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La realidad paralela al Mundial: oscuridad en las platas que llegan de la Conmebol ahogan al fútbol femenino

por 24 noviembre, 2022

La realidad paralela al Mundial: oscuridad en las platas que llegan de la Conmebol ahogan al fútbol femenino
La voz de alerta la puso el club de fútbol femenino Arturo Fernández Vial, al denunciar –a través de un comunicado– el retraso del pago de sus remuneraciones desde agosto y, también, la deuda con el alojamiento donde viven algunas jugadoras. Aunque al cierre de esta nota les habían pagado hasta septiembre, les adeudan octubre y lo que va de noviembre. Hace un año un estudio de la Anjuff reveló una realidad precaria: el 90% de las deportistas no percibía pago alguno por su trabajo, y si lo recibía, era por menos de $100 mil. La situación hoy ha variado poco y nada. Y si bien se han concretado iniciativas como la reciente Ley de Profesionalización del Fútbol Femenino o los dineros de la Conmebol destinados a subvencionar los torneos profesionales de mujeres, el tema de fondo pasa esencialmente por las platas, ciertas voluntades, una brecha de género del 100% a nivel dirigencial y conflictos de intereses latentes. Una realidad que se desarrolla en paralelo con la “fiesta mundial” del fútbol masculino que nos inunda, donde se habla de millones de dólares…
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“Hace un tiempo que nos venían pagando atrasado, pero esta vez la demora fue mucha. La segunda semana de noviembre recién nos cancelaron el mes de septiembre. Estuvimos dos meses sin sueldo, tanto el plantel como el cuerpo técnico. De hecho, algunos profesores simplemente se fueron. La respuesta del club siempre es que están en malas condiciones económicas”, cuenta Vivi Torres, delantera del equipo femenino de Fernández Vial.

A lo anterior se suma el no pago del alojamiento de las jugadoras que no viven en Concepción. “Varias han tenido que dejar sus pensiones y buscar refugio con amistades, otras están amenazadas con desalojo. Hemos seguido entrenando y trabajando porque estamos peleando los play-offs y no queremos perder la clasificación. Se supone que somos profesionales, algunas trabajamos además de entrenar y jugar, pero la mayoría vive –con dificultad– de esto. El fútbol joven también tiene problemas”, continúa la futbolista.

Según la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino (Anjuff), no tienen noticias de otra situación de deudas en el país. Sin embargo, respecto a la radiografía realizada el año pasado por ellas, en conjunto con la Universidad de Chile –que reveló condiciones desastrosas y de mucha precariedad en el fútbol femenino–, la situación al día de hoy no ha cambiado mucho.

Dicha encuesta reveló, entre otras cosas, que solo el 10% de las deportistas se dedicaba de manera exclusiva a esta labor. El 90% no recibía remuneración o se le pagaba menos de 100 mil pesos por su trabajo; solo el 4,4% tenía contrato laboral, 19% un acuerdo verbal y el 61% solo contaba con inscripción para participar del campeonato de la ANFP.

“Desde entonces, no hay gran variación en cuanto a los contratos, también en las condiciones de infraestructura, acceso a camarines, duchas con agua caliente, horarios de entrenamiento…”, detalla la socióloga y vicepresidenta de la Asociación de Investigadores e Investigadoras del Fútbol Chileno (Asifuch), Carolina Cabello.

“Se nos dijo alguna vez que el fútbol femenino no era rentable porque no genera el ingreso que trae el masculino. La verdad, creo que eso es porque el club masculino hizo una mala campaña, pero los dirigentes privilegiaron otras cosas y no al fútbol femenino y sus categorías menores. Problema de organización”, acota Vivi Torres, de Fernández Vial.

En septiembre de 2016, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) efectuó una serie de modificaciones a su estatuto y Reglamento de Licencia de Clubes para incentivar el desarrollo del fútbol femenino en Sudamérica, con miras a las copas Libertadores y Sudamericana. Hoy exige a los clubes tener un equipo de mujeres. “El solicitante deberá tener un primer equipo femenino o asociarse a un club que posea el mismo. Además, deberá tener por lo menos una categoría juvenil femenina o asociarse a un club que posea la misma. En ambos casos el solicitante deberá proveer de soporte técnico y todo el equipamiento e infraestructura (campo de juego para la disputa de partidos y de entrenamiento) necesarias para el desarrollo de ambos equipos en condiciones adecuadas”, declara.

Seis años después, la situación en la región es dispar y altamente amateur. En una cosa están de acuerdo todos: el fútbol femenino no se financia. Ahí está el nudo.

Reforma estructural

“Para los clubes es un costo y no una inversión”; “la Conmebol solo costea parte de los gastos y casi siempre a los clubes que disputan torneos internacionales, los otros no reciben aportes, y no están interesados en gastar en mujeres”; “por costos, los clubes no tienen fútbol femenino y solo arman equipos para clasificar”, son frases en off de distintos actores del sector que justifican la inercia y hasta resistencia para igualar la cancha.

La Conmebol entrega un aporte para financiar e incentivar el fútbol de mujeres. Estos ingresos entran a las arcas de la Federación de Fútbol de Chile. “Los dineros son utilizados de manera discrecional por la Federación y la ANFP, en lo que consideren pertinente para el desarrollo de los planteles femeninos. Hoy, por lo que sabemos, la mayor parte de esos recursos van dirigidos al funcionamiento del campeonato nacional. Es decir, en transporte, alimentación y otros, lo cual permite a los clubes ahorrar y destinar sus recursos a otras áreas”, explica la directora de Anjuff, Camila García.

Y agrega: “Creo importante y necesario que se aumente la transparencia en materia de inversión al fútbol femenino. Tener datos desagregados, conocer dónde y cómo se gastan los dineros que provienen de Conmebol o FIFA o, incluso, de la propia ANFP. Así, incluso el sector privado tendría más claridad de hacia dónde van las proyecciones y ver de qué manera involucrase a largo plazo".

La investigadora Carolina Cabello coincide en la falta de claridad sobre las platas:

“Entiendo que el último aporte que realizó la Conmebol a la Federación fue de 500 mil dólares en el contexto de la pandemia, para que el fútbol femenino retomara  actividades. La verdad es que no tenemos acceso para saber cómo fueron distribuidos entre los clubes o si la Federación lo tomó para otra cosa. Debería haber sido repartido, pero no hay acceso y solo entregan una información a la Comisión para el Mercado Financiero y a la Superintendencia de Valores y Seguros. Hay balances, memoria, cifras globales, presupuestos generales, entonces no se sabe cómo fueron distribuidos. Hay un conflicto de intereses ahí latente, porque puede haber sido  distribuido a los clubes y ellos, a su vez, haberlos repartido entre sus accionistas porque la ley lo permite”.

Pero pasar de ser un costo a una inversión es el gran desafío de la actividad. Para ello se requiere de voluntad y trabajo.

“Planificación a mediano y largo plazo. Esto incluye a los clubes y a la ANFP y a la Federación de Fútbol de Chile, hoy ambas entidades están mezcladas en una situación jurídica que ha puesto en alerta a la Conmebol y la FIFA. Han indicado que se tienen que separar. Mientras estén unidas, los intereses comerciales serán confusos y no se puede planificar estratégicamente las líneas de acción. Eso es lo primero: una reforma de la estructura del fútbol chileno para planificar a mediano y largo plazo. En segundo lugar, es importante que las mujeres puedan avanzar en la representación política en los espacios donde se toman decisiones, en este caso en el Consejo de Presidentes de la ANFP, que hoy está compuesto por 32 hombres. Se acaba de renovar y está compuesto 100% por hombres", señala Cabello.

Y al respecto, continúa: "Son cifras alarmantes donde hay cero participación femenina, una brecha de género de 100%, ninguna mujer participa de estos espacios. Así el fútbol femenino siempre será el último punto de la tabla, lo que menos importa en las agendas de estos hombres de negocios que participan en los clubes de fútbol chileno. Se tiene, además, que avanzar en el reconocimiento de la historia del fútbol femenino chileno, que tiene más de 100 años y ha sido invisibilizado. Hay que hacer redistribución económica. Porque acá no es que las sociedades anónimas no tengan dinero, sino que está mal distribuido: del 100% del presupuesto de un club, el 98% se va al fútbol masculino, el 2% al femenino, siendo que el club es el mismo”, puntualiza la investigadora.



Ley obliga

Buscando regular el fútbol de mujeres, pero sobre todo para ordenar el tema laboral, se legisló al respecto. Así, el pasado 10 de octubre entró en vigencia la Ley Nº 21.436 de Profesionalización del Fútbol Femenino. Esta fija una bitácora que culminará en tres años, con la totalidad de las futbolistas contratadas. Además, se debe terminar con la tercerización de la administración y gestión del fútbol femenino. Establece también recursos estatales a los que los clubes podrán postular para financiar, durante los próximos 5 años, la rama femenina.

“No hay que olvidar que en este país, si no se legisla, simplemente la seguridad social no avanza. Hace una década era el fútbol masculino el que peleaba por sus cotizaciones. Estoy completamente convencida de que si no existiera una Ley de Postnatal de casi 6 meses… aún estaríamos en los 2 meses y medio”, señala la diputada e integrante de la Comisión de Deportes de la Cámara, Érika Olivera, impulsora de esta norma.

La parlamentaria destaca que todas las instituciones que cumplan con la ley quedarán habilitadas para postular a los beneficios del Fondo Nacional para el Fomento del Deporte y las donaciones con fines deportivos durante 5 años. Esto, con el fin específico del desarrollo del fútbol femenino.

Hay que hacer presente que los clubes tienen tiempo de acomodarse, pues la gradualidad de la iniciativa contempla que durante el primer año se exigirá contratar al menos al 50% de las jugadoras, en el segundo al 75% y en el tercero al 100%”, explica.

Sin embargo, ¿qué tan interesadas están las sociedades anónimas en esta fórmula? Responde el presidente del Club Deportivo O’Higgins, Pablo Hoffmann: “El financiamiento de los clubes en general es precario y nos cuesta mucho esfuerzo y dinero pagar las planillas (sueldos) de los jugadores profesionales masculinos. Si por ley nos obligan a remunerar a las jugadoras profesionales femeninas, la precariedad aumentará, ya que la ley nos impone costos, pero no nos genera recursos. En consecuencia, creo que la ley, en lugar de ayudar al desarrollo del fútbol femenino, lo estancará”.

Y, en tal sentido, propone una solución: “Como esta ley obliga a los socios de la ANFP a jugar fútbol profesional, con ello se limita que una serie de clubes que militan en ligas y asociaciones de fútbol femenino puedan hacerlo. La solución, a mi criterio, es que las propias jugadoras se agrupen en clubes y asociaciones. Para ello podrían aprovechar dos situaciones contingentes: la primera, es que la actual Federación de Fútbol de Chile se tiene que reformular y esos clubes y asociaciones pueden formar una Asociación Profesional de Fútbol Femenino. Como punto de partida, contarían con una buena cantidad de recursos FIFA y Conmebol que hoy le entregan a la Federación chilena. Administrarían ellas mismas estos recursos, podrían buscar nuevos ingresos, que personas naturales y empresas no están dispuestas para apoyar en las actuales condiciones, pero sin duda lo harían si existe una Asociación de Fútbol Femenino. ¿Quiénes mejor que ellas dirijan su propio destino? Y lo segundo es que podrán, para recibir los recursos, afiliarse a la nueva Federación de Fútbol de Chile".

Carolina Cabello advierte que hay que estar atentos a que la ley no quede en letra muerta. “Existe un antecedente clave: la modificación que se realizó en la Ley del Deporte con la inclusión del protocolo de acoso contra todo tipo de discriminación arbitraria en el deporte, el que ya lleva unos años. Sin embargo, son muy pocos los clubes que tienen actualizados sus estatutos. Es probable que los clubes –que son en su mayoría sociedades anónimas y que por definición buscan un rédito económico para sus accionistas, fomentan el lucro más que el desarrollo e inversión en la propia actividad– busquen una salida para esquivar el fundamento que tiene la ley: que las deportistas tengan un contrato, un sueldo".

La diputada Olivera apela a la honorabilidad. “La Ley de Fútbol Femenino es solo el inicio. Nos falta mucho por avanzar y, como diputada e integrante de la Comisión de Deportes, estaré atenta y fiscalizaremos este tema y todos los que vengan. Sabemos que hay muchos interesados en que el fútbol femenino no avance. En Europa el fútbol femenino llena estadios, ¿por qué negarse si no es por machismo y falta de cultura?".

Para la Anjuff no existe una varita mágica para resolver los problemas, que están enmarcados en un contexto más amplio de discriminación hacia la mujer en nuestro país. "La única manera es que todos los actores nos comprometamos a llevar el fútbol a lo más alto, y empezar a compararnos con países que han tomado este camino y están viendo los frutos hoy. Esto requiere pensar de manera diferente, por eso, como primer paso, para nosotras era importante que se reconociera que las jugadoras son trabajadoras. Ahora nos toca empujar colectivamente para que se desempeñen en las mejores condiciones laborales posibles. Así, dotar de dignidad y, también, crear una dinámica de alto rendimiento que resulte en mayor competitividad a nivel local y mayores triunfos internacionales”, recalca la directora Camila García.

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