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Crítica musical

Melodías pegajosas y un guión ágil en La Cenicienta de Rossini en el Municipal

por 25 agosto, 2017

Melodías pegajosas y un guión ágil en La Cenicienta de Rossini en el Municipal
La Orquesta Filarmónica fue dirigida magistralmente por el español José Miguel Pérez-Sierra que pudo combinar con vitalidad al foso con los cantantes demostrando su profundo conocimiento de este repertorio belcantista, logrando así un perfecto control en  los maratónicos conjuntos y el balance en cada escena. Zitto zitto, piano, piano es uno de esos momentos inolvidables en que parten dos y terminan siete cantando el popular tema.
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Había una vez un príncipe que soñaba casarse por amor…...

La invitación para entrar a un mundo de hadas fue la base de La Cenicienta recreada magistralmente en el Municipal de Santiago.

El cuento infantil ha tenido diversos autorías que en la mirada de Rossini (1817) es un drama gioccoso basado en Charles Perrault y con textos adaptados por Jiacoppo Ferretti, que adquiere una dimensión muy diferente al que ofrecen las versiones literarias y cinéfilas. Melodías pegajosas con un guión ágil, han permitido que este título siga vigente en los repertorios de los teatros de ópera en el mundo.

El belcanto y la ópera buffa son el sello de Rossini, que busca plasmar en este drama la comedia en la música. En nuestro país, el belcanto tiene muchos adherentes atraídos por las pirotecnias vocales y es un repertorio imperdible en las programaciones anuales.

La Orquesta Filarmónica fue dirigida magistralmente por el español José Miguel Pérez-Sierra que pudo combinar con vitalidad al foso con los cantantes demostrando su profundo conocimiento de este repertorio belcantista, logrando así un perfecto control en  los maratónicos conjuntos y el balance en cada escena. Zitto zitto, piano, piano es uno de esos momentos inolvidables en que parten dos y terminan siete cantando el popular tema.

El sello francés que ha impreso la nueva dirección artística y que ya hemos visto en Jenufa y Las Bodas de Figaro con altos y bajos, aquí en La Cenicienta fue todo un acierto. La versión histórica de Jerome Savary, fallecido en 1993  sigue viva en el largo periplo que su propuesta de La Cenicienta ha recorrido teatros y  que en Chile fue puesta en reposición por Frédérique Lombart.

La idea original convence, porque nos invita a entrar a un libro en la que vamos dando vuelta las páginas con un telón pintado a la usanza de las primeras presentaciones líricas. La regie enfatiza el humor y la comicidad visión válida, pero sin embargo echamos de menos la crítica social y el arribismo clave en el libreto original.

Una elegante escenografía centrada en los planos que combinaban las diferentes escenas es de la autoría de Ezzio Toffolutt,i apoyada por la nostálgica iluminación diseñada por Sebastián Bohm, que en esta puesta fue ejecutada impecablemente por Ricardo Castro. Entre estas acertadas intervenciones el telón se levanta para los cambios de escena; entre ellos sobresale la subida de un pliego central que descubre una puerta que no se abre, la que sirve de escena para que las grotescas hermanastras acorralen al complicado Dandini. También sobresale el interludio musical de la tempestad en el que bailarinas vestidas de Cenicienta vuelan con sus escobas entre las abatidas puertas y ventanas.

Metáforas de fácil comprensión para la gran audiencia.

Angelina es La Cenicienta, caracterizada por la mezzo soprano Jose María Lo Monaco. Excelente decisión no solo por sus condiciones vocales, sino por su physique du role. Con emisión mediana y dueña de coloraturas impecables, creó un personaje humano y cercano. Convincente en cada minuto, cuenta con la agilidad para los repentinos cambios que exige la partitura y fue el contrapunto perfecto para las hermanastras Clorinda y Tisbe. Yaritza Véliz y Marcela González caracterizadas en estos personajes de carácter tuvieron una impecable actuación.

En la versión del miércoles 23 de agosto, Véliz enyesada y cojeando hizo gala de notable talento teatral. Ambas tienen los momentos menos gratos musicalmente, pero cuentan con voces perfectas para este repertorio y sin duda le sacaron partido a sus personajes gracias a una dirección escénica que enfatiza en ellas la comicidad, que ratos se nota forzada. Las acompaña en su caracterización Don Magnífico, a cargo del experimentado bajo cómico Pietro Spagnoli, quien lleva más de una década viniendo a nuestro país para representar estos roles tan característicos.  Con impecable registro, su presencia escénica domina la acción y es centro de atención constante.

Don Ramiro fue ejecutado por el tenor Michele Angelini con una emisión ágil y pequeña que le permitió sortear con éxito sus partes. Doblemente alertados, tanto por el anunciado resfriado de Joan Martin Royo a cargo de Dandini, como del regreso del excelente bajo barítono chileno Ricardo Seguel,tras su interrumpido debut por el repentino ataque de tos que fue reemplazado por Matías Moncada. 

Seguel aún con resabios de su disfonía pudo sobrepasar las dificultades confirmando que es hoy un exponente en su especialidad de nivel mundial. La mágica escena con Angelina en la que canta la larga aria La del cel nell’arcano profondo, nos permitió disfrutar de su bella emisión y la excelente agilidad vocal.

Las escenas de conjunto estaban inteligentemente hiladas, destacando la presencia del coro masculino que acompañaron con gran humor varias escenas.

Una versión clásica, elegante, y llena de detalles complementan la rica partitura que entretiene a grandes y chicos…que termina con un final feliz.

 

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