del 25 de septiembre, que terminó con la quema de las pertenencias de migrantes venezolanos en el norte del país.

Estos actos llevan a pensar en cómo se podría pensar el fascismo en el siglo XXI, entendiendo que vivimos en un contexto de globalización y proliferación del neoliberalismo distinto al siglo XX.

Fascismos del siglo XX versus siglo XXI

Garretón explica que un proyecto fascista tiene ciertas características marcadas donde la organización partidaria es relevante y que una vez en el poder el partido único se transforma en la columna vertebral de organización así como el control social a través de un componente nacionalista importante.

Además agregó que cuando fue profesor invitado en la Universidad de Oxford en 1976 le preguntó al director de la misma institución, él cual era experto en nazismo, sobre la definición de fascismo y este le respondió que “fascismo son los regímenes políticos Italia y Alemania y los otros intentan emularlos y copiarlos de cierto modo, entonces es difícil definir el fascismo como tal”. La interrogante de Garretón le surgió debido a que en los años 70 las dictaduras que ocurrieron en América Latina eran denominadas por ciertos grupos de izquierda como regímenes fascistas.

“La izquierda la clasificaba de fascismo porque tenían mucho de los caracteres sobre todo de los regímenes totalitarios o autoritarios y represivo, antipopular también con componentes nacionalistas pero con la diferencia que eran extremadamente liberales en lo económico y que en el caso chileno no querían la participación del Estado pero había una particularidad y era que el elemento central no era el partido político sino que era una dictadura militar básicamente antipolítica y los fascismos eran muy políticos y politizantes e intentaban fanatizar a la sociedad no comprársela solamente a través del mercado y de las políticas económicas”, expresó el sociólogo.

Garretón insistió que en la actualidad no hay regímenes fascistas pero que si hay ciertos movimientos que toman elementos característicos del fascismo del siglo XX, debido a que no se presentan como un proyecto social completo.

Dentro de los elementos que menciona el Premio Nacional están: “el nacionalismo, el autoritarismo, la xenofobia, el antiliberalismo y el orden, el tema del orden es central y fundamental apelando para eso a atacar a todo aquello que esta contra el orden y que por lo tanto tiene que ver lo no es orden es lo que genera miedo entonces apelando también a los miedos y las incertidumbres de las poblaciones”, sostuvo.

Crisis de la democracia

También, explicó que estas visiones pueden surgir en una situación mundial de crisis de la democracia, como se ha comentado en los últimos años.

“Uno de los puntos elementos fundamentales es la crítica a la democracia liberal a la política de partidos entonces estos elementos son pueden renacer ya no como un proyecto y lo lógico orgánico y coherente pero si ocurre por unos grupos que son enteramente fascista porque además están disfrazados de esa manera con las consignas organizados militarmente”, comentó.

Sin embargo, Garretón sostiene que estos grupos puntuales no tienen la capacidad de mover a una gran cantidad de personas pero que es a través de partidos políticos que podrían llegar al poder.

“Los grupos fascistas organizados no mueven muchas masas, lo que pueden mover son los partidos políticos que combinan elementos de participación en el régimen democrático con componentes fascistoides, aprovechando coyunturas o momentos ya sea de crisis económica o social o situaciones como los problemas en contra las migraciones en otros países”.

La relación entre extrema derecha y fascismo

Respecto al ascenso de la ultraderecha en el mundo con personajes como Donald Trump en Estados Unidos o Jair Bolsonaro en Brasil el sociólogo comentó que hay una relación entre este sector político y ciertos elementos fascistoides. Dado que se produce un quiebre entre el surgimiento de una derecha conservadora y radical frente a un modelo neoliberal que fracasó.

“Se produce la alianza entre elementos neoliberales y derecha o ultraderecha conservadora entonces en ese sentido uno puede decir que en el surgimiento o expansión de esta derecha radical hay componentes fascistas y además surgen en distintas partes del mundo movimientos fascistas propiamente tal, es un movimiento fascista propiamente tal lo de Trump? No. Era un político fascista Trump? Yo diría que si”, expresó.

En ese sentido Garretón insiste que los proyectos de derecha no son fascistas sino que tienen ciertos rasgos de estos regímenes. ”Si uno dice en este caso,  Kast es un fascista se está refiriendo menos a la idea de un proyecto fascista orgánico que a los componentes propios y elementos propios del fascismo que no son una ideología clara y uno tendería de proyectos de derecha conservadoras con elementos y componentes fascistas”, comentó.

Agrega que el neofascismo “sería la combinación de xenofobia, autoritarismo, critica a la democracia liberal explotación de los miedos, incertidumbre, llamado al orden y eso se va a expresar en políticas específicas que tiene que ver con el tema de los migrantes por ejemplo”.

Uno de los elementos que identifica Garretón que favorecen a grupos de derecha es el debilitamiento de las formas tradicionales de representación.

“En la medida que los sectores de izquierda y centroizquierta y propiamente democráticos se fragmenten o pierdan relación por el mundo social es posible que una derecha organizada pueda tener la capacidad de conquistar el gobierno por vías democráticas y es el caso de Brasil”, explica.

Finalmente, el Premio Nacional expresó que para evitar que ciertos discursos o actos de carácter fascistoides es necesario “buscar consensos plurinacionales en el cual se legisle sobre aquello que pueda significar, entendiendo que es un tema muy difícil de precisar, el llamado a la destrucción del otro, al rechazo del otro. Hay que buscar maneras para resguardar las libertades y que no sean el uso comunicacional para destruir personas o identidades o grupos sociales”, concluyó.

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