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Volver a creer

por 6 julio, 2019

Volver a creer
La selección retomó la senda de la competitividad y se alejó de todo aquello que nos dejó fuera de Rusia 2018. El equipo volvió a aparecer en momentos importantes, transformándose en una escuadra que llegó sin ninguna mención o chapa de candidato y logró instalarse entre los cuatro mejores. Debemos tener un plantel más amplio y diverso. El camino de las clasificatorias es largo y desgastador. Los momentos y rendimientos van fluctuando a lo largo de casi dos años de competición y es ahí donde Rueda debe potenciar su trabajo como líder y seleccionador.
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Escribo esta columna después de la caída ante Perú, con algunas horas más de tranquilidad y alejándome del resultado; esencial para el análisis y para visualizar lo que dejó y lo que viene para la selección chilena. Escribo esta columna antes del partido de hoy por el tercer lugar de la Copa América. Un alto porcentaje de quienes trabajamos en el periodismo deportivo, teníamos muchas dudas y críticas al proceso y especialmente a las decisiones que fue tomando Reinaldo Rueda desde que asumió la dirección de "La Roja". Me incluyo entre quienes -previo a la Copa América Brasil 2019- veían dudas y pocas certezas del colombiano, con nóminas cuestionables y un equipo que no lograba tener identidad de juego.

El método de error-aprendizaje, debo decir, fue un sistema que le entregó al técnico colombiano muchas certezas y aciertos que dejó entrever en el certamen continental. Trabajó muy silencio su idea de juego -esto va más allá de un número 4-3-3 o un 4-2-3-1- sino que partió por recuperar la esencia del equipo del bicampeonato: intensidad por largos pasajes, buen trato de balón y aumento de la posesión, trabajo de bloques y rendimientos individuales que, en algunos casos, sorprendieron gratamente o en otros, ratificación el nivel y calidad.

Insisto en que para intentar analizar y desmenuzar lo que hizo Chile se debe alejar uno del resultado, comprendiendo que el hincha solo quiere triunfos y victorias, pero parte de nuestra labor es entregar argumentos calificados y sólidos para alabar y criticar.

Falló y se equivocó es cierto, pero Arias también puede ser una alternativa más si es que Bravo retorna a la Roja. De ser así esa premisa, Chile contaría con dos arqueros de trayectoria y si a eso sumamos la proyección de Brayan Cortés, desde mi punto de vista el arco de Chile está bien cubierto a futuro. Condeno los ataques a su persona y su familia a través de las redes sociales. Esto es un juego y siempre hay tres posibles resultados, ganar, perder o empatar, pero abandonar la cordura y sensatez por un error es sencillamente inaceptable. La cobardía de esconderse en una red social para atacar, insultar y denigrar es un acto de bajeza moral.

Rueda entendió en su camino que no tenía la cantidad ni calidad de jugadores necesarios para insertar en la base de la escuadra bicampeona. En el fútbol, se dice que el técnico entrega la camiseta de titular y es el mismo jugador quien la cuida o la devuelve por su rendimiento. Le dio oportunidades a varios que asomaban como parte del manoseado concepto del “recambio”. Yo prefiero y creo en la inserción. Hubo jugadores que no estuvieron a la altura por varios motivos, porque jugar con la presión y responsabilidad de defender la casaquilla del equipo que es campeón y candidato se nota y algunos aún no logran asimilar esa carga.

Por ello es que los más experimentados son claves a la hora de traspasar momentos, vivencias y experiencias a los que postulan a ser titulares o alternativas válidas. El mejor ejemplo es el de Erick Pulgar, de destacada temporada en Italia y que, además, debía responder a la responsabilidad de ser un jugador importante en la zona de volantes, un lugar complejo y táctico en el que el jugador del Bologna respondió con categoría y clase. Se ganó absolutamente su estrella al lado de Vidal y Aránguiz.

Guillermo Maripán -jugador presente en todas las convocatorias de Rueda- también logró responder a las expectativas de rendimiento y consolidación en la zaga chilena. Hay tranquilidad en que si sigue jugando con un experimentado como Medel, tiene mucho que ganar.

Hago un punto aparte con el tema de Gabriel Arias, el arquero que también ha sido permanentemente utilizado por Rueda y que no tuvo tal vez una Copa América feliz ni oportuna. Llegó con el título de Racing a cuestas, donde fue gran figura, pero jugó con el fantasma y la sombra de Claudio Bravo a sus espaldas. Se le vio en dos partidos -Ecuador y Perú- inquieto y con poca seguridad fuera del arco, tal vez a sabiendas que se jugaba mucho en este certamen. Pero de ahí a condenarlo en su totalidad o responsabilizarlo exclusivamente a él, me parece un despropósito.

Falló y se equivocó es cierto, pero Arias también puede ser una alternativa más si es que Bravo retorna a la Roja. De ser así esa premisa, Chile contaría con dos arqueros de trayectoria y si a eso sumamos la proyección de Brayan Cortés, desde mi punto de vista el arco de Chile está bien cubierto a futuro. Condeno los ataques a su persona y su familia a través de las redes sociales. Esto es un juego y siempre hay tres posibles resultados, ganar, perder o empatar, pero abandonar la cordura y sensatez por un error es sencillamente inaceptable. La cobardía de esconderse en una red social para atacar, insultar y denigrar es un acto de bajeza moral.

Retomando una especie de radiografía y proyectando las clasificatorias para Qatar 2022, me parece que Chile volvió a mostrar ese ADN propio del buen fútbol. Retomó la senda de la competitividad y se alejó de todo aquello que nos dejó fuera de Rusia 2018. El equipo volvió a aparecer en momentos importantes, transformándose en una escuadra que llegó sin ninguna mención o chapa de candidato y logró instalarse entre los cuatro mejores.

Creo que Rueda debería recuperar algunos jugadores que hoy no están -como Bravo y Marcelo Díaz- ya que no nos podemos dar el lujo que falte nadie, por que no nos sobran jugadores. Además, algunos jóvenes que despuntan como opciones -Benjamín Kuscevic, Guillermo Soto, Gabriel Suazo e Ignacio Saavedra por mencionar algunos- indican que la base potencial y ganadora está.

Debemos tener un plantel más amplio y diverso. El camino de las clasificatorias es largo y desgastador. Los momentos y rendimientos van fluctuando a lo largo de casi dos años de competición y es ahí donde Rueda debe potenciar su trabajo como líder y seleccionador.

Entiendo claramente al hincha y su dolor-rabia por no lograr llegar a disputar una tercera final consecutiva, pero repasemos y no olvidemos el libro de historia, ese que nos recuerda y bien hecho, que duramente más de un siglo nuestras selecciones no ganaban nada y padecían horrores y frustraciones. Esta generación regaló títulos y alegrías, regaló ilusión y esperanza. Esa misma que logré ver en vivo en esta Copa América y de la cual vuelvo a creer.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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