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OPINIÓN

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Mercado deprimido

por 27 julio, 2019

Mercado deprimido
Ha existido una fuga de figuras importantes y las que han llegado, sinceramente no responden a la categoría de refuerzos. Por ahora hablemos de incorporaciones. No logro ver en los clubes o sociedades anónimas la intención de potenciar y lograr seducir al fanático.  ¿Qué gran figura podemos ir a ver al estadio? Los clubes, en su gran mayoría, han dejado de lado la gestión. Siempre hay excepciones, pero eso se ve y por ahora no hay señales que esto vaya a mejorar.
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Volvió el torneo nacional y de verdad no hay muchas novedades. Salvo la anticipada salida de Agustín Orión de Colo Colo -quien no iba a aceptar seguramente ser suplente en el equipo de Salas- y todo lo que pasó a mitad de semana con las declaraciones rebeldes e incendiarias de Jhonny Herrera, quien seguramente en diciembre dejará la U después de muchos años, reflejan un retorno al fútbol nacional bastante deprimido.

Digo deprimido ya que, de verdad, no ha llegado ningún gran jugador o un futbolista de renombre. Muchos dirigentes apelan a la frase “se armó un plantel a principio de año y la idea es mantenerlo o no tocarlo”, pero si bien es un argumento válido, existe esta ventana de incorporar tres refuerzos para mejorar o, precisamente, consolidar un plantel para luchar por objetivos como el título o la clasificación a torneos internacionales, mientras otros pelean con el fantasma del descenso y aquello implica sí o sí buscar alternativas para sumar a los alicaídos planteles que luchan por no perder la categoría.

La U trae a dos jugadores grandes. Marcos Riquelme y Osvaldo González. Ambos sobre los 30 años, lo cual no es ningún pecado, pero claramente -y sin faltar el respeto- no están en la primera línea. Si bien Riquelme fue solicitado expresamente por Arias, lo que da para analizar que llega como goleador y extranjero, debe confirmar su calidad de refuerzo en una zona donde los azules ven el despertar de su joven promesa, Nicolás Guerra. Si llega el ex delantero de Palestino y Audax Italiano, se supone que es para estar considerado en la oncena estelar. ¿Qué pasará con Guerra que está pasando un buen momento, marcando goles y es activo del club?.

Trabajo en el fútbol chileno, acepto y trato de aportar desde las tribunas que tengo, pero de verdad este invierno más que nunca me dejó preocupado. Me encantaría haber visto un par de nombres para generar atracción y además, potenciar una liga que cada vez carecer más de gestión e inventiva. Uno ve como crecen otras competencias y equipos que, hace una década, mirábamos casi en menos, pero hoy pelean y se llevan jugadores de más cartel y pedigree de los que están llegando al territorio nacional.

Lo de González parece ser una buena oportunidad para el club y el jugador, ya que desde el año pasado está tratando de retornar y ahora se dio la ocasión. Pero aquí surge otra pregunta: ¿Lucas Alarcón, jugador de la cantera, no está en condiciones de pelear una camiseta? Está bien que los jóvenes aprendan y crezcan al lado de jugadores de experiencia, pero algo pasa y está pasando en los azules que no logran consolidarse los talentos jóvenes.

El trabajo que comenzó hace unas semanas Caputto, es -según mi visión- el mejor refuerzo de los azules en este mercado de invierno. Es una inversión que debería dar luces en un par de años. Ojo, no es inmediata.

En los albos tampoco habrá novedades, más aún después de la salida de Orión. Colo Colo buscará ganar el título con el plantel que tiene y donde obviamente los jugadores grandes llevan las banderas, vale decir Paredes, Valdívia, Zaldivia, Insaurralde y Carmona. Hay dos canteranos que siguen pidiendo cancha y camiseta titular: Iván Morales y Carlos Villanueva, Ddos jugadores que ilusionan en Macul y por qué no, en mediano plazo, para sumar a la Roja.

Vamos a San Carlos. Ahí el principal esfuerzo se llevó a cabo en mantener el plantel y conseguir que no se fugará ninguna pieza. Los cruzados lograron extender la permanencia de Puch -hombre clave en el funcionamiento -y además extendieron el contrato de Aued, otro de los importantes en el esquema de Quinteros.

Y si revisamos el resto de los equipos, partieron jugadores determinantes. Se fue Mauro Quiroga, quien era el goleador del torneo, dejando Curicó para irse a Necaxa, mismo equipo mexicano que también se hizo de los servicios del goleador de O’Higgins, Maximiliano Salas. Deportes Iquique vio emigrar a uno de sus atacantes como era Edwin Pernía y en Palestino se fueron tres nombres muy claves: Luis Jiménez, Alejandro González y Julián Fernández.

Ha existido una fuga de figuras importantes y las que han llegado, sinceramente no responden a la categoría de refuerzos. Por ahora hablemos de incorporaciones. Y vuelvo a utilizar el concepto de mercado deprimido, por que no logro ver en los clubes o sociedades anónimas la intención de potenciar y lograr seducir al fanático.  ¿Qué gran figura podemos ir a ver al estadio? Los clubes, en su gran mayoría, han dejado de lado la gestión. Siempre hay excepciones, pero eso se ve y por ahora no hay señales que esto vaya a mejorar.

El tener un plantel para la temporada es un argumento en el cual se afirman los dirigentes para, en esta pasada, no traer o complementar esos tres cupos existentes. Viene una recta final de 16 fechas donde, dependiendo de los objetivos, claramente el buscar e invertir en esas piezas pueden ser determinantes.

Este mercado tan flojo y poco movido, no da ni para tratar de investigar las cifras, por que de verdad a simple vista y viendo los nombres y operaciones realizados, estoy convencido de que no supera el millón y medio de dólares.

Trabajo en el fútbol chileno, acepto y trato de aportar desde las tribunas que tengo, pero de verdad este invierno más que nunca me dejó preocupado. Me encantaría haber visto un par de nombres para generar atracción y además, potenciar una liga que cada vez carecer más de gestión e inventiva. Uno ve como crecen otras competencias y equipos que, hace una década, mirábamos casi en menos, pero hoy pelean y se llevan jugadores de más cartel y pedigree de los que están llegando al territorio nacional.

Hago esta reflexión para que los dirigentes o responsables de cada club entiendan y asuman la responsabilidad de mejorar cada vez el espectáculo, las condiciones que se ofrecen para el hincha y principalmente, busquen generar nuevas confianzas con los fanáticos. Asumo y acepto que hace años el fútbol es un negocio y muy rentable, pero también es unan actividad popular que debe ser tratada con respeto y cariño. Pero lamentablemente este mercado está deprimido, aunque quieran decir otra cosa.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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