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Por qué limitar las utilidades de las AFP y más

por 25 agosto, 2020

Por qué limitar las utilidades de las AFP y más
La utilidad promedio sobre las ventas fue de 36,7% en el sistema de AFP, muy superior al 18,7% de sistema bancario, considerando los principales bancos chilenos (50% del mercado). Esto carece de toda lógica y es evidente que los cobros están fuera de todo rango aceptable, más aún por la mayor complejidad y riesgo en las operaciones bancarias.
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Un grupo de senadores está proponiendo un límite a las utilidades de las AFP. Lo que parece ser un caso particular donde es necesario regular, es mucho más amplio y abarca amplios sectores de nuestra economía, donde silenciosamente se aplican prácticas desmedidas que están “desangrando” a los hogares chilenos, disminuyendo sistemáticamente el valor real de sus reducidos salarios.

El caso de las Administradoras de Fondos de Pensiones debiera servir como inicio de un debate para definir el país que queremos. Nos hemos afanado mucho sobre responsabilidad social y solidaridad, pero poco y nada hemos hecho para corregir el origen de los males: prácticas desmedidas en nuestros mercados.

Pero volvamos al ejemplo de las AFP. Durante 2019 su media ponderada de comisiones fue 1,24% de la remuneración o el 12,4% sobre la cotización del afiliado. Así, los chilenos les pagamos más de $830.000 millones en comisiones y sus utilidades netas superaron los $480.000 millones. Estos valores, comparados con los $633.000 millones de todo el presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social de 2019, no tienen sentido alguno.

Pero, como se mencionó al inicio, las AFP son solo un ejemplo de varios casos que perjudican a nuestros mercados y cuyas cuentas son pagadas por todos los chilenos: comisiones y cobros elevados en cotizaciones, altas tasas de interés de instituciones financieras y casas comerciales, precios abusivos por los medicamentos y mucho más. Lo ejecutan con un “mecanismo” silencioso que trabaja sobre la base a la opacidad en la propiedad, un sistema de garantías débil, conflictos de interés de los oferentes, falta de competencia real, falta de información en los mercados y, como si fuera poco, circulación de directivos entre la empresas y sus reguladores o servicios del Estado.

Para una evaluación comparada, se contrastaron los resultados del sistema de AFP con el sistema bancario, el cual también tiene excesiva rentabilidad. En el caso de las AFP, sumaron y ponderaron sus resultados financieros 2019, como también las comisiones que cobran. Adicionalmente, se descontaron aquellos ingresos y utilidades que genera el encaje en esta industria, con objeto de dejar solo el impacto de las comisiones cobradas: el resultado fue realmente alarmante.

La utilidad promedio sobre las ventas fue de 36,7% en el sistema de AFP, muy superior al 18,7% de sistema bancario, considerando los principales bancos chilenos (50% del mercado). Esto carece de toda lógica y es evidente que los cobros están fuera de todo rango aceptable, más aún por la mayor complejidad y riesgo en las operaciones bancarias.

Por otro lado, ¿es la rentabilidad de los fondos de AFP tan sobresaliente como para justificar estos cobros? Lamentablemente no lo es, por el contrario, es bastante próxima al promedio del mercado. Por ejemplo, un afiliado con sus ahorros previsionales en el “Fondo A” –el de mejor desempeño– tuvo una rentabilidad real promedio de 5,8% entre 2002 y 2018, lo que es próximo al 5,2% promedio real del S&P 500. Nada sobresaliente para quienes se dedican a este negocio.

Además, asumiendo una comisión media ponderada de 0,62% mensual, esto es, la mitad de lo que se cobra actualmente, la rentabilidad obtenida por el sistema AFP sobre los ingresos, considerando solo por comisiones pagadas, sería de 8,3%. Así, también, la rentabilidad será 15,8%, si la media ponderada de comisiones es 0,72%, muy menor al 1,24% actual. En la práctica, esto significa que se cobra un precio desmedido en este mercado, que representa entre $350.000 millones y $400.000 millones de sobreprecio todos los años.

Pero como se mencionó al inicio, las AFP son solo un ejemplo de varios casos que perjudican a nuestros mercados y cuyas cuentas son pagadas por todos los chilenos: comisiones y cobros elevados en cotizaciones, altas tasas de interés de instituciones financieras y casas comerciales, precios abusivos por los medicamentos y mucho más. Lo ejecutan con un “mecanismo” silencioso que trabaja sobre la base de la opacidad en la propiedad, un sistema de garantías débil, conflictos de interés de los oferentes, falta de competencia real, falta de información en los mercados y, como si fuera poco, circulación de directivos entre la empresas y sus reguladores o servicios del Estado.

¿Qué se puede esperar de todo esto? Está a la vista, conflictos sociales en un país muy desigual.

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