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Test Drive

Alfa Romeo Giulia: regreso de la pasión

por 2 septiembre, 2019

Alfa Romeo Giulia: regreso de la pasión
Como pocas, Alfa Romeo es una marca legendaria. Desde sus inicios deportivos al comienzo de la automoción, hasta sus últimos modelos como el sedán Giulia, se ha posicionado como la casa donde la ingeniería se vuelve pasión a punta de diseño, performance y tradición.
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Aunque de nicho, Alfa Romeo es conocida por todos quienes son amantes de los autos. En su historia se acumulan no sólo los más prestigiosos trofeos de la época del automovilismo deportivo en su génesis (cuando se emparenta con Ferrari, relación que dura hasta hoy), sino que su leyenda sigue invulnerable al paso de los años, principalmente por su visión de diseño, lujo y elegancia, que ha dado varios automóviles soberbios que anotan su nombre en la historia de la industria.

Esta enorme tradición se vuelca de una manera actualizada, pero que levanta pasiones como siempre, en los modelos de la marca con el sedán deportivo Giulia, recientemente estrenado en nuestro país.

En nuestro mercado el Giulia llega en tres variantes: abre la gama la variante con 200 caballos de fuerza, lo sigue el Veloce, con 280 caballos, y cierra el Quadrifoglio que ofrece nada menos que 510 caballos de poder. Probamos la variante Veloce, que convoca alto equipamiento con una andar que hace honor a la enorme tradición deportiva de la marca.

Exterior

Exteriormente se trata de un sedán que muestra la pasión deportiva mediante formas bien esculpidas que inician con la clásica parrilla de Alfa Romeo, modernizada, que hace de separador de dos grandes tomas de aire frontales que causan, junto con el parachoques, el efecto de un alerón de Fórmula 1. Focos rasgados y largos, dan paso a un capó musculoso y alargado que expresa bastante deportividad sobre todo mediante una notorias nervaduras.

Las líneas del habitáculo caen hacia el portamaletas con una caída suave tipo coupé, para finalizar en una zaga con spoiler y notorios escapes, también para demostrar su dinamismo y mejorar la “respiración” del motor.

El conjunto es bien equilibrado, muy dinámico, refinado y sobre todo bastante Alfa Romeo, dato no menor cuando se compara con sus linajudos predecesores.

Interior

En su interior, la pasión se expresa con énfasis en la calidad de los materiales y ensamblajes, lo subraya un diseño minimalista que fusiona diversas texturas, pero que es intuitivo y claro. Alfa Romeo con el Giulia no quiere aproblemar a sus clientes con tecnología del futuro, más bien opta por un camino más convencional, pero al mismo tiempo más elegante y fácil de operar. Por ejemplo, su gran pantalla central se controla mediante un navegador que queda cómodamente al alcance de la mano. Interface rápida y fácil de operar, también no deja rastros digitales como pasa en las pantallas táctiles.

Los deportivos italianos tienen una genética única, y el Giulia responde plenamente con un manejo que gracias a su modos de conducción que son, curiosamente DNA (Dynamic, Normal y All Wheather). En los dos últimos modos se comporta como un confortable sedán, muy diplomático y caballeroso; es en el modo Dynamic, que una vez puesto tiñe la pantalla de rojo, y se convierte en un apasionado deportivo italiano, con un ronco motor por voz y mucha adrenalina cuando que se siente cuando suben sus revoluciones. Muy entretenido, preciso y con grandes frenos que son fáciles de administrar, desde solo un toque para disminuir el impulsor, hasta clavarse firmemente para manejo más deportivo.



Un auto que hay que probar, por varias razones. La principal conducir un Alfa Romeo es sentarse en gran parte de la historia del automovilismo, y ahora con el Giulia, un auto que sin estridencias, entrega belleza y un estupendo manejo deportivo, sin estridencias.

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