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MERCADOS

Alfonso Swett: "Hay un grupo que tiene miedo a perder lo que tiene, pero también que tiene miedo a que no pase nada"

por 16 diciembre, 2019

Alfonso Swett:
"Hay que felicitar a la política por el acuerdo constitucional de esa madrugada del viernes, a la buena política. Y así como se resolvió este tema con esa generosidad transversal, espero que con esa misma generosidad enfrentemos esta agenda que es una sola y es la económica y social. ¿Por qué te digo esto? Porque mi diagnóstico, desde el inicio, es que aquí teníamos una calle empobrecida, unida, que estaba desafiando a una élite dividida y llena de privilegios, y ahí cabían todos. Y para mucha sorpresa, muchos políticos que decían 'no, yo soy de extrema izquierda o de no sé dónde', y se veían súper sorprendidos. Los que se trataron de apoderar de esto", aseguró en conversación con El Mostrador Mercados el presidente de la CPC, quien añadió que es urgente un pacto social que no se negocie de manera fragmentada.
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A la cabeza de una de las instituciones empresariales más relevantes del país, el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Alfonso Swett, analizó el escenario nacional tras ocho semanas desde el estallido social y las demandas sociales que se han derivado de este. Con el Banco Central advirtiendo sobre una posible crisis económica, el líder empresarial aseguró que ningún grupo de la sociedad –ni el Gobierno ni la elite– puede perder un solo día para trabajar a contrarreloj, para responder con una agenda social y una agenda económica robustas, las que consideró como una sola y respecto a las cuales advirtió del error de mirarlas de manera aislada.

-¿En qué situación actual estamos? Más allá de todos los intentos fallidos de diagnóstico.
-Lo que estamos viendo es que, de acuerdo con lo que ha manifestado el Banco Central, existe la posibilidad de una crisis económica. El problema es que no hemos unido el tema social con el tema económico. ¿Por qué? Porque lo que alimenta la agenda social es el crecimiento económico. Y entendiendo que hoy día necesitamos hacernos cargo con urgencia de los temas sociales, necesitamos también hacernos cargo con urgencia de los temas económicos. No hay mayor drama social que la persona que no encuentra trabajo, que la persona que ve, repentinamente, disminuir sus remuneraciones.

-¿A qué hay que apuntar?
-Necesitamos una mesa de cuatro patas. Así como hubo un tema constitucional importante, que básicamente terminó en un acuerdo transversal por el plebiscito de abril, hay otra pata que es muy importante, que tiene que ver con el tema social, y otra, con el tema económico. Y finalmente, pero no menos importante, la violencia. Todo tiene que ir junto y lo que hemos tenido son como pedacitos.

-Todos los sectores coinciden en que el Gobierno ha desagregado las propuestas...
-El error que todos cometimos es que no sabíamos sumar. Veíamos el tema del CAE por un lado, el salario mínimo por otro, el transporte. ¿Qué es lo que tienes? Una persona que estudió con el CAE, que gana el salario mínimo y que se 'pega' 2 horas de día y 2 horas de vuelta en el transporte público. Y que aparte tiene a su abuela con una pensión que no le sirve para nada. Cuando ves eso y lo sumas y tienes una mirada sistémica de los problemas sociales y económicos, ahí realmente puedes encontrar solución.

"Respecto al 'por qué no lo hicieron antes', había conciencia que esto era importante, pero nos equivocamos en la urgencia. Ese es el mea culpa. Estallada la crisis social, la decisión que tomamos fue tomar una acción rápida: diálogo con todos nuestros trabajadores. Y por qué diálogo, porque en la crisis social claramente vemos una falta de diálogo. Hoy hay una mirada muy distinta. Una mirada horizontal versus una vertical, eso es lo que hay de fondo. Es muy grande la crisis. Hemos dialogado en términos de remuneración, de transporte y del endeudamiento de las familias. Por ejemplo, lo que hizo Concha y Toro, que les ofreció a sus trabajadores pagar sus deudas y darles menor interés.

-¿Es difícil incorporar el crecimiento si el movimiento social cree que el desarrollo económico los ahogó?
-Es distinto cuando uno habla de crecimiento económico a cuando uno habla de modelo económico, yo no los pondría como hermanos gemelos. Uno podría tener diferentes crecimientos económicos con distintos modelos. Siempre me ha molestado la palabra modelo, lo que sí creo es lo que demuestran las cifras, que cuando a Chile le era más fácil crecer, esa desigualdad era menor.

-¿Se refiere a cuando el país tenía crecimientos del 5% y no del 2%?
-Entre 2011 al 2013 crecimos el 5%. ¿Qué pasaba en ingresos? El decil más pobre creció un 21%, la clase media creció un 14,3% y el decil más alto, 14,1%. Esto quiere decir que, cuando Chile crece, disminuye mucho su desigualdad. Cuando Chile decrece, ocurre lo contrario. Fíjate en 2015 al 2017: el decil más pobre crece 1,6%, la clase media crece 1,3% y el decil más rico crece 7,3%. ¿Por qué sucede esto? Por una razón muy simple, el decil más pobre pasa a cuenta propia y precariza el trabajo o pierde el empleo. El decil de clase media tiene muchas comisiones en sus ingresos, entonces cuando la economía anda lento, sus comisiones andan más lento. Por eso es tan importante el crecimiento económico, no solo por la generación de riquezas, sino porque disminuye aún más la desigualdad.

-Pero no fue culpa de la gente que el país dejara de crecer…
-Si miramos desde 2018, lo que pasó es que la economía chilena creció un 4%, pero las remuneraciones reales crecieron 1,2%. ¿Y por qué no creció la remuneración?, porque tuvimos una inmigración gigante. En definitiva, las remuneraciones crecen cuando la economía requiere más personas y esas personas son menos (…), pero también hay un tema de desigualdad en relación con impuestos. ¿Cuál es el Gini de Finlandia antes de impuestos? Igual al de Chile, 0,5. ¿Pero cuál es el Gini después de impuestos, cuando interviene el Estado? Es 0,26 y el de Chile casi lo dobla, 0,47. Hay temas de fondo que tenemos que estudiar. ¿Cómo hacemos que cuando la economía crezca un 4% a todos les vaya bien?

-Cuando uno ve la reacción del empresario es fácil señalar ¿por qué, si era tan obvio, no subieron antes los salarios?
-Respecto al "por qué no lo hicieron antes", había conciencia que esto era importante, pero nos equivocamos en la urgencia. Ese es el mea culpa. Estallada la crisis social, la decisión que tomamos fue tomar una acción rápida: diálogo con todos nuestros trabajadores. Y por qué diálogo, porque en la crisis social claramente vemos una falta de diálogo. Hoy hay una mirada muy distinta. Una mirada horizontal versus una vertical, eso es lo que hay de fondo. Es muy grande la crisis. Hemos dialogado en términos de remuneración, de transporte y del endeudamiento de las familias. Por ejemplo, lo que hizo Concha y Toro, que les ofreció a sus trabajadores pagar sus deudas y darles menor interés.

-La lógica es que trabajadores mejor pagados, más conformes. No parece tan complejo.
-Claramente llegamos tarde al diagnóstico.

-¿No había una intención de meter la mugre debajo de la alfombra?
-No, no, ahí yo discrepo. Veo todo un país que llegó tarde. Sorprendió al Gobierno, a gran parte de la ciudadanía, a las instituciones y, por supuesto, al mundo del trabajo y las empresas. Pero, dado que llegamos tarde, lo que valoro es que se empezaron a hacer cosas desde muy temprano.

-Insisto, ¿cómo tuvimos que esperar que se quemaran 41 estaciones de Metro para entender que había que hablar con los trabajadores más de una vez al año? Es como para agarrarse la cabeza a dos manos.
-¿Y cree que no me la he agarrado? Hicimos un mea culpa y me duele mucho.

-¿Cómo se planifica de ahora en adelante para que en uno o tres meses todo no se torne más complejo?
-Si eso pasa, es muy simple, no entendimos nada. Seguimos en un tremendo conflicto. Primero, es el conflicto del miedo. Hay un grupo que tiene miedo a perder lo que tiene o perderlo todo, pero también que tiene miedo a que no pase nada. Si eso no lo resolvemos, este conflicto de miedo va a estallar pronto. Ese conflicto sigue vigente. Lo que ha mermado es la violencia, pero también tenemos un conflicto social: los que quieren una paz social versus el conflicto de los que quieren una justicia social.

-Es bien obvio, ¿pero quién se hace cargo?
-Acá tenemos que estar todos. Hay que felicitar a la política por el acuerdo constitucional de esa madrugada del viernes, a la buena política. Y así como se resolvió este tema con esa generosidad transversal, espero que con esa misma generosidad enfrentemos esta agenda que es una sola, es la económica y social. ¿Por qué te digo esto? Porque mi diagnóstico, desde el inicio, es que aquí teníamos una calle empobrecida, unida, que estaba desafiando a una élite dividida y llena de privilegios y ahí cabían todos. Y para mucha sorpresa, muchos políticos que decían "no, yo soy de extrema izquierda o de no sé dónde", se veían súper sorprendidos. Los que se trataron de apoderar de esto.

-Aún vemos muchas nimiedades en la discusión política….
-Chile no está para que nadie que tenga algo de responsabilidad tome palco. Por eso cuando partí conversando dije que es urgente un acuerdo económico social.

-¿Eso todavía lo ve fragmentado?
-Estamos tratando de colaborar para que tengamos una mirada institucional de esto. El problema es que entendamos que aquí tienen que estar todos en este acuerdo, porque ya vimos, por ejemplo, en el acuerdo constitucional, que el que se queda afuera después lo critica.

-Pero es una clase empresarial con opiniones bien divergentes: los que apoyan un cambio y los que no.
-Aquí no hay borrón y cuenta nueva. No hay vuelta atrás al 18 de octubre. En ninguna organización, en ninguna agrupación van a pensar todos igual, pero yo siento, por lo que he conversado con mi sector, que hay una gran mayoría que tiene consciencia de esto. Y es cierto que no solo se ha polarizado el país, sino que también se han polarizado posiciones, gremios. Se ha polarizado todo: familias, amigos de colegio. Todo se ha tensionado de alguna forma.

-¿Y hay compromiso con la inversión?
-Como gremio, lo más importante es trabajar para que esas condiciones de inversión, que no solamente son chilenas sino también extranjeras, las retomemos rápidamente. También para el Estado de Derecho, entender que lo que más aleja una inversión tiene que ver con la violencia. La violencia aleja más la inversión que la incertidumbre. Los próximos 6 meses van a ser claves para la inversión y crecimiento. Pero entendamos que la inversión ante la incertidumbre duda, pero ante la violencia se acaba.

-¿Y qué le parece lo que dije Mario Marcel, que si el desempleo llega a dos dígitos y la inflación al 6%, retrocediéramos a la desigualdad de 27 años?
-Lo que hace Marcel es notable, porque es un llamado a la responsabilidad.

-¿Fue un llamado transversal o tenía nombre y apellido?
-Para todos hace un llamado a la responsabilidad. Valoro en el fondo y forma, porque claramente él tenía muy claro que se iba a transformar en un eje de cuestionamientos, de preguntas.

-¿Cómo evalúa la agenda antiabusos?
-Tenemos una preocupación con el tema de los delitos de cuello y corbata. Más que acciones, lo que necesitamos es una mirada bastante sistémica. Tenemos un Código Penal que fue promulgado el año 1874 y entró en ejercicio el año 1875. Porque si vamos a tomar acciones...

-Claro, porque uno dice ahí que en el fondo esto tiene que ser de paje a rey.
-Es muy poco digerible para cualquier sociedad que una persona que vende CD en la calle se vaya a la cárcel y muera quemado, mientras que una persona de cuello y corbata, nada.

-Pero ahí también tiene que haber una disposición de la élite a condenar con más de vehemencia aquellos actos.
-¿Encuentra que nosotros hemos tenido poca vehemencia?

-Sí, en algunos casos.
-Bueno, el daño a la confianza, eso es lo más grave, la fe en el bien común. Aunque la CPC no representa empresas, no tiene como socios a empresas, sino ramas gremiales.

-¿Cómo se sostiene el país con este Gobierno por dos años más?
-Valoramos la democracia y vamos a respetar de alguna forma la institucionalidad que nos da la democracia, y el Presidente de la República es una institucionalidad. Lo dijo el mismo Presidente (Ricardo) Lagos. Eso, pese a que no podemos estar en compás de espera. Como país, como sociedad, como sector empresarial, tenemos que apurar el paso.

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