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Deliberación conducida

por 20 agosto, 2020

Deliberación conducida
Este principio es la doctrina que se está aplicando para poder contener a los dos líderes de RN y que, así, tengan explicación sus salidas de guión. Pero dada la naturaleza de ambos y en especial cuando suba la temperatura del plebiscito, es probable que no cumplan siquiera esa norma mínima. Será necesario entonces ocupar toda la creatividad de los asesores de Palacio para inventar una nueva frase, que explique de buena manera por qué los ministros de Cancillería y Defensa no llegaron al gabinete para seguir las instrucciones del Presidente.
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Los ministros Allamand y Desbordes tienen mucho más en común de lo que suelen declarar. Tanta animadversión política y lucha por el poder en RN, hace creer que son figuras contradictorias cuando tienen el mismo perfil de contestatarios de la derecha. Sin coordinación aparente, en los últimos días ambos hicieron trizas el guión de La Moneda, al manifestar abiertamente su opinión para el plebiscito, dejando atrás el diseño de evitar que dicho referéndum influya en la agenda de Palacio. Hay que recordar que, tras el cambio de gabinete con el que llegó a Interior uno de los voceros del Rechazo y a la Secretaría General de Gobierno un reciente converso, la oposición timbró con éxito la frase “gabinete del Rechazo”.

Una cuidadosa operación del vocero logró bajar la intensidad del tema y, por tanto, que el Gobierno saliera del embrollo del plebiscito y se abocara a la lucha contra la pandemia y la reactivación económica. Como parte de ese diseño, un medio de circulación nacional publicó una lista que mostraba al gabinete dividido en sus opiniones, pero respetuoso en sus apariciones públicas y, por tanto, el Presidente seguía en el pedestal de la unidad nacional y garante del plebiscito.

Las apariciones públicas de ambos obligaron al Gobierno a hacer un giro e inventar una figura rara. Se mantiene la neutralidad en el plebiscito, los ministros pueden expresar públicamente su opinión, pero no pueden realizar campañas o apologías. Es una figura rarísima que remonta a los años de la transición, cuando José Florencio Guzmán, ministro de Defensa que no lograba parar en seco las declaraciones de los comandantes en Jefe a raíz de la detención de Pinochet en Londres, inventó la frase “deliberación conducida”.

Volvía a surgir el viejo sueño que Piñera pasara a la historia como quien hizo el mayor cambio en democracia, al abrir el camino a una discusión constitucional inédita en la historia de Chile. Si el viejo león Alessandri tiene su estatua mirando a la Alameda por escribir la Constitución del 25 con un grupo de notables, por qué no iba a tener la propia el actual Presidente, que condujo un proceso de participación ciudadana, con plebiscitos incluidos. Pero la dupla Allamand-Desbordes lo echó a perder todo.

Ambos no llegaron al gabinete a ser meros elementos decorativos. Es cierto que las carteras que tienen reflejan bastante de sus deseos personales, pues Allamand desde siempre quiso ser canciller y el excarabinero Desbordes tiene el placer de ver a militares y marinos cuadrarse y rendirle homenaje. Pero no han dejado de ser los mellizos políticos que enrarecieron el ambiente en RN, ambos se juegan mucho en el plebiscito, y en sus apariciones públicas siguieron siendo los propagandistas de siempre.

No valió la prudencia que suelen tener los cancilleres, voceros tradicionales de la política de Estado y, por tanto, transversales en lo político. Mucho menos la no deliberación que suele acompañar a la cartera de Defensa, tema delicado por la propia naturaleza del cargo y las obligaciones constitucionales que se les impone a los cuerpos uniformados. Para las cabezas trocadas de RN, la trinchera política y la lucha por el poder pesan más que nimiedades como pueden ser los asuntos de Estado.

Las apariciones públicas de ambos obligaron al Gobierno a hacer un giro e inventar una figura rara. Se mantiene la neutralidad en el plebiscito, los ministros pueden expresar públicamente su opinión, pero no pueden realizar campañas o apologías. Es una figura rarísima que remonta a los años de la transición, cuando José Florencio Guzmán, ministro de Defensa que no lograba parar en seco las declaraciones de los comandantes en Jefe a raíz de la detención de Pinochet en Londres, inventó la frase “deliberación conducida”.

Este principio es la doctrina que se está aplicando para poder contener a los dos líderes de RN y que, así, tengan explicación sus salidas de guión. Pero dada la naturaleza de ambos y en especial cuando suba la temperatura del plebiscito, es probable que no cumplan siquiera esa norma mínima. Será necesario entonces ocupar toda la creatividad de los asesores de Palacio para inventar una nueva frase, que explique de buena manera por qué los ministros de Cancillería y Defensa no llegaron al gabinete para seguir las instrucciones del Presidente.

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