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La pandemia y la economía ¿dónde estamos?

por 25 abril, 2020

La pandemia y la economía ¿dónde estamos?
De extenderse la crisis sanitaria al segundo semestre, el PIB mundial caería un - 6% en el presente año. Con una  segunda ola de infecciones, la producción global en el 2021 caería un  - 5%. Con ambas desgracias, la producción mundial caería un 8% en el 2021. En este último escenario el PIB mundial todavía caería en el 2024 en un -4%. En este último escenario el 2021 el gasto público en las economías avanzadas sería 10 puntos más como proporción del PIB. Puede ser aún peor: el virus puede mutar; la inmunidad para las personas que la han tenido  podría no durar; y una vacuna podría no estar disponible. En este contexto, el Gobierno debería abandonar la idea de que la crisis será transitoria y generar un plan que garantice que las personas tendrán un ingreso razonable y las empresas seguirán existiendo luego de finalizada la crisis.
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Como si las noticias sobre la expansión de la pandemia del Covid–19 en el mundo y las relativas a la fuerte caída del PIB mundial fueran poco; el lunes 20 de abril, los mercados se vieron sorprendidos por la caída del precio del barril de petróleo a – 35 dólares. Esto es, lo productores deben pagar a los compradores esa cantidad para que se lleven ese barril. La razón es que la caída de 1/3 de la demanda mundial de petróleo y la fuerte alza de producción por parte de Arabia Saudita, ha generado serios problemas de almacenamiento. Colateralmente, este evento hizo caer el precio del cobre el martes 21 en un 3%.

Probablemente no será lo último inédito e impensable que nos hará conocer la crisis. Tres son los temas que interesa tratar en el presente artículo: un breve repaso de lo que está pasando con la crisis sanitaria y la crisis económica global, así como las medidas tomadas por los gobiernos; la dimensión que está alcanzando la crisis en Chile y los distintos escenarios de salida que empiezan a perfilarse.

Una crisis global: el regreso del Estado

Se dice que la epidemia viajó desde China por la ruta de la seda pero más rápido y por aire. Su impacto sanitario está siendo desastroso. Al martes 21 a las 8 AM, los contagiados superaban los 2 millones 482 mil en el mundo y el número de fallecidos alcanzaba la cifra de 171 mil lo que representaba una tasa de mortalidad de 7,25%. En Europa los infectados eran 1 millón 210 mil y los fallecidos 107 mil, mientras que Estados Unidos se convertía en el centro de la pandemia y veía crecer aceleradamente el número de contagiados (787.901) y el de fallecidos (42.364). Poco después de haber sido dadas a conocer las cifras globales, se daban a conocer las correspondientes a Chile: 10507 contagiados y 139 fallecidos.

Si la situación sanitaria es grave la de la economía internacional no lo es menos. El primer indicador fue sin duda la suspensión generalizada los viajes producto de los cierres de frontera que aplicaron un buen número de países. Luego vino  la fuerte caída de las bolsas (a manera de ejemplo el Dow Jones cayó entre el 12 de febrero y el lunes 20 de abril un 20,5% cifra que sin embargo, representaba una gran recuperación pues hacia finales de marzo la caída había superado el 30%) y su alta volatilidad todo lo cual ha dejado en evidencia la inmensa incertidumbre que afecta a los inversionistas.

La tercera señal de alarma fue la caída de - 6,8% del PIB chino en el primer trimestre del presente año, representando la primera contracción del PIB en ese país, desde que comenzaron los registros oficiales en 1992. Señales adicionales de la magnitud de la crisis fueron que en tres semanas el desempleo en Estados Unidos afectó a 20 millones de personas y que los países pusieron en marcha paquetes de rescate por montos de entre 10 y 20% del PIB.

El informe del Fondo Monetario Internacional del 13 de abril fue categórico. La crisis económica generada por la pandemia y las medidas contención hacían prever que en el 2020 el PIB mundial caería un – 3%; las economías avanzadas un -6,1%, los Estados Unidos un -5,9% y  el área euro un -7,5%. China e India crecerían apenas un 1,2% y 1,9%, respectivamente. En América Latina, la situación no se veía mejor: Brasil vería caer su PIB en -5,3%; México en -6,6% y Argentina un – 5,7%. La evaluación era clara: la crisis que afectaba al planeta era solo comparable a la Gran Depresión de 1929.

Aún cuando es aún difícil conocer el real impacto de las medidas impulsadas por los distintos gobiernos, lo cierto es que la gran diferencia con la crisis del 29 es que en esta oportunidad los Estados no han dudado en actuar y empujar cuantiosos programa de rescate. Dos son las líneas de acción principales.

Primera preocupación prioritaria ha sido la de proveer de liquidez a los actores del sistema económico de manera de garantizar la continuidad de la cadena de pagos. Las medidas representan un golpe (¿definitivo?) a la ortodoxia neoliberal. En EE. UU. y la UE, se han reactivado medidas de expansión monetaria (Quantitative Easing); en EE.UU se han rebajado sensiblemente los tipos de interés de referencia, se han introducido programas de avales sobre créditos privados, se han diferido impuestos y se han anticipado o flexibilizado transferencias y prestaciones sociales.

La compra indirecta y directa de bonos del sector público prohibida constitucionalmente en Chile, es en Europa y los Estados Unidos (desde hace tiempo) pan de cada día. En este contexto, por primera vez en la historia, la Unión Europea suspende las reglas fiscales respecto del déficit y el Banco Central Europeo  lanza el 18 de marzo un programa de estímulos de 750 mil millones de euros para la compra de valores públicos y privados. https://www.ecb.europa.eu/press/pr/date/2020/html/ecb.pr200318_1~3949d6f266.en.html.

Por su parte, el Congreso de EEUU aprobó el 25 de marzo un paquete de estabilización de 2 billones de dólares equivalente al 10% del PIB.

Un segundo tipo de medidas apunta a mitigar el impacto de la crisis en los trabajadores que incluye esfuerzos para permitir ajustes temporales de empleo evitando su destrucción permanente y la provisión de ingresos que sustituyen los que los trabajadores dejan de recibir. Ha sido importante también en los países que tienen sistemas de protección social desarrollados la reducción de los requisitos para acceder a las prestaciones sociales propias de la cesantía. En el caso de Estados Unidos cuyo sistema de protección social es precario el paquete indicado incluye un pago de US$ 1200, a millones de estadounidenses incluyendo a quienes ganan hasta US$ 75000 dólares anuales, más un adicional de US$ 500 por niño. Expande también sustancialmente la ayuda por desempleo, proporcionando 13 semanas adicionales y una mejora de beneficios de cuatro meses, y extendería los pagos por primera vez a trabajadores independientes y trabajadores por faena.

La crisis en Chile: las medidas gubernamentales son tardías e insuficientes

Luego de la fuerte caída experimentada por el IMACEC en los meses de octubre y noviembre (-3,4% y -4%, respectivamente), éste empezó a recuperarse más rápidamente de lo esperado, alcanzando en febrero un crecimiento de 2,7%. Luego, explotó la pandemia y el país se detuvo a partir de la segunda quincena de marzo. No existen todavía elementos que permitan estimar el IMACEC  de marzo que el Banco Central debe dar a conocer el primer día hábil del mes de mayo.

Existen, sin embargo, varias señales. 300 mil trabajadores fueron despedidos en marzo, un 38% más que en el mismo mes del año 2019. Más de 780 mil verían sus contratos suspendidos o jornadas  reducidas al solicitar 56 mil empresas acogerse a la nueva ley de Protección del empleo. Esta evolución podría conducir a tasas de desempleo entre 13 y 17%. El 18 de marzo se decretó el cierre de los malls y el 20 de ese mismo mes el cierre de cines, restaurantes y actividades deportivas. A ello hay que agregar la fuerte baja del tráfico en particular del aéreo y el turismo.

También la construcción se ha visto afectada por las medidas gubernamentales. En este contexto, el Índice de Percepción de la Economía se ha derrumbado a un 30% (cabe señalar que bajo 50, es terreno negativo). Si, disponemos de cifras del comercio exterior. Las exportaciones caen en marzo respecto del mismo mes del año anterior en -4% (cabe señalar que marzo del 2019 las exportaciones habían caído en un -9,3% respecto del mismo mes del 2018). Las importaciones, por su parte, cayeron un - 12,7% respecto de marzo del 2019. En este contexto, es posible esperar que el IMACEC presente en marzo una caída superior a la de octubre del año pasado (-3,4%).

El impacto social de esta crisis es grave. Las informaciones entregadas más arriba respecto de despidos y la suspensión de contratos se refieren al mundo formal del trabajo. La situación de dos millones y medio de trabajadores informales e independientes es dramática. La cuarentena golpea a todos aquellos que desarrollan actividades de venta de bienes y prestación de servicio altamente precarias. Se informa también del establecimiento de “ollas comunes” que se hicieron conocidas en los momentos en que el desempleo bajo la dictadura alcanzó un 25%.

A paso muy lento, el gobierno ha anunciado una serie de medidas que recién 40 días después de la puesta en marcha de las acciones para la contención de la pandemia, empiezan a aplicarse. El bono Covid – 19 de $ 50 mil por carga, que se entregará a los beneficiarios del Subsidio Único Familiar se empezaría a distribuir recién a partir del 26 de abril (el lunes 20 de abril se realizó una ceremonia para anunciar su entrega). La Ley de protección del empleo aprobada el 31 de marzo está siendo utilizada por numerosas empresas entre ellas las grandes empresas del retail.

Recién el lunes 20 de abril, el Presidente de la República, luego que los partidos de oposición, organismos sindicales, ONG y el Foro para un Desarrollo Justo y sostenible venían insistiendo sobre la necesidad de entregar una Renta Universal Ciudadana, anunció un proyecto de Ley que apunta a beneficiar a 1 millón Setecientas Ochenta mil familias ( que favorecerían a 4 millones y medio de personas). Para una familia de 4 personas perteneciente al 40% de los hogares más vulnerables se le entregarán $ 260 mil por tres meses.

Una carta abierta firmada por más de 170 dirigentes políticos, parlamentarios, alcaldes, economistas y otros profesionales relevaba la insuficiencia de la medida para que las personas puedan quedarse en sus casas y evitar así el contagio, pues deja a una familia de 4 personas por debajo de la línea de pobreza extrema. Insistían que el escenario es peor para quienes se encuentran entre el 40 y 60% de la vulnerabilidad y que deja fuera a las familias cuyos ingresos anteriores superan los $ 700 mil. Por ello proponen una Renta Básica de Emergencia por 3 meses extensibles en caso que la crisis sanitaria así lo requiera y  un piso mínimo de $300.000 por trabajador, subiendo según el tamaño de la familia, llegando a $500.000 pesos para una familia de 4 personas.

Los escenarios de salida de la crisis.

Identificar escenarios de salida de la crisis no es un trabajo sencillo. Enfrentamos grandes ámbitos de incertidumbre. La duración de la pandemia, que depende de la capacidad testeo, de la trazabilidad, de la efectividad del distanciamiento social, de la identificación de remedios eficaces y finalmente la obtención de una vacuna, constituye la primera fuente de incertidumbre. La segunda se refiere a la dificultad de determinar el impacto final de la pandemia sobre la economía. Parece claro que está en marcha un colapso de proporciones; menos claro es si ello se concentrará en el primer y segundo trimestre o se extenderá a todo el presente año.

Muy importante es determinar la magnitud del stress financiero y de los mercados de bienes que amenazan la economía de los países. El colapso del precio del petróleo con que comenzábamos estas notas es un testimonio elocuente de esto último. Finalmente, Martin Wolf, el principal analista económico del Financial Times agrega la incertidumbre de como responderán los líderes miopes a esta amenaza global. Presidentes como Trump, Bolsonaro, Boris Johnson entre otros, pueden conducir a sus países por derroteros altamente disruptivos.

El Fondo Monetario Internacional, como señalábamos más arriba espera una fuerte caída del PIB en el 2020 que sería seguida de una rápida y fuerte recuperación en el 2021. Ello si la disrupción se concentra en el segundo trimestre, se inicia la recuperación a partir del segundo semestre del presente año, el stress financiero se alivia en el semestre indicado y el precio del petróleo se estabiliza en torno a US$ 45 el barril. Sin embargo, no se descartan otros 3 escenarios posibles (el primero que la pandemia se extienda por todo el año 2020; el segundo basado en que haya un rebrote en el año 2021 y, el tercero en que ocurren los dos eventos indicados). De extenderse la crisis sanitaria al segundo semestre, el PIB mundial caería un - 6% en el presente año.

Con una  segunda ola de infecciones, la producción global en el 2021 caería un  - 5%. Con ambas desgracias, la producción mundial caería un 8% en el 2021. En este último escenario el PIB mundial todavía caería en el 2024 en un -4%. En este último escenario el 2021 el gasto público en las economías avanzadas sería 10 puntos más como proporción del PIB. Puede ser aún peor: el virus puede mutar; la inmunidad para las personas que la han tenido  podría no durar; y una vacuna podría no estar disponible. En este contexto, el Gobierno debería abandonar la idea de que la crisis será transitoria y generar un plan que garantice que las personas tendrán un ingreso razonable y las empresas seguirán existiendo luego de finalizada la crisis.

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