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Sebastián Piñera y la presión de un escenario adverso

por 14 junio, 2019

Sebastián Piñera y la presión de un escenario adverso
El “modesto” cambio de gabinete quedó impregnado por los paupérrimos niveles aprobatorios obtenidos por el Presidente Sebastián Piñera y el Gobierno de Chile Vamos en la encuesta CEP. Y es esta situación la que permite pensar en una suerte de simetría entre el cambio de gabinete de este jueves y aquel que llevó a cabo Michelle Bachelet casi en un período idéntico durante el segundo año de mandato de la Nueva Mayoría (mayo del 2015). En aquella oportunidad, la expectativa asociada al eslogan de campaña, el “Chile de todos”, quedó sepultada con el retorno de la “vieja guardia” concertacionista. La atmósfera que habita el cambio ministerial ejecutado el día de ayer, pareciera mostrar también la capitulación de los “tiempos mejores” comprometidos por la administración de Piñera. Allá el antecedente directo del cambio de gabinete era Caval; acá, la posición privilegiada de los hijos del Mandatario en el contexto de su viaje a China.
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El Gobierno de Sebastián Piñera atraviesa un complejo escenario político y social. Esto ha quedado en evidencia durante los últimos días mediante la aparición de síntomas que –más allá de su carácter contingente– nos recuerdan el irrecuperable agotamiento sistémico que experimenta el sistema político chileno.

Cinco han sido los síntomas que, con mayor o menor resonancia dentro de la opinión pública, dan cuenta del complejo escenario que enfrenta el Gobierno durante estas semanas. Hablamos del “factor JAK”, la movilización docente, el “parlamento chileno-mapuche” o Trawün, los resultados de la encuesta CEP y el cambio de gabinete.

La complejidad del momento no quiere decir que la actual administración haya perdido su capacidad de maniobra y contención en un contexto de “aguas agitadas”, las cuales no llegan al “desborde”, producto de la débil actuación de las fuerzas políticas opositoras en el Congreso, con escasa vocación y capacidad ofensiva durante todo el primer tercio de este segundo mandato de Piñera.

Más allá de esta última dimensión, la historia política reciente indica claramente que los “segundos años de administración” han sido los más intensos. Bien lo sabe Sebastián Piñera a partir de la experiencia de su primer Gobierno y el desborde que representó el año 2011.

Es un hecho que la consulta indígena pende de un hilo. Más aún, cuando el Gobierno “descabezó” a los principales representantes gubernamentales que lideraban el proceso consultivo mediante una ‘renuncia’ y ‘enroque’ consecutivos. El miércoles, renunció el asesor de asuntos indígenas del Ejecutivo y director de la Unidad de Coordinación de Asuntos Indígenas, Andrés Cortés. Un día después, el ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, dejó dicha cartera para desplazarse mediante enroque al MOP. ¿Es esta la eficiencia que quiere mostrar La Moneda ante la fractura histórica más profunda que presenta nuestro país? Esta semana, claramente es el movimiento mapuche el que ha salido fortalecido, mientras el Gobierno sigue experimentando las secuelas que dejó su actuación (y la de Carabineros) en el asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca.

Lunes: el “factor JAK”

Con todo, a inicios de esta semana finalmente se concretó la facción partidaria que articulará los intereses de la extrema derecha chilena de pasado (y presente) pinochetista, conservador y neoliberal. Republicanos es la instancia orgánica que capitaliza los importantes resultados obtenidos por José Antonio Kast en las presidenciales del 2017, donde rozó los 8 puntos.

El “factor JAK” ha demostrado astucia para enfrentar a sus adversarios, elevándose como una “fuerza de choque” capaz de movilizar eficientemente los recursos “virtuales” que entregan las comunicaciones en el siglo XXI.

JAK, seguirá profitando de los partidos de Chile Vamos (especialmente del ala gremialista defraudada y polarizada) y continuará incomodando al Gobierno hasta que, al menos, comiencen formalmente las negociaciones para cimentar el ingreso de Republicanos a la coalición oficialista. Esta vía es la única que le permitiría llegar como carta presidencial exclusiva de la derecha por medio de unas primarias del sector.

Por supuesto, el plan Bcompetir “por afuera” de Chile Vamos– sigue siendo una opción que dependerá del crecimiento que el ex UDI vaya evidenciando en los próximos meses. JAK sabe que con Joaquín Lavín como adversario tiene escasas posibilidades de pasar a una eventual segunda vuelta representando al sector.

Por ahora, el “factor JAK” seguirá siendo una molesta “piedra en el zapato” para el Gobierno.

Martes: el renacer del profesorado

El día martes el gremio docente hizo una demostración de fuerza, coronando una semana de paro con una “procesión” que descendió desde la Ruta 68 al Congreso ubicado en Valparaíso. La movilización docente se encuentra en plena fase de fermentación, mostrando una gran convocatoria y apoyo por parte de la ciudadanía, lo cual permite pensar en una nueva “primavera del profesorado”, tal como acaeciera en la primera parte del segundo Gobierno de Michelle Bachelet (2014-2015).

Hoy por hoy, las circunstancias son incluso más favorables para las profesoras y los profesores, ya que –a diferencia del 2015– cuentan con una directiva que posee una amplia legitimidad en sus bases, a diferencia de la directiva encabezada en aquel entonces por Jaime Gajardo. De hecho, la actual directiva conducida por Mario Aguilar era la otrora “facción disidente”.

Durante estos cinco años, el gremio no solo ha madurado sus planteamientos en términos reivindicativos –el actual petitorio contiene 12 puntos, entre las que se encuentran: Deuda Histórica, Carrera Profesional Docente y el rechazo a los cambios curriculares aprobados por el Consejo Nacional de Educación (CNED) respecto a las asignaturas de Historia y Educación Física–. Junto a ello, ha crecido en términos de construcción orgánica y sindical –expresada en una adhesión al paro estimada en 80 mil docentes–.

Por ahora, La Moneda sigue respaldando a la ministra de Educación Marcela Cubillos, quien se ha transformado en una pieza fundamental para el Ejecutivo, sobre todo, a partir del vínculo que la secretaria de Estado mantiene con el Vicepresidente y ministro del Interior, Andrés Chadwick. La cartera de Educación se ha transformado en un nuevo campo de batalla entre el Gobierno y el profesorado, el flanco permanece abierto y las fuerzas en disputa se presentan enérgicas frente a la contienda.

Miércoles: Trawün

El día miércoles, con menos repercusión mediática pero con gran alcance histórico, se llevó a cabo en el Salón de Honor del Congreso Nacional una “sesión especial por la paz y el entendimiento en el Wallmapu”, convocada por la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, la cual se encuentra presidida por la diputada mapuche Emilia Nuyado.

El ‘Trawün’, convocó a parlamentarios chilenos y cerca de 250 dirigentes mapuches, quienes presentaron sus líneas políticas para la “Paz y el Entendimiento en el Wallmapu”, sintetizadas en cuatro puntos: Militarización y Desmilitarización del Wallmapu, Comisión de Esclarecimiento Histórico Mapuche, Libre Determinación y Autogobierno Mapuche, y Materias de Leyes (Ley Indígena 19.253).

En paralelo, comprometieron a algunas fuerzas de oposición para que estás promovieran la suspensión de la consulta indígena que ha ejecutado el Gobierno, la que ha sido duramente criticada por el mundo mapuche en particular y originario en general. En este plano, es necesario destacar el apoyo y promoción que tuvo la iniciativa por parte de las fuerzas de oposición en el Congreso y la adecuada canalización institucional de este primer “parlamento”.

Con todo, es un hecho que la consulta indígena pende de un hilo. Más aún, cuando el Gobierno “descabezó” a los principales representantes gubernamentales que lideraban el proceso consultivo mediante una ‘renuncia’ y ‘enroque’ consecutivos. El miércoles, renunció el asesor de asuntos indígenas del Ejecutivo y director de la Unidad de Coordinación de Asuntos Indígenas, Andrés Cortés. Un día después, el ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, dejó dicha cartera para desplazarse mediante enroque al MOP. ¿Es esta la eficiencia que quiere mostrar La Moneda ante la fractura histórica más profunda que presenta nuestro país? Esta semana, claramente es el movimiento mapuche el que ha salido fortalecido, mientras el Gobierno sigue experimentando las secuelas que dejó su actuación (y la de Carabineros) en el asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca.

Jueves: se devela la falacia de los “tiempos mejores”

Dos fueron los acontecimientos noticiosos que, de manera simultánea, macaron la jornada de ayer jueves. Por un lado, un esperado y “modesto” cambio de gabinete. Por el otro, una nueva entrega de la encuesta CEP.

El cambio de gabinete no tuvo mayor profundidad, debido a que el núcleo duro del piñerismo sigue intacto en la primera línea de mando del Ejecutivo. Los cambios más significativos se dieron en RR.EE., Salud, Economía y Desarrollo Social. Tanto Roberto Ampuero, como Emilio Santelices y, sobre todo, José Ramón Valente, eran cartas que se barajaban en la previa para dejar sus respectivos cargos, y así fue.

El primero será reemplazado por Teodoro Ribera, el segundo por Jaime Mañalich y el tercero por Juan Andrés Fontaine –quien enroca proveniente del MOP–. Los tres formaron parte del primer Gobierno de Sebastián Piñera.

Quizás, la variación más importante se encuentre en el enroque de Alfredo Moreno, quien –tal como anticipábamos en el apartado previo– deja inconcluso y “a medias” su trabajo en Desarrollo Social para instalarse a la cabeza del MOP, eslabón que pretende ser la punta de lanza para volver a reconstruir los desgastados puentes que mantiene el gobierno de Piñera con el mundo del gran empresariado.

Así, Moreno sella su suerte como carta presidencial mediante la siguiente conclusión: es una “paloma” que puede ejecutar la paz con el empresariado, después de todo fue el que llegó a solucionar la crisis de empresas Penta el año 2015 –tras detentar por cuatro años el cargo de canciller–. Sin embargo, fue una “paloma” incapaz de volar más allá de su “zona de confort” empresarial, a fin de cimentar la paz del Estado chileno con el pueblo mapuche. Como dice el dicho, “el poncho le quedó grande”.

De esta manera, el “modesto” cambio de gabinete quedó impregnado por los paupérrimos niveles aprobatorios obtenidos por el Presidente Sebastián Piñera y el Gobierno de Chile Vamos –fenómeno que también se extiende al conjunto del sistema político– en la encuesta CEP. Y es esta situación la que permite pensar en una suerte de simetría entre el cambio de gabinete de este jueves y aquel que llevó a cabo Michelle Bachelet casi en un período idéntico durante el segundo año de mandato de la Nueva Mayoría (mayo del 2015).

En aquella oportunidad, la expectativa asociada al eslogan de campaña, el “Chile de todos”, quedó sepultada con el retorno de la “vieja guardia” concertacionista. La atmósfera que habita el cambio ministerial ejecutado el día de ayer, pareciera mostrar también la capitulación de los “tiempos mejores” comprometidos por la administración de Piñera. Allá el antecedente directo del cambio de gabinete era Caval; acá, la posición privilegiada de los hijos de Sebastián Piñera en el contexto de su viaje a China.

La Historia –aquella que quieren excluir de nuestras aulas– se repite.

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