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Ministerio de Ciencia y Tecnología: las decisiones que marcarán el camino

por 20 diciembre, 2018

Ministerio de Ciencia y Tecnología: las decisiones que marcarán el camino
La gran tarea que se debe enfrentar ahora consiste en cómo se estructura un acuerdo nacional que sea capaz de transformar nuestra economía a partir de la incorporación de la ciencia para el desarrollo. Ya no basta con que exclusivamente en los procesos electorales se nos hable de la relevancia de estas materias. Es tiempo de transformar esa vocación política en realidades materiales que permitan generar nuevas oportunidades y avanzar en el financiamiento científico-tecnológico. Y este punto es clave.
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Una decisión audaz. El nombramiento de las máximas autoridades del nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación –cuyo funcionamiento comenzó esta semana– es una muestra evidente de un cambio generacional en la conducción de estas materias en nuestro país. Con una nueva mirada, científicos e investigadores pueden marcar un camino interesante y diferenciador para el futuro de la ciencia en Chile.

Pero ese es solo un paso, puesto que la gran tarea que se debe enfrentar ahora consiste en cómo se estructura un acuerdo nacional que sea capaz de transformar nuestra economía a partir de la incorporación de la ciencia para el desarrollo. Ya no basta con que exclusivamente en los procesos electorales se nos hable de la relevancia de estas materias. Es tiempo de transformar esa vocación política en realidades materiales que permitan generar nuevas oportunidades y avanzar en el financiamiento científico-tecnológico. Y este punto es clave.

Chile debe salir del estancamiento financiero en ciencia. Invertir solo un 0,4% del PIB, cuando el promedio de los países OCDE alcanza un 2,3%, tiene que ser el impulso para dar otro paso y establecer metas, en un plazo de 5 años, que nos lleven a alcanzar entre un 1% y un 1,5% del PIB en ciencia y tecnología, con lo cual, al menos, se llega a un 50% del promedio OCDE.

Se trata de una decisión país que trasciende a los gobiernos de turno, que requiere la construcción de mayorías y que necesita de la participación transversal de todos los sectores políticos de la nación.

Otro ejemplo de lo anterior es lo que propicia la Universidad de Concepción al trabajar en la formulación y el desarrollo de un Centro de Tecnologías Futuras en Cobre, un área que debiese considerarse un desafío país si se tiene en cuenta la importancia de este metal para Chile. Es esa mirada la que ahora debe potenciarse, tal como lo hizo el MIT en Estados Unidos, institución que en octubre anunció la creación de una Facultad de Inteligencia Artificial, con una inversión inicial de mil millones de dólares, adelantándose a lo que viene en relación con nuevas tecnologías.

¿Cómo dar ese paso entonces? En estos días se construye un proceso de postulación para un Centro de Energía Solar en el norte de Chile, que rompe el paradigma que hasta hoy se concebía sobre ciencia asociativa. Este proyecto –vinculado con la capacidad de generar nueva tecnología– cuenta con un financiamiento Corfo que llega a los U$250 millones por 10 años, pero que perfectamente podría pensarse como un programa de más largo plazo, si así se propusiese.

Otro ejemplo de lo anterior es lo que propicia la Universidad de Concepción al trabajar en la formulación y el desarrollo de un Centro de Tecnologías Futuras en Cobre, un área que debiese considerarse un desafío país si se tiene en cuenta la importancia de este metal para Chile. Es esa mirada la que ahora debe potenciarse, tal como lo hizo el MIT en Estados Unidos, institución que en octubre anunció la creación de una Facultad de Inteligencia Artificial, con una inversión inicial de mil millones de dólares, adelantándose a lo que viene en relación con nuevas tecnologías.

A nivel de la academia, las voluntades están. En particular, en el Biobío practicamos la asociatividad con las universidades de la región y los proyectos emergentes de universidades privadas. Dentro de este trabajo colaborativo, el Parque Científico y Tecnológico –uno de los proyectos más potentes que hoy muestra la región– constituye una oportunidad única de integración de la academia con el gobierno regional y central, con aportes del mundo privado, estatal, nacional y extranjero.

Considerando todo lo anterior, invito a atreverse a imaginar un futuro con centros de investigación interdisciplinarios e interinstitucionales, que rompan paradigmas y que generen soluciones únicas, tendientes al desarrollo del país. Un proyecto de esta naturaleza es posible, pero se requieren decisiones potentes –a veces, un tanto arriesgadas y audaces–, las que, sin duda, marcarán el camino para un país que ahora debe dar los grandes pasos en ciencia y tecnología. Al menos, al interior de la Universidad de Concepción, las voluntades se encuentran disponibles.

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