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Gastronomía

Día del enólogo y la enóloga, los alquimistas del vino

por 28 noviembre, 2020

Día del enólogo y la enóloga, los alquimistas del vino
Somos un país reconocido por la excelencia de nuestros vinos y variedad de terroirs. Sin embargo, los vinos no se hacen solos: en gran medida estos laureles son el resultado del trabajo de los enólogos.
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El rol del enólogo y la enóloga es fundamental en la elaboración del vino, ya que participa en todo su proceso. Desde la elección del terruño y la variedad de uvas, gestión y cuidado de la vid durante el cultivo, supervisión, control de calidad, innovación, hasta su almacenamiento, conservación, embotellado e incluso comercialización, entre otras cosas, son parte de su rol.

Para países como Chile, donde se exporta el 76% del vino producido, el rol de estos profesionales es clave. En términos informales, es el personaje detrás del vino, quien queda identificado en el color, el bouquet, los sabores y el retrogusto que hay en cada botella. Ellos han llenado de placeres la vida del hombre desde tiempos inmemorables, por eso tenemos mucho que agradecer.

Como señala Noelia Orts, enóloga de Viñedos Emiliana, “lo que más contenta me pone es ver o saber que a la gente le gustan mis vinos, que mis vinos les dan felicidad. Eso es lo más gratificante de este trabajo”.

Si te atrae el arte de crear vino, en Chile se debe tener primero el título universitario de Ingeniero Agrónomo, y después realizar un examen de validación que realiza la Asociación de Ingenieros Agrónomos Enólogos. Los atractivos para seguir este camino son muchos, como explica Diego Rivera, enólogo de Garcés Silva: “Valoro mezclar una vida ligada a la naturaleza con la elaboración de un producto que es parte de la buena mesa y que nos acompaña en todos los grandes momentos”.

¿Cómo se decide ser enólogo? ¿Se nace o se hace? Hay diferentes ejemplos. El italiano Alberto Guolo, enólogo Casas del Bosque, cuenta que “no decidí ser enólogo, prácticamente nací dentro de una bodega en Italia, por lo que el vino estaba en mi ADN. Estudié Economía, pero volví a la Enología, me titulé, y siempre he trabajado en esto. Me encanta ser el traductor del potencial del viñedo para llevarlo al consumidor”

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