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Ventilemos la discusión sobre COVID

por 3 abril, 2021

Ventilemos la discusión sobre COVID
No dejemos de lado la vía de contagio más importante de acuerdo con la ciencia. Démosle una mayor importancia a la ventilación y disminuyamos esfuerzos en otras medidas que han sido confirmadas como poco efectivas, como la desinfección de paraderos de buses o la misma calle. Dejemos de creer que un biombo va a impedir un contagio de algo que se transmite por el aire. Que los canales de televisión usen mascarilla N95 para dar el ejemplo al país, ya que las máscaras faciales transparentes que algunos muestran en pantalla solo reducen en 20% la inhalación de potenciales partículas infecciosas. Ayudemos a que la población comprenda la importancia de la transmisión aérea de una buena vez y pongamos los esfuerzos en la ventilación.
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La comunicación a la población de las medidas sanitarias para enfrentar la pandemia, no han puesto suficiente énfasis en el contagio por vía aérea en espacios interiores, una de las vías de transmisión más comunes y de mayor impacto en el aumento de casos COVID-19 de acuerdo con la ciencia. Se han organizado seminarios y publicado informes con antecedentes científicos sobre el tema, pero aún en Chile nos queda bastante trabajo para comunicar efectivamente las medidas que contribuyen a bajar el riesgo de contagio por esta vía.

Una persona cuando habla, canta, grita o hace ejercicio emite partículas de diámetro similar al material particulado fino que permite transportar al virus. En espacios exteriores se disipa rápidamente y el sol termina la labor, desinfectando superficies con eficiencia. En espacios interiores se acumula y mientras más personas estén congregadas, aumenta el riesgo de contagio. El riesgo se puede reducir tomando medidas de sentido común como ventilar, abrir ventanas o reducir actividades hiperemisoras en espacios cerrados, como ensayos de coros, instrumentos de viento o hacer ejercicio.

Evaluemos nuestras medidas instalando monitores de bajo costo que midan el CO2 en espacios cerrados, para determinar cuándo la acumulación de nuestra respiración se vuelva riesgosa. En las salas, en las oficinas, en el transporte público y en nuestras casas. Nos quedan años para volver plenamente a la normalidad. Dejar de lado el contagio por vía aérea en espacios interiores, solo va a postergar que ese día llegue. El país cuenta con muchos científicos y profesionales de alto nivel que están dispuestos a contribuir a generar medidas prácticas para disminuir el riesgo de contagio, coordinémonos y actuemos juntos en educar y crear soluciones que ayuden a nuestro país.

Hay muchos científicos que intentan comunicar este mecanismo de transmisión a nivel mundial y han hecho estimaciones de los riesgos de contagio desde instituciones como la Universidad de Colorado o el Instituto Max Planck. Por ejemplo, se estima que una persona contagiosa que habla, emite cuatro veces más virus que una persona en silencio. Una persona que habla fuerte o canta emite 30 veces más. Si una persona está sentada, bailando o haciendo ejercicio, también afecta cuánto inhala y exhala. El uso de mascarilla puede reducir la emisión en forma significativa. En el caso de las N95, en más de 90% de lo que se emite o inhala. Una mascarilla de tela captura mucho menos, en torno a 25 a 50%. Entonces es posible estimar distintos riesgos relativos de contagio en función de qué actividades se realizan.

La concentración de virus se puede estimar entonces como función de las fuentes (uso de mascarilla, o actividad), tamaño de la habitación, y si hay ventilación natural (ventanas y puertas abiertas), forzada o si se usan filtros adecuados de partículas, además de la tasa de prevalencia de la enfermedad. En estas estimaciones se puede determinar que, en una sala de clases típica de una escuela de Chile con 30 alumnos, las medidas más efectivas son el uso de mascarilla N95 bien ajustadas y la ventilación (apertura de puertas y ventanas), las que combinadas con un distanciamiento prudente entre alumnos, pueden reducir el riesgo relativo de contagio en más de 90% versus ventanas cerradas y sin uso de mascarilla. El uso de mascarillas de tela casi duplica este riesgo. La reducción de aforo reduce la cantidad de emisión, pero se puede suplir con buena ventilación y mejor uso de mascarillas.

Asegurar una buena ventilación manteniendo ventanas y puertas permanentemente abiertas, fomentar el buen uso de mascarillas de calidad y cuidar que exista una distancia prudente entre estudiantes, son medidas más aplicables que reducir fuertemente el aforo y tener grupos importantes de alumnos conectados remotamente. Aparte de los ya conocidos beneficios de la educación presencial, la educación remota lleva un inmenso esfuerzo en costos que asumen padres, con los problemas de inequidad en la conectividad digital, solo se puede aplicar en una porción reducida del territorio. Lo mejor es focalizar esfuerzos en ventilación y de las ya conocidas medidas sanitarias. De más está decir que cantar y hacer ejercicio en espacios cerrados junto a otra gente presenta un riesgo mucho mayor.

En algunos colegios de Santiago se aplicaron medidas como la ventilación y recomendación de mascarillas N95. El riesgo de contagio estimado para estas medidas es de un 3% para un mes completo de clases vs. 47% sin mascarilla ni ventilación. Al entrar en cuarentena no tuvieron brotes en salas. Generalmente el contagio ocurrió en reuniones sociales, con familia, cuando se baja la guardia y se deja de ventilar o usar la mascarilla.

Esto aplica también en transporte público. Un bus o metro con ventanas abiertas tiene mucho menos riesgo de contagio que uno hermético, a menos que se filtre el aire de partículas a tasas adecuadas. El uso correcto de mascarillas de buena calidad y guardar silencio en estas condiciones, también reduce la emisión de partículas, y así lo practican distintos metros en otros países.

Estudios internacionales han mostrado que en general los sistemas de transporte que mantienen las medidas sanitarias conocidas y que además ventilan, han mostrado bajas tasas de contagio. Sin embargo y en un contexto más similar al nuestro, está aún en discusión el rol de las aglomeraciones en la mantención de estos niveles de seguridad, aunque existan condiciones óptimas de ventilación. Mientras no se clarifique la evidencia científica, es muy importante que en el transporte público, y dentro de lo posible, se intente mantener la distancia entre pasajeros, ya que la inhalación cercana a la fuente de los aerosoles emitidos por una persona contagiada, aunque exista una buena ventilación general y con una exposición similar a un viaje de duración promedio, podría aumentar el riesgo de contagio. Estas aprensiones se explican debido a que la concentración viral cercana a la persona que emite el aerosol, podría ser alta si la distancia entre personas es muy baja (un escenario en el cual la ventilación no ha podido aún diluir la carga viral con aire fresco).

No dejemos de lado la vía de contagio más importante de acuerdo con la ciencia. Démosle una mayor importancia a la ventilación y disminuyamos esfuerzos en otras medidas que han sido confirmadas como poco efectivas, como la desinfección de paraderos de buses o la misma calle. Dejemos de creer que un biombo va a impedir un contagio de algo que se transmite por el aire. Que los canales de televisión usen mascarilla N95 para dar el ejemplo al país, ya que las máscaras faciales transparentes que algunos muestran en pantalla solo reducen en 20% la inhalación de potenciales partículas infecciosas. Ayudemos a que la población comprenda la importancia de la transmisión aérea de una buena vez y pongamos los esfuerzos en la ventilación.

Evaluemos nuestras medidas instalando monitores de bajo costo que midan el CO2 en espacios cerrados, para determinar cuándo la acumulación de nuestra respiración se vuelva riesgosa. En las salas, en las oficinas, en el transporte público y en nuestras casas. Nos quedan años para volver plenamente a la normalidad. Dejar de lado el contagio por vía aérea en espacios interiores, solo va a postergar que ese día llegue. El país cuenta con muchos científicos y profesionales de alto nivel que están dispuestos a contribuir a generar medidas prácticas para disminuir el riesgo de contagio, coordinémonos y actuemos juntos en educar y crear soluciones que ayuden a nuestro país.

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