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El pantano previsional

por 8 noviembre, 2020

El pantano previsional
Las pensiones de los actuales jubilados por el mecanismo de retiro programado pueden experimentar una mejora inmediata de entre un 40% y un 60% sólo con  medidas administrativas de iniciativa del Ejecutivo. Básicamente relacionadas a las tablas de expectativa de vida y a la tasa de interés
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La absoluta incapacidad – medida en la ausencia de resultados - tanto del ejecutivo como del Congreso, para materializar una pronta mejora a las pensiones tiene varias causales. Sin ánimo de agotar la identificación y análisis de las mismas es posible sí, centrarse en aquellas que son más evidentes y que tienen, virtualmente, empantanadas las negociaciones y tratativas en la materia:

1: Destino del 6% de cotización adicional: A la fecha la principal razón por la cual no hay avance es la falta de acuerdo respecto al destino del 6% de cotización adicional, ya definido. El gobierno y parte importante de los partidos que aún lo sustentan han procurado imponer la idea que el total de esta cotización adicional vaya a las cuentas de capitalización individual. Lo mismo desearía la industria de las AFP aún cuando ya quedó zanjado que no podrán administrarla. Muy posiblemente tengan diseñada una estrategia para revertir esta decisión a futuro. Lo último sobre la materia -conocido solo por trascendidos– es que se han estado barajando opciones que involucran dividir el 6% en distintas proporciones, siempre manteniendo un porcentaje destinado a cuentas individuales.

La actual Ministra del Trabajo recibió un claro mandato y una tarea  para sacar adelante, al momento de ser designada. Materializar una reforma al sistema de pensiones. Se conocía su claro perfil y sesgo pro industria AFP y pro sistema de capitalización individual. Por tanto, no obstante su eventual dominio o conocimiento de la temática, claramente no era la persona más indicada para llevar adelante una reforma en la cual era claro que sería necesario evidenciar otras capacidades, principalmente relacionadas a generar consensos y acuerdos

La oposición tiene claro que el sistema previsional creado por el DL 3.500 ya evidenció su incapacidad para garantizar pensiones acordes a lo prometido y concordantes con los niveles mínimos de ingreso que requieren los pensionados, por lo cual no tiene sentido continuar allegando recursos a ése esquema.

2: Asimilar reforma previsional con mejora de pensiones: Esto puede parecer confuso, pero no lo es. Lo explico. Para mejorar las pensiones de los actuales pensionados bajo el DL 3.500 – sistema de AFP, para que quede bien claro – NO se requiere una reforma previsional. Las pensiones de los actuales jubilados por el mecanismo de retiro programado pueden experimentar una mejora inmediata de entre un 40% y un 60%  sólo con  medidas administrativas de iniciativa del Ejecutivo. Básicamente relacionadas a las tablas de expectativa de vida y a la tasa de interés.  Un solo dato: al morir un pensionado por retiro programado, en promedio le queda en su cuenta de fondos previsionales un 70% del ahorro previsional que tenía al momento de jubilarse. Sí, tal cual. El cónyuge sobreviviente, si lo hay, continúa percibiendo pensión, pero solo por el 60% de la que tenía el causante. Este procedimiento garantiza que la respectiva AFP continúe administrando los fondos y alimentando al sistema financiero. En rigor, si se afirma que la pensión constituye herencia, debería entregarse en un solo pago al cónyuge que sobrevive o a quien corresponda.

3: Dogmatismo: La actual Ministra del Trabajo recibió un claro mandato y una tarea  para sacar adelante, al momento de ser designada. Materializar una reforma al sistema de pensiones. Se conocía su claro perfil y sesgo pro industria AFP y pro sistema de capitalización individual. Por tanto, no obstante su eventual dominio o conocimiento de la temática, claramente no era la persona más indicada para llevar adelante una reforma en la cual era claro que sería necesario evidenciar otras capacidades, principalmente relacionadas a generar consensos y acuerdos. Su postura en relación al primer retiro del 10% de los fondos previsionales fue una muestra más de su postura inflexible. Lo mismo es válido respecto al otro actor relevante en la materia, por la parte del Ejecutivo. Me refiero al Ministro de Hacienda, quien también ha ido evidenciando un marcado giro hacia posturas mas rígidas y dogmáticas, respecto al perfil que mostrara al momento de asumir, o al menos eso es lo que se quiso instalar. En rigor, habría que partir entendiendo que si fueron designados ministros es porque comparten la visión del gobernante en materias económicas y sociales, de forma tal que es ingenuo, en el mejor de los casos, esperar algo distinto. Por cierto, el peso de las circunstancias y de los hechos puede obligar a una revisión de ésas designaciones.

 

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